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Ernesto Aroche Aguilar

Las pruebas sobran. Varios trabajos periodísticos lo han puesto en evidencia. Videos que pueden observarse en Internet, hechos con cámaras ocultas, han demostrado que la Iglesia Universal del Reino de Dios, mejor conocida como Pare de Sufrir exige diezmo y la compra de productos “milagrosos”, a pesar de ello la Secretaría de Gobernación sólo pudo aplicarles una sanción mínima de 250 mil pesos por una falta administrativa menor.

La investigación, realizada en 2005 por la dependencia federal se inició luego de que el senado solicitara la intervención oficial, sólo detectó que la asociación religiosa había incumplido con sus obligaciones al no registrar a 37 ministros de culto, todos de origen extranjero, lo que motivó una sanción por 5 mil días de salario mínimo vigente en aquel momento.

La sanción fue impugnada por la organización que dirige el brasileño Eder Macedo Bezerra y hasta la fecha se desconoce si la multa ya fue pagada o no, pues la documentación correspondiente fue catalogada como reservada por un periodo de dos años ante una petición de transparencia que se ingresó en el 2007, aunque el tiempo está ya por concluir.

Llegan a México

Pare de Sufrir fue fundada en Brasil en 1977 y llegó a México de la mano de otra asociación religiosa: la Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús, 17 años después, en 1994, cuando se incorporó una entidad interna de esa iglesia.

Sólo cuatro años duró esa relación, para 1998 la Iglesia Universal del Reino de Dios abandonó la protección inicial para solicitar a la Segob su registro constitutivo como asociación religiosa independiente, sin conseguirlo.

La dependencia rechazó la petición al considerar “que no se acreditaba ni la antigüedad ni el notorio arraigo, exigibles por la ley, ya que su actividad religiosa la habían realizado al amparo y cobertura de otra asociación religiosa y no a nombre propio”.

La respuesta provocó un amparo y un litigio, los brasileños tuvieron que esperar casi tres para que, producto de una sentencia a favor dictada por un juez de distrito del Distrito Federal, la Segob otorgara el registro constitutivo –SGAR/2499/2001— que los  acreditaba como asociación religiosa legal.

Ocho años después Pare de sufrir se ha hecho con 111 templos, 76 de ellos repartidos por toda la República, con una presencia importante en Veracruz, Guanajuato (con 7 templos cada uno) y Tamaulipas (6), aunque su centro neurálgico sigue siendo la Ciudad de México, en donde no sólo tiene su sede principal o “santuario de la fe” ubicado en un viejo teatro en la avenida Yucatán en la colonia Roma, además tienen repartidos 45 templos más en toda la zona metropolitana de la capital del país.

En Puebla apenas han logrado instalar dos templos, los dos inmuebles cines que pasaron de ofrecer espectáculos de luz, casi todos ellos producidos en Hollywood, a pirotecnia verbal en un portuñol –mezcla de español y portugués– y un show salpicado de “demonios”, “exorcismos” y “diezmos”.

El primero de ellos en la capital del estado. El mismo espacio que antes ocupaban los Cinemas Gemelos de Paseo Bravo hoy es ocupado por la organización de Macedo Bezerra para tratar de expulsar a Satanas a golpe de diezmo, esa obligación irrenunciable que asumen los adeptos de Paren de Sufrir. El segundo templo que la Iglesia Universal del Reino de Dios estableció en el estado se encuentra en Tehuacán, en el inmueble que durante mucho tiempo fue el cine Morelos.

Pero es la televisión es el medio favorito de los brasileños de Pare de Sufrir, pues a pesar de que la ley sólo autoriza transmisiones en medios electrónicos “de manera extraordinaria”, la asociación tiene contratada media hora de lunes a viernes en el canal 3 de la filial poblana de Televisa.

El diezmo o la vida

La investigación realizada en 2005 por la Segob concluyó, luego de una serie de visitas de verificación en algunos de los templos que en ese momento tenía la organización, que Pare de Sufrir “no lucraba” con la fe de sus seguidores.

Y dejó en manos de la Secretaría de Hacienda la investigación puntual sobre los ingresos y egresos de la asociación para confirmar si Pare de Sufrir realizaba o no “actividades con fines de lucro o preponderantemente económicos”.

El informe presentado por la Segob a los senadores no dejó en claro el resultado de la averiguación financiera, aunque en la respuesta a una solicitud de información atendida a principios de 2007 sólo se reconocía como resultado de esa investigación la sanción por “haber omitido registrar ante la Segob a 37 de sus ministros de culto extranjero”.

Pero, lo que la Segob parece haber pasado por alto, es la obligatoriedad que impone Pare de sufrir para con sus feligreses a entregar el 10 por ciento de sus ingresos y aún más, pues las peticiones y milagros solicitados deben ir acompañados de alguna “ofrenda” monetaria para funcionar.

En la página web de la asociación queda de manifiesto que una vez que se asume como eje rector de fe a Pare de Sufrir lo único claro es que no se para de pagar el diezmo.

Ejemplo de ello es la respuesta a la pregunta: “¿Puedo dejar de dar el diezmo un mes y darlo en el otro?”, establecida en el apartado en donde se explica ese impuesto:

“Existen muchas situaciones que puede llevar al cristiano a quedar en esa situación, pero, es importante recordar que la fidelidad a Dios debe estar sobre cualquier cosa o circunstancia. El diezmo debe ser sacado de las primicias de todo lo que el cristiano recibe. Dejar de hacerlo es dar oportunidad al demonio devorador para actuar nuevamente. Muchos que así hicieron pasaron por grandes dificultades y nunca más consiguieron acertar en sus vidas financieras. Lo correcto es servir a Dios en primer lugar, después los otros”.

Pero además se deja en claro que sólo la Iglesia puede decidir el destino de esa tasa impositiva:

“El diezmo no puede ser utilizado aleatorio, aunque sea en beneficio de las personas carentes y necesitadas. La administración del diezmo cabe exclusivamente a la iglesia, y, los sacerdote responsables por ella es que deben definir donde y cuando utilizarlo”.

“Imagínese si todos los cristianos utilizasen el diezmo para hacer donaciones o algo parecido, la iglesia no tendría condiciones de funcionar ni de anunciar la salvación. El cristiano sincero conoce la necesidad de su iglesia y por eso jamás ocuparía el diezmo de manera incorrecta, aunque eso tuviese apariencia de gesto piadoso”.

A pesar de todo ello, como ya se señaló, la dependencia responsable de registrar y llevar el control de las organizaciones religiosas no encontró motivo alguno para sancionar en aquel momento a la organización.

Aunque habrá que esperar algunas semanas más para conocer con detalle los resultados de la indagatoria que inició Hacienda en aquel momento, una vez que concluya la reserva que establecieron las autoridades federales al expediente de marras.

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