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Asegura que se vendrá un sismo de características catastróficas. Lejos de la charlatanería, su predicción nada tiene que ver con cartas, arena, las manos o cualquier otro tipo de lectura futurista y esotérica. No. La predicción de Guillermo García, premio nacional de protección civil, se basa en estudios que demuestran que cada 10 años un movimiento telúrico de fuertes proporciones sacude nuestra ciudad de los ángeles. Tiene las pruebas y los datos. Insiste en que así será y ha prevenido a las autoridades. El único problema es que hoy, nadie ha hecho nada para estar prevenido.
Primero fue un fuerte rumor, casi un rugido, las ondas sonoras llegaron apenas unos segundos antes que la ola sísmica de 7 grados en la escala de Ricther que partió de Tehuacán tocara la capital poblana, derribando a su paso iglesias, capillas, cúpulas y tocando a varias decenas de edificios históricos y religiosos en la ciudad en cosa de segundos reducía a ruinas cientos de años de historia, en el reloj las manecillas quedaron detenidas a las 15:41 horas de aquella tarde del 15 de junio de 1999, 17 habitantes de Puebla no volverían a ver correr el tiempo.

El 24 de octubre de 1980, 19 años antes, las ondas expansivas de un movimiento telúrico que partió de la misma región de Tehuacán arrasó con Huajapán de León, la ciudad oaxacaqueña asentada en los límites con Puebla perdió 53 de sus vecinos,  más 1000 quedaron heridos y 15 mil perdieron parte de su patrimonio o incluso la totalidad de él.

Siete años atrás, en 1973, Ciudad Serdán también fue tocada por un sismo de 7.3 grados, su poder destructivo nació en un punto ubicado entre Tehuacán y Serdán y dejó más de 600 muertos y una comunidad devastada, con sus casas por los suelos y la plaza central sembrada de féretros.

Guillermo García Hernández, premio nacional de protección civil 2008, vivió de cerca los tres eventos, primero como brigadista en Huajuapán y Serdán y más tarde en carne propia.

Hoy estadísticas en mano, una gráfica espacio temporal y un gran conocimiento sobre el comportamiento y recurrencia de los sismos que nacen en la falla de Tehuacán alerta sobre la posibilidad de que Puebla esté en la antesala de un nuevo movimiento telúrico de gran magnitud.

“Estamos en una zona altamente sísmica, eso no lo podemos negar, no podemos tapar el sol con un dedo, por eso hay que estar preparados”.

Cada diez años

Los datos que Guillermo García ha recopilado reconocen ocho sismos que han azotado el estado desde 1920, todos con una fuerza superior a los 6 grados en la escala Richter y con epicentro en la zona de Tehuacán, los periodos entre uno y otro van de los tres años hasta los 19, y una recurrencia promedio de 9.87 años.

Y estamos a poco menos de un mes de cumplir el décimo aniversario del movimiento telúrico que dejó heridos a gran parte de los edificios históricos del Centro Histórico, lo mismo la iglesia de San Agustín que el palacio municipal o el edificio Carolino.

“Este 15 de junio se cumplen 10 años del último sismo fuerte, yo no digo que va a temblar a los 10 años, tenemos sismos con lapsos más grandes y más pequeños, en algunos pasaron nada más 3 años, en otros siete, ocho, uno más tardó 19 años. No es exacto el sistema como para poder decir: va a temblar tal hora de tal día de tal año. No, lo que tenemos es un promedio, y lo que me preocupa a mi es que ya estamos alcanzando el promedio, y cada día que pasa nos acercamos más a la posibilidad”.

Y cuenta: “Me he preparado por más de 30 años a estar analizando el comportamiento de los sismos que se generan entre Puebla, Oaxaca y Veracruz, ahí tenemos una zona intraplaca en donde se generan sismos. Están también los sismos que se generan en la costa del Pacifico, que también afectan Puebla, pero no tan fuerte como los que se generan aquí en la zona de Tehuacán, para ser más concreto la zona de San Gabriel Chilac y Zapotitlán, esa zona es la más peligrosa porque históricamente son las que nos han hecho más daño, esa es mi preocupación”.

La zona, explica el historiador –carrera que estudió por varios años– está sobre una falla que abarca Puebla, Oaxaca y llega hasta el estado de Veracruz, y está entre la placa Americana y la placa de Cocos. Cuando está última se subduce por debajo de la americana, que es más grande, es cuando los problemas comienzan pues la placa de Cocos empuja hacia arriba para escapar de la americana, esto provoca tensión que se libera en forma de un terremoto.

Un análisis publicado en el 2000 por la división de Investigaciones Geográficas de la UNAM respecto del sismo de 1999 habla de una “trinchera mesoamericana”, una franja que limita las dos placas y en donde se ubica la zona de subducción, alrededor de esta zona se generaron los movimientos telúricos de los últimos años.

