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  • La Cofetel no tiene enlistada a la estación cristiana dentro de las 23 concecionarias y permisionarias autorizadas para utilizar al espacio radioelectrico en la banda de la FM en el estado
  • El director de Radio Vida asegura que sí, pero se niega a dar a conocer que dependencia los avaló

Ernesto Aroche Aguilar | El Columnista

Ni la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) ni la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) reconocen a Radio Vida como una estación autorizada, el listado de estaciones concesionadas y permisionadas actualizado a al mes de marzo de este año no integra los datos de la estación cristiana que comenzó a transmitir desde hace unos días en la capital poblana.

Aunque Julián Herrera, quien vino desde Atlanta para hacerse cargo de la emisora, asegura que el permiso les fue liberado desde hace tres meses por varias dependencias, y la única que nombra es justamente quien no lo reporta en su listado de permisionarios.

Del resto de las autoridades involucradas en la autorización pide “comprensión” para mantener bajo reserva sus nombres:

“Como es información confidencial de parte de gobierno, no quisiéramos ni meter en problemas a nadie para que no… después lamentablemente algunas personas que no quieren hacer el bien lo utilicen para fines políticos o algo, entonces mejor te pediría que eso mejor no lo manejamos, sería mucho mejor”.

Aunque luego reconoció que una de las autoridades responsables del permiso con el que presuntamente operan les fue liberado desde la SCT, “entre algunas otras autoridades”.

En la entrevista ofrecida a El Columnista Julián Herrera, asegura que el trámite lo comenzaron desde “hace ya dos tres años, pero fue hasta hace como tres meses que nos dijeron adelante”.

Y aunque asegura que dadas las condiciones en que les fue entregada la autorización no pueden comercializar ni los espacios ni solicitar donativos al aire, también reconoce que necesitaran y aprovecharan “las ayudas” que reciban.

“Para poder pagar lo que necesitamos, estamos pagando la renta del edificio, luz, teléfono y todo eso, aunque no se piden donativos al aire, y nunca los vamos a pedir, tampoco vamos a negar que alguna persona nos ayude para cubrir los gastos, e incluso el personal, pues aunque tenemos algunos voluntarios, también hay dos personas que tendrán que dejar sus trabajos para estar con nosotros”.

En la entrevista Herrera se reconoce como cristiano solamente y descarta que la emisora pertenezca a alguna congregación en particular, asegura incluso que desde  Radio Vida se mandaran mensajes y oraciones por todos los poblanos, sin importar su filiación religiosa.

“No venimos a pelearnos con nadie, esta es una emisora cristiana para toda la gente, no venimos a hacer daño o a traer división, vamos ni siquiera venimos a hacer proselitismo”.

Fuera del reino de las concesiones

A pesar de las afirmaciones del pastor que vino desde Atlanta, los listados de concesiones y sobre todo de permisos, no reconoce a Radio Vida como una entidad  autorizada para operar.

En los documentos de la Cofetel se enlistan 23 concenciones y permisos, 11 de los cuales están ubicadas en la capital poblana, tres más en Tehuacán y el resto en diversos municipios del estado. De los 23 registros ocho de ellos corresponden a permisos otorgados al gobierno estatal a través del Sistema de Información y Comunicación del estado (Sicom), uno más fue asignado a la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), el resto quedó en manos de la iniciativa privada.

Un segundo documento, este de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (“Permisos otorgados para instalar y operar estaciones terrenas trasmisoras”)  sólo reconoce el permiso para operar y transmitir audio desde una estación terrena ubicada en la capital poblana a favor de Radio María AC., asociación que se ha reconocido como católica y que actualmente transmite desde Guadalajara Jalisco.

Radio María, la cara más visible de la “Fundación Cultural para la Sociedad Mexicana” solicitó al menos diez permisos para operar como estaciones culturales, pero hasta el momento sólo ha recibido la autorización para siete sedes, y se asume, según sus propios documentos, como “un proyecto no nacido de los hombres sino que es un don que viene de lo alto. Se trata de una gracia extraordinaria que el corazón materno de María ha hecho a la Iglesia”.

Y se asume como “un instrumento de la Nueva Evangelización” que se pone al servicio de la Iglesia Católica, como emisora comprometida en el anuncio de la conversión, mediante una programación que ofrece amplio espacio “a la oración, la catequesis y la promoción humana”.

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