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Ernesto Aroche Aguilar

Lejos del discurso gubernamental de que en Puebla se han reducido los índices de pobreza, un análisis del Instituto de Evaluación y Medición de Marginación y Pobreza del Estado de Puebla (Iemmp) reconoce que durante los primeros cuatro años de la administración marinista la pobreza alimentaria aumentó en más de medio millón de personas.

El estudio realizado por Ramón Montes-Barreto, director del Iemmp, reconoce incluso que las proyecciones a futuro no permiten adelantar buenas noticias en la materia, por el contrario, pues ya se previa desde mediados del 2008, periodo en que se cerró la investigación, la posibilidad de una crisis económica en el país.

Lo que el investigador revela en su informe es la situación que se vive en la pauperización total pues en la definición y estándares para medir la pobreza que utiliza el Consejo Nacional de Evaluación para la Política de Desarrollo Social (Coneval), la alimentaria es la más terrible de todas pues implica la incapacidad económica para cubrir las necesidades básicas.

En el documento, que puede ser consultado en la página electrónica del organismo estatal, también se reconoce que en general en esos cuatro años la capacidad de consumo disminuyó considerablemente.

500 mil más

El informe, titulado “Canasta alimentaria 2008 en Puebla. Los incrementos en su precio y la ruta para mitigar sus impactos entre los más pobres”, explica que para el 2005, año en que inició el sexenio marinista, “se calculó que de las 5 millones 383 mil personas que habían en aquel año 2005, un millón 614 mil de ellas no contaban con los ingresos suficientes necesarios para cubrir sus necesidades básicas de alimentación. Es decir, los dos deciles con menores ingresos en el Estado (244 mil 593 hogares) eran considerados como pobres alimentarios en el año 2005”.

Para 2006, el informe, basado en datos de varias encuestas del Inegi, el estado reportó que “el número de pobres aumentó; ahora los tres deciles con ingresos más bajos, es decir el 30 por ciento de la población total, no percibían ingresos suficientes para cubrir el costo de la canasta básica”.

Estos resultados indican que 538 mil 313 personas “que un año antes se encontraban por arriba de la Línea de Pobreza Alimentaria el siguiente año no tuvieron los ingresos suficientes para alcanzarla de nueva cuenta. Estas personas pasaron a formar parte de los nuevos pobres en la entidad (más de medio millón de personas en un año)”.

Es decir, que “incidencia en la pobreza alimentaria en términos relativos de 2005 a 2006 fue de 10 por ciento de la población”.

Para 2007 las cifras se mantuvieron como en el año anterior y por lo tanto no hubo incidencia en pobreza alimentaria de un año a otro. “Lo mismo sucedió cuando se midió la pobreza alimentaria hasta junio de 2008 e incluso cuando se proyectó hasta finales de 2008”.

Así, de acuerdo con el trabajo del académico desde el aumento del año 2006 de diez por ciento de la población de nuevos pobres la cantidad de pobres alimentarios se mantuvo.

Disminuye el poder adquisitivo

En ese mismo periodo Montes-Barreto documentó que el poder adquisitivo los poblanos han visto como se ha reducido en los últimos tres años. En 2006 la inflación creció en 4.66 por ciento contra el incremento del cuatro por ciento a salarios. Al siguiente año el nivel general de precios tuvo un incremento acumulado de 8.65 y los salarios mínimos de 7.91.

Para ese año, y de acuerdo con las predicciones del Banco de México y se esperaba una inflación acumulada de del 14 por ciento, contra el 12 por ciento en el crecimiento de los minisalarios.

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