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Tomada de Pueblaonline.com

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Ernesto Aroche Aguilar | Pueblaonline

Si usted fuera diputado no sólo tendría un salario millonario (casi 110 mil pesos mensuales),  un fuero que lo protege prácticamente contra todo (a menos que esté en la oposición y le guste meterse a resolver problemas en municipios al interior del estado), una cartera abierta para el pago de desayunos y comidas, una bolsa económica para viajes y un seguro de gastos médicos mayores, viviría además con la certeza de que faltar al trabajo con o sin justificación no tendría consecuencia alguna, ni la pérdida del empleo y mucho menos el descuento por la jornada no laborada.

Al menos eso es lo que pasa con los legisladores poblanos sin importar, acá sí, la fracción parlamentaria a la que estén integrados, tampoco importa si la falta es una sesión ordinaria o una reunión de comisiones, ninguno de los 41 diputados que integran la actual legislatura o los 41 que conformaron el grupo pasado han sufrido un solo descuento por los días no trabajados.

Un descuento que por ley tendría que ser aplicado, pues de acuerdo con el artículo 6 del Reglamento Interior del Honorable Congreso del Estado “Los Diputados que no concurran a las Sesiones del Pleno del Congreso y, en su caso a las de la Comisión Permanente sin causa justificada, no tendrán derecho a recibir la dieta correspondiente. El descuento se hará por el día de la falta”.

Nada de eso ha hecho mella en la dieta –salario— de los legisladores, como reconoció ante una solicitud de información la Dirección General de Coordinación Administrativa.

En su respuesta –número de oficio DGCA/120/2009— informó que: “En atención y respuesta (…) en el que solicita información sobre el monto del descuento aplicado anual a los diputados faltistas de la LVI y LVII Legislaturas, así como copia de los documentos en donde se informe a los diputados el descuento aplicado y la firma de conformidad de los mismos, lo anterior basado en el Artículo 6 del Reglamento Interior del Honorable Congreso del Estado Libre y Soberano de Puebla, me permito comentarle que en la anterior y actual Legislaturas, el descuento por dicho concepto es cero”.

Ni con el pétalo de un descuento

Fernando Morales, hijo del gobernador del estado y actual aspirante a una diputación federal por el Partido Revolucionario Institucional, dejó tras su paso como legislador local en la legislatura pasada una larga estela de faltas e inasistencias a las sesiones plenarias, lo mismo ordinarias que extraordinarias, sin que eso le acarreará un daño patrimonial o un descuento salarial como lo establece la normativa.

Lo mismo ha pasado en esta legislatura con Carolina O´Farril la legisladora que más faltas y retardos acumuló en 2008 al sumar entre inasistencias y retardos a las sesiones del pleno y las mesas de trabajo citadas por las comisiones a las que pertenece 20 muescas en los listados de faltas, ninguno de estas produjo descuento alguno.

Para el segundo año de la actual legislatura el representante del distrito de Xicotepec de Juárez, Carlos Barragan Amador, se dio el lujo de faltar a la 5 de las 11 reuniones ordinarias del primer periodo de sesiones del Congreso sin recibir sanción alguna en su dieta como lo ordena el reglamento interior.

En el caso exclusivo del trabajo en comisiones José Lorenzo Rivera Sosa, representante del distrito de Tetela de Ocampo, se permitió faltar en 14 ocasiones a las reuniones citadas por las comisiones de la que es parte, el diputado justificó su ausencia sólo en 10 de las 53 convocatorias que recibió durante el 2008, lo que significa que dejó de acudir en una de cada cuatro de las sesiones en las que fue convocado.

Aunque es  Gudelia Tapia Vargas, representante de Tezuitlánla la que en términos porcentuales se ha permitido el lujo de ausentarse más, pues ha faltado el 40 por ciento de las 25 ocasiones en que ha sido convocada a reuniones de comisión o comité a los que pertenece y que en realidad son muy pocos apenas cuatro, sobra decir que a ninguno de los dos se les ha castigado con el descuento correspondiente.

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