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Ernesto Aroche Aguilar | El Columnista

En Venustiano Carraza las mañanas ya no huelen a café y cítricos, lo que despierta a los lugareños desde hace al menos cinco años son los efluvios de los hidrocarburos sobre los que viven.

La monotonía de los días cambió el traqueteo de la maquinaria agrícola –cuando la había—, por el ruido de las perforadoras que tratan de horadar el suelo para arrancarle la riqueza que el diablo lopezvelardiano dejó sembrado por toda la región y los motores de las camionetas blancas que presumen logotipos de una decena de compañías que ha hecho de ese municipio su espacio habitual.

Más que una pequeña población en forma, Venustiano Carranza, cabecera municipal del mismo nombre y sede de uno de los primeros campos de desarrollo petroleros del Paleocanal de Chicontepec (o Aceite Terciario del Golfo, nombre oficial de la reserva), es casi un caserío, con un núcleo habitado alrededor de la plaza de armas que se va difuminando calle con calle y que vive rodeado de vastas extensiones de terreno que todavía albergan algo de ganado y pozos petroleros dispuestos a multiplicarse, pasando de los 324 actuales a más de mil 500 en los próximos años.

La población suma poco más de 5 mil habitantes, apenas una quinta parte de la población que según datos del Inegi viven en el municipio, la gran mayoría tiene en la junta auxiliar Villa Lázaro Cárdenas (o La Uno, como también se le conoce) su residencia.

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Son las once de la mañana y cerca de 20 personas que esperan en la pequeña antesala de la presidencia municipal llevan en las manos un folder color azul o manila, sus miradas van del techo, donde pende un ventilador que extrañamente gira con bastante rapidez como para disipar un calor que no tendría que estar haciendo; a la pared en donde un cartel anuncia que desde dos días antes se abrió la inscripción a una bolsa de trabajo que Pemex está organizando, para ofrecer a las transnacionales que contrató para la perforación de más de mil pozos en la zona, y de ahí a la puerta que da acceso a un escritorio en donde mediante una entrevista la gente de la región deposita las esperanzas de un empleo en la industria del petróleo.

Pocas veces, como hoy, tanta gente ocupa las bancas de la oficina de la presidencia, y su presencia no tiene que ver con una queja por las malas condiciones en las que el tránsito de vehículos pesados, que no estaba considerado cuando se pavimentó la comunidad, ha dejado las calles.

Situación que ha provocado el cierre de calles, e incluso el cierre de accesos a los pozos petroleros que circundan a V. Carranza, y que estuvo a punto de boicotear la visita del presidente de la República, Felipe Calderón, quien llegó hasta ahí para anunciar que se abriría un foro para que los 10 estados, entre ellos Puebla, interesados en proponerse como sede para la nueva refinería que Pemex debe construir para atender la producción del Paleocanal.

–Hubieran venido una semana antes de que llegara el presidente, ahí hubieran podido sentir las molestias del pueblo con Pemex y las empresas, que pasan por acá todos los días y vean nada más cómo nos han dejado las calles, dense una vuelta por la primaria, ahí hay una salida a uno de los pozos, para que vean cómo están las calles, parecen bombardeadas –cuenta con enfado la señora Guadalupe, una de las vecinas que ha aprovechado el boom de hospedaje para poner en renta cuartos por los que pide 300 pesos.

Pero esas cosas poco importan en este momento, pues con el paso de los minutos los aspirantes a un puesto de trabajo en las transnacionales que tiene un pie en el municipio sigue aumentando, y parece que a esa posibilidad se aferran no sólo la gente del pueblo sino incluso gente de los alrededores como Tuxpan (Veracruz) o La Ceiba, (Puebla).

No importa tampoco edad o condición social, todos quieren aprovechar el auge petrolero y obtener un poco de los recursos multimillonarios que se inyectarán al proyecto de Chicontepec.

Tan sólo entre enero y marzo de este año, Pemex ha entregado contratos para la construcción de macroperas, ductos, y perforación de pozos a diferentes empresas, lo mismo nacionales que extranjeras, por 22 mil 420 millones de pesos. De todo esto, cerca del 10 por ciento está destinado a los tres municipios poblanos involucrados en el proyecto: Venustiano Carranza, Francisco Z. Mena y Pantepec, lo que significa una bolsa de más de 2 mil millones de pesos en infraestructura y servicios que bien o mal permearán de alguna manera a la población.