“Ahora, preocupa también que no han habido sismos pequeños en la zona, que podrían liberar energía, eso es como una olla de presión, y si tenemos esas fugas de energía por ahí va saliendo, y con eso no queremos decir que la energía se detuvo, al contrario se está acumulando más, y en cuanto haya una subducción de la placa de Cocos la cosa podría ponerse fea”.

Pero, a pesar de la que advertencia ya se hizo llegar a diputados y autoridades estatales hasta el momento no se ha hecho gran cosa, el proyecto con el Guillermo Hernández ganó el Premio Nacional de Protección Civil para promover la cultura de la prevención sísmica en las escuelas sigue esperando los 6 millones de pesos que se necesitan para hacerlo realidad.

Mucho más lejos se mira la posibilidad de que el gobierno del estado pudiera invertir en unos simuladores sísmicos para preparar a la población.

“No hay presupuesto ya me lo dijeron, estoy ahorita en un compás de espera, propuse que se hiciera a través de patrocinadores y estoy esperando, pero yo creo que sí”, afirma esperanzado el historiador que ya carga canas, varias de ellas, a pesar de que al momento de la entrevista llevaba sumadas varias promesas de reunión sin cumplirse con Lauro Sánchez, jefe de asesores del gobierno marinista.

La mirada estadística

Empecé mi actividad en el 73, en el sismo de Ciudad Serdán, empecé organizando un grupo para ir a ayudar, estaba entonces en la preparatoria. Luego nos tocó el sismo del 80, ese destruyó Huajapan de León, y de ahí al de 1999 que destruyó gran parte del estado, algo de Oaxaca y Veracruz, pero sobre todo Puebla, a ese sismo se le conoce como el de Tehuacán porque ahí tuvo su epicentro –cuenta Guillermo Hernández en una larga plática que ofreció a 360 Grados.

¿Esta lectura de los ciclos estadísticos, es una teoría de peso?

–Tiene muchos detractores, la mayoría de los científicos lo ven con escepticismo para establecer lapsos sísmicos, conocen los trabajos estadísticos pero ninguno se atreve a hablar porque su trabajo es investigar, yo tengo el Premio Nacional de Protección Civil y creo que estoy obligado a tratar de que la población se prepare. No que se preocupe (sino) que se ocupe, no se trata de sembrar pánico pero sí a decir que va a seguir temblando, y que se espera un sismo fuerte, sí, no lo estoy inventando, acá están las fechas. Lo que yo propongo es que la gente se prepare.

¿Que tanto ha mostrado efectividad para establecer la recurrencia de los temblores este sistema que usted maneja?

–Como toda estadística no se habla de seguridades, se habla de probabilidades. Hemos hecho un análisis de los periodos de recurrencia de los sismos y lo que preocupa es que ya llevamos diez años sin un evento de esa magnitud.

De acuerdo con la gráfica que tenemos los sismos que pasaron en periodos cortos fueron sismos pequeños de 3 grados, cuando pasaron 19 años el sismo fue de 7.1 en la escala de Richter, esto quiere decir que mientras es más grande el lapso entre uno y otro el sismo es más fuerte, porque se acumuló más energía, sin que eso sea una cosa de juramente, porque puede ser que en el inter se fue liberando la energía y el sismo no es tan duro, y no es porque lo diga yo, así es científicamente probado.

En Italia se anunció con varios meses de anticipación la posibilidad de un temblor que finalmente sucedió, ¿se basaron en un modelo similar?

No, ahí había más seguridad de que el evento iba a ocurrir, porque ellos tienen un detector de gases que puede medir el radón, un gas que cuando hay mucha energía sísmica se libera en un alta concentración por el choque de las placas, y en Italia se estaba liberando mucho gas, el investigador se dio cuenta y anunció la posibilidad, cuando hay gas es seguro que se viene un sismo, de qué magnitud quién sabe, pero se viene el sismo, y eso fue lo que dijo el investigador. Hubo gente que si salió de la población y se salvó, pero a ese señor lo demandaron, tuvo que pagar una multa, lo querían encerrar porque estaba provocando el pánico ¿y qué pasó?, ahorita ya van en 300 muertos, hubo una gran pérdida en esa ciudad de Italia.

Acá no tenemos ese sistema, o al menos yo no lo sé, tal vez lo haya en la universidad no lo sé, nosotros nos vamos a la estadística pura, muchos científicos no la avalan pero no lo pueden negar.

Poca respuesta oficial

¿Hay algún programa o algo que se está haciendo por parte de las personas responsables, Protección Civil, justamente para preparar a la gente para un posible sismo?

“Sí, sí la hay, no puedo decir que no lo haya, pero lo compararía a una aspirina con un cáncer, si está haciendo algo, pero comparado con la magnitud del problema es casi nada”.

