Etiquetas

, , , , , ,

Ernesto Aroche Aguilar

Robotina, la sirvienta robótica ideada por Joseph Hanna y William Barbera que atendiera a su futurista familia los Supersónicos (The Jetterson), vive en Puebla y responde al nombre de Nanisha, mide 1 metro con 60 centímetros y pesa 60 kilos.

Ideada y desarrollada por alumnos y profesores de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (Upaep), Nanisha es un robot de servicio que cuenta con un brazo articulado que le permite manipular y mover objetos, y tiene la capacidad de reconocer voz y facciones y de moverse en entornos desconocidos a través del análisis de obstáculos que se les presenten.

Su voz ronca y robótica dista mucho de la voz de matrona que le asignaron en México a la robotina de caricatura, pero le permite comunicarse con los que los rodean y mediante pequeños leds que simulan ojos y cejas es capaz de transmitir estados de animo como enojo y alegría.

Nanisha no es única en su género, de hecho forma parte de un selecto grupo de los 22 mejores prototipos de robots de servicio en todo el mundo, seleccionados en una competencia mundial que se llevó a cabo el año pasado en Austria.

Y ya prepara sus maletas para partir en junio próximo a Singapor donde se desarrollará la edición 2010 de ese encuentro.

Nanisha –palabra zapoteca que significa “algo que haces con gusto”— tampoco es el único proyecto robótico de la Upaep, pero si ha sido la base para nuevos desarrollos explica en entrevista Erik Ramírez Aguilar, alumno investigador de la ingeniería en Mecatrónica por esa casa de estudios.

“Tenemos también un pequeño vehículo motorizado que puede realizar recorridos en fabricas y maquilas, detectando errores. El brazo articulado de Nanisha lo instalaremos en unas sillas de ruedas para permitir a quienes las usen recoger objetos del suelo y alcanzar otros más que estén demasiado altos o lejos del radio de alcance de los usuarios, pero todo ha salido de Nanisha, es ella en donde se concentran el trabajo”, apunta.

El objetivo del proyecto robótico de la Upaep, explicó Héctor Simón Vargas, responsable del grupo de investigación, es poder asistir en actividades básicas a personas de la tercera edad o con alguna discapacidad, y apuntaron sobre ese rumbo tomando en cuenta que es una de las áreas que más proyección ha generado a nivel mundial.

Aunque que para que Nanisha llegue a los hogares faltan por lo menos diez años, sostuvo el académico. Actualmente el prototipo tiene un costo de 250 mil pesos, y se espera que su costo de producción a gran escala se reduzca ha unos 100 mil pesos aproximadamente.

Por el momento el prototipo puede ser controlado de manera remota a través de un joystick y por Internet, y también por la red puede ser monitoreado pues transmite lo que ve mediante una cámara web que descansa sobre su cabeza.

Nanisha también reconoce las órdenes verbales que se le dictan y trabaja con un procesador core-duo y una sola computadora.

“A diferencia de otros prototipos que utilizan hasta tres computadoras para el procesamiento de datos, esto nos ofrece una gran ventaja” sostiene Ramírez Aguilar, y concluye: “todo está hecho en la universidad, eso también nos ha dado bonos pues se reconoce el trabajo en el extranjero al producir nosotros todas y cada una de las piezas”.

Anuncios