Tal vez pocos conocen exactamente esos montos pero muchos de los que esperan en la presidencia municipal su turno para dejar papeles, dirección y nombre, sumando minuto a minuto aspirantes, lo imaginan, y quieren su parte sin importar que para ello tengan que pagar el traslado desde otros municipios e incluso de otros estados.

Y ahí están sentados en la antesala de la entrevista con el representante de Pemex bajo un ventilador que gira con más velocidad de lo habitual para ese momento que todavía arrastra los rescoldos del invierno que ya se va junto con la promesa de las altas temperaturas que se avecinan.

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Comesa (Compañía Mexicana de Exploraciones SA de CV) fue la punta de lanza de Pemex, Schlumberger, Weaterford y toda la pléyade de compañías que llegó con ellas a los municipios de la serranía poblana.

Encargada de la exploración de los municipios en los que se detectó la presencia del oro negro, la empresa dirigida actualmente por Adán Oviedo Pérez –quien sustituyó a Luis H. Arroyo Ferrá, ambos ex funcionario de Pemex— llegó a Venustiano Carranza con más de mil 500 trabajadores y trastornó la cotidianidad del pueblo.

Esta compañía, según información de la propia paraestatal, es una “empresa creada hace 40 años con una participación estatal mayoritaria, en la cual Pemex es socio del 60 por ciento del paquete accionario y el consorcio francés Schlumberger (40 por ciento), uno de los líderes tecnológicos a nivel mundial, posee el resto de las acciones”.

Y no está exenta de señalamientos por su constitución, pues la empresa Schlumberger ha sido una de las compañías transnacionales más beneficiadas por Pemex en los trabajos que se realizan en todo el Paleocanal de Chicontepec.

Además la empresa tiene como socio y integrante del consejo de administración a Adrián Lajous Vargas, ex director general de Pemex.

La cercanía entre Pemex Exploración y Producción (PEP) y la transnacional permitió que la paraestatal contratara los servicios de la empresa francesa para realizar estudios de factibilidad y la perforación de los primeros pozos en la región.

De 2003 a la fecha se perforaron 324 pozos y a partir de este año se arrancará con la construcción de 1000 pozos anuales durante los próximos 15 años, uno de los dos contratos otorgados en este año fue otorgado a Schlumberger como resultado de una licitación pública.

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Vestido con una playera roja con la que se identifican los priistas, igual que como se ve su jefe el presidente municipal en las fotos que decoran la oficina principal de la alcaldía, una de las pocas que presume aire acondicionado pagado con recursos públicos, Luis Alberto Santiago Hernández, secretario del ayuntamiento lo cuenta así:

“Según el último Censo de Población del Inegi en 2005 éramos 25 mil habitantes en todo el municipio, de los cuales 5 mil viven en la cabecera, para 2009 calculamos que ya somos 32 mil y en la cabecera debemos ser como 7 mil. Comesa llegó con mil 500 trabajadores, imagínate cuanto trastornó eso la vida de la comunidad”.

Pero poco dice del incremento de la prostitución en toda la zona: “ahí se comentaba que se dio cierto grado de prostitución del que normalmente se tenía, pero así, así, en números rojos no tenemos gracias a Dios esos números que hablen de altos índices de prostitución”.

“Lo que sí es cierto es que cuando Comesa entró al municipio y trajo consigo lo mismo situación de progreso como de cambio en las rutinas del pueblo, en la cuestión ambiental, en los negocios, incluso en la forma de usos y costumbres”.

“En la cuestión ambiental ya tenemos ahorita cerros devastados, tenemos campos que antes estaban llenos de árboles y hoy desgraciadamente ya no los tenemos. Si se dan cuenta parándose a orilla de la carretera México-Tuxpan lo único que se ven son plataformas y plataformas y plataformas, antes no era así, antes lo que se veían eran cerros llenos de árboles”.

“En cuanto a los usos y costumbre las inquietudes de la gente es que el tránsito de los vehículos pesados, de maquinaria, el tráfico de una y otra empresa así como trae beneficios también arrastra problemas, en este caso deterioro de calles, polvo en las calles, abertura de nuevas vías de comunicación”.