“Ahorita estoy participando con la SEP, a invitación del gobierno del estado, para dar pláticas con maestros que se dan en las Cordes, a cada reunión llegan 20 o 30 maestros a los que les platicamos, les llevamos películas, folletos. Yo quiero suponer que esos 30 maestros se preocupan por llevar esa información a sus escuelas, y si van a decir algo, pero seguramente es muy poco”.

El proyecto que le valió el reconocimiento nacional, explica, pretende llevar la información a cada alumno:

“El premio me lo dieron por un juego de mesa que se llama Terremoto, pero más que nada por el proyecto de capacitar a la gente, que desde el jardín del niños hasta el nivel licenciatura se le entregue una carpeta informativa que les diga que tiene que hacer antes, durante y después de un sismo, que hacer si está en la escuela, la casa o la calle; que hacer en un centro comercial, el cine, o un estadio, a mi me preocupa mucho esa situación, que pasaría si se produce un sismo con gente en un estadio. Lo pongo de manera extrema pero, que tal un clásico de futbol que congregue a un 100 mil personas, aún cuando el sismo sea pequeño la gente va a perder el control: corre, grita y empuja, justo lo que no se debe de hacer, va a buscar la salida en las mismas puertas al mismo tiempo, y ahí vienen las desgracias, yo insisto, mata más la ignorancia que el evento en sí mismo”.

“Pero además le vamos a pedir a la SEP que se lleve este manual como texto, y que cada semana, cada 15 o cada mes al menos se repase”.

“Ahora, insisto, muchas veces los padres tiene que salir de la casa por cuestiones de trabajo, a las pláticas a las que voy con padres de familia siempre les preguntó quién sale de casa por trabajo, papas y mamás, y siempre veo muchas manos, muchas, y luego les pregunto, señores padres, ¿saben que hacer sus hijos si de repente tiembla? Y ahí no saben qué hacer, cuando por lo menos deberían decirles: mira hijo, ya consultamos con el arquitecto, el maestro de obra, con el albañil, alguien que sepa de obra, y lo más seguro en la casa es este lugar, el muro, la trabe, lo que sea el especialista lo dirá, eso es básico”.

Esas recomendaciones que propone ¿cómo se le harían llegar a los alumnos? ¿a través de las escuelas?

–La idea es esa, el proyecto contempla entregar una carpeta informativa a cada uno de los alumnos, estoy hablando de cerca de 2 millones de carpetas informativas, y va a llegar, esperamos que así sea, a través de empresas y patrocinadores, el gobierno no tiene dinero para llevar a cabo este proyecto, eso ya me lo dijeron, hay que buscar entonces las empresas a las que por años les hemos dado dinero todos los mexicanos, hablo de Nestlé, Kellogs, Adam´s, Pelican, Scribe, que ellos paguen el proyecto para darle a cada alumno su carpeta con indicaciones, y que obviamente los maestros se encarguen de estudiar la carpeta.

¿Y cuál fue la respuesta por parte del gobierno del estado?

No hay presupuesto, estoy ahorita en un compás de espera, propuse que se hiciera a través de patrocinadores y estoy esperando, pero yo creo que sí. El Gobernador estuvo en la entrega del premio para ver, personalmente el entonces secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, pidió que el proyecto se llevara a cabo pues le pareció muy interesante, el señor gobernador dijo “con todo gusto se llevará a cabo” espero que no porque haya fallecido el señor Mouriño se olviden del compromiso, no yo creo que si se llevará a cabo.

Pero además, apunta, “propongo tres puntos básicos para disminuir el riesgo: un desarrollo urbanístico organizado, cuando se crece al ‘ahíseva’ no solo faltan servicios, se pasa de largo también que se construye en zonas que son sísmicas, no toman en cuenta las características geofísicas para la propagación, la zona sur de la capital es una zona riesgosa, dicho por el Cenapred, la zona de San Ramón es muy arenosa. El otro factor que incrementa el riesgo es la densidad de población, cuando las ciudades crecen mucho el riesgo de daños se incrementa”.

“Como segundo punto hay necesidad de un reglamento antisísmico de construcción y reparación, pero además de eso su debida observancia porque si entra la corrupción y la mordida es como si no hubiera.

“Y el tercer punto es el fomento a la protección civil, saber que vamos a hacer en caso de, con esos tres puntos se disminuye el riesgo de que haya daños en la población, no podemos detener los sismos, pero si podemos disminuir los riesgos”.

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“Por el momento no puedo decir donde, no puedo decir cuando o de qué magnitud, pero sí puedo decir que se viene un sismo, está ahí la energía no se ha terminado eso y mientras haya vida en el planeta habrá sismos”, concluye.

Publicado en el número de mayo de 2009 de la revista 360 grados

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