“En lo económico, acá en la cabecera municipal éramos un pueblo muy tranquilo, ahora ya no, hay más negocio, más entrada de dinero para toda la región, se tuvieron que gestionar apertura de cajeros automáticos allá en Villa Lázaro Cárdenas, la gente lo exigió así, para los comercios eso es importante. Gestionamos el cajero para que esa derrama se quedara en el municipio”.

“Pero así como han traído beneficio también han arrastrado mucho descontento entre la ciudadanía, principalmente en el tráfico de maquinaria. Eso no lo teníamos planeado, nuestro plan de desarrollo urbano no contemplaba esta situación, tenemos ahora que hacer una modificación total para que al rato no se vuelva un problema social”.

“Además llegamos a tener la cárcel municipal llena de gente de Comesa que hacían desmanes en las fiestas patronales, o que molestaban a las muchachas en la calle, les decían disparate y medio, ofendían a las personas, son muy agresivos”, apunta, aunque nada dice de las denuncias por desaparición de adolescentes que se acumulan en las oficinas que la policía judicial del estado tiene para atender a ese municipio.

Tampoco habla de cómo los trabajadores de Comesa desplazaron a los lugareños de sus centros de convivencia y esparcimiento, como comentan los taxistas de la población.

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Lo que no termina de llegar a Venustiano Carranza es la derrama económica que podría esperarse al menos no a manos llenas, pues Comesa no solo trajo consigo a la mano de obra, además cargó con tiendas de campaña, su dotación de servicios básicos –luz, servicios sanitarios y alimentos— para sus mil 500 trabajadores.

Los habitantes de la zona contradicen las palabras y el optimismo del funcionario municipal.

–Algunos vecinos lograron buenas rentas –explica en la puerta de su casa la señora Guadalupe, doña lupita, la misma en que se puede leer la oferta de renta de cuartos aunque no se informa del precio—5 mil pesos por casa, o tal vez más, pero hasta ahí, pues la gente de Comesa iba a Tuxpan o Poza Rica a comprar en los grandes supermercados sus alimentos, así que mucho consumo de producto local pues no hubo.

Y no sólo eso –insiste— además el precio de la tierra se fue para las nubes, una hectárea que antes te costaba ponle que 25 mil o 50 mil pesos, que es mucho dinero para el pueblo, ahora quieren que medio millón o más.

Pero tampoco esa fue una constante, pues las empresas contratista de la paraestatal prefirieron operar por separado cada predio necesario, negociando directamente con los ejidatario y dueños de los terrenos elegidos para la perforación.

Así, trabajadores de la presidencia municipal de V. Carranza aseguran conocer casos de propietarios que lograron el pago de entre 5 y 20 millones de pesos por hectárea vendida, en tanto que algunos ejidatarios afirman que recibieron ofertas del pago de 400 mil pesos por renta de terrenos a 30 años, poco más de mil pesos mensuales en dimensiones similares.

Lo que tampoco hubo con Comesa fueron puestos de trabajo, todos los trabajadores que llegaron con la empresa fueron contratados en otros estados, Chiapas, Campeche y Tabasco, principalmente

Una situación que la paraestatal busca cambiar al conformar una bolsa de trabajo con la gente de la localidad, pero sin ningún compromiso en forma en cuanto al número de plazas que podrían ser ocupadas por los vecinos o incluso el tipo de estas, aunque el Santiago Hernández reconoce que por el nivel educativo de la región difícilmente podría aspirar a otra cosa que no sea mano de obra.

“En concreto no tenemos algún número de plazas asignadas, que dijéramos 500 para Venustiano Carranza, va a ser de acuerdo al perfil de cada solicitante, de acuerdo a como los puedan canalizar ellos, pero vamos a tener la gran ventaja de que la bolsa de trabajo va a estar ahí para que en el momento que las empresas requieran personal van a consultar directamente a la paraestatal: ‘oye paraestatal, necesito tantos trabajadores’, Pemex les dirán: ‘acá tengo una bolsa de trabajo y de aquí quiero que me contrates a esa gente’, no puedo decir tenemos x número de plazas porque sería ilusionar a la comunidad, tenemos que esperar al día 20-21 de abril que estarán por acá para conocer la dinámica que se implementarán directamente los representantes”.

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Con la salida de Comesa, una vez que concluyó su trabajo de exploración, Venustiano Carranza parece respirar de nuevo, pero solo lo suficiente para esperar el comienzo de la perforación masiva del suelo municipal en los próximos meses.

Weaterford, la otra beneficiaria de los grandes contratos de perforación otorgado por Pemex en este año ya está construyendo su base en la zona, en un espacio ubicado sobre uno de los costados de la carretera México-Tuxpan, a tres kilómetros de la desviación para entrar a la cabecera municipal.

La suya es la presencia más fuerte en la región, de hecho una gran parte de los pozos ya instalados en Venustiano Carranza ostentan el logotipo de la empresa texana, lo mismo que los trabajadores que operan los pozos de exploración.

Pero no es la única, según las autoridades municipales además de Waterford también están instaladas “Schlumbeger, la misma Halliburton, CDN, Alsa, que son las que entran primero para hacer la construcción de los terraplenes, las plataformas y todo eso, también está Tapia Construcciones, Lipsa, Tetsa, Titsa, empresas transportistas. Hay una infinidad de empresa casi todas ellas subcontratadas que llegan a prestar sus servicios a las grandes”.

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Lo que el olor del oro negro no terminado de atraer a Venustiano Carranza es la obra pública, sólo el compromiso y la promesa de Pemex de que llegará y mientras eso pasa las calles siguen fracturándose día a día.

El secretario general del Ayuntamiento lo sabe y lo admite: “La paraestatal tiene como compromiso con el pueblo llevar a cabo un libramiento para que no suceda lo que en días pasado vivimos que tuvimos manifestaciones provocadas por la molestia de la gente por el tránsito de vehículos pesados. Ahorita lo que está buscando la paraestatal es cumplir con ese compromiso, para que al rato eso no se les vuelva un problema social”.

Pero el trabajo no es sólo para Pemex, el ayuntamiento municipal tendrá que modificar el plan de desarrollo urbano con el que llegaron, pues ya es obsoleto: “hace dos administraciones no teníamos contemplado que tanto iba a abarcar este proyecto, hoy ya nos dimos cuenta que nuestro plan fue superado por la realidad. Varios de los lineamientos que hoy tenemos ya no serían factibles, ni para las empresas que están trabajando porque no les podemos dar un reglamento que no les va a servir, tenemos que adecuado a la actividad que está prevaleciendo en el municipio”, apunta Santiago Hernández.

Y continúa: “Ese trabajo se va a realizar este año, ya estamos en planes de hacer la modificación de los planes, aunque será un trabajo que les va a servir a las administraciones que viene después, es un proyecto a futuro”.

“El auge petrolero apenas está comenzando, recién se está comenzando la producción, nos dicen los directivos de la paraestatal ‘en cuanto tengamos más producción habrá más beneficios para la comunidad’, y hasta el momento no es por ser paleros de la paraestatal, pero lo que hemos podido conseguir con ellos ha sido en beneficio de la comunidad, se les han sacado obras de impacto, y no solo para la cabecera, sino para todas las comunidades que están integradas, por ejemplo Pemex dio 4 millones y medio para San Bartolo del Escobar, con eso se hará el alcantarillado sanitario, de otra manera hubieran pasado dos o tres administraciones antes de poder hacerla”.

“También se logró la electrificación de la nueva colonia El Calvario acá en la cabecera, un pozo profundo que se realizará en la comunidad de San José también se logró gracias a la gestión con Pemex, los asfaltamientos de la carretera México Tuxpan al pozo del Escobar, que a más tardar en junio se están comenzando los trabajos, el acceso que está aquí de la carretera de la puerta vieja a la cabecera, también se logró gracias a Pemex, y directamente para Venustiano Carranza se obtuvo la pavimentación de 30 calles, son cosas que se le han ido sacando a Pemex, por un monto aproximado de 175 millones de pesos, entre donativos, pago en especie y obras”.

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Con toda esa promesa de desarrollo, que hasta el momento solo es eso: una promesa, y los problemas sociales que ha arrastrado, Venustiano Carranza difícilmente volverá a despertar con el olor de café y en sus alrededores los campos de cítricos como producto local difícilmente se mantendrán en el paisaje anegado ya de pozos petroleros.

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