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Tomado del portal pueblaonline.com.mx (Andrea Barro)

Tomado del portal pueblaonline.com.mx (Andrea Barro)

Ernesto Aroche Aguilar

Rosendo Huesca y Pacheco dejó tras de sí una Iglesia Católica que perdió casi el 10 por ciento de su feligresía durante los más de 30 años que duró su arzobispado.

Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), revelan que entre 1970 y el año 2000, último año reportado por el organismo, creció de manera exponencial el número de adeptos a iglesias alternas a la católica y de ciudadanos que se declararon ateos, mientras que los católicos pasaron del 97 al 91.6 por ciento de la población.

Los número fríos del Inegi, referente estadístico que reconoce la Iglesia Católica, señalan que en 1970 sólo el 2 por ciento de los poblanos declaraba una religión diferente a la católica, y el 1 por ciento se asumía ateo y/o agnóstico; para el año 2000, el Censo General de Población dio a conocer que los creyentes no católicos aumentaron en más del 200 por ciento al situarse como el 6.2 por ciento de la población total, mientras que los no creyentes duplicaron su presencia al ubicarse como el 2 por ciento del total de los poblanos.

Así, a pesar de lo que se pudiera pensarse Puebla ya no es la entidad con el mayor porcentaje de población que se asume como católica, de hecho no está ni siquiera entre las primeras 10, grupo que lidera Guanajuato –cuna del primer presidente emanado de la derecha encarnada por el PAN—, según los datos oficiales.

El estado se asoma en la posición número 11 al reportar que el 91 por ciento de los habitantes del estado profesan la religión católica, un porcentaje nada despreciable pero lejos del 96 por ciento que se registra en Guanajuato.

Las causas que explican esta migración de fe no recaen exclusivamente en los hombros de Huesca y Pacheco, en realidad son varias a decir de especialistas y eclesiásticos, lo mismo internas como los escándalos de pederastia que han protagonizado algunos sacerdotes en la región como sucedió con el párroco Nicolás Aguilar, a quien se le imputa haber violado a cerca de 60 menores de edad, o la poca congruencia de algunos jerarcas católicos entre acción y palabra; que externas como la migración masiva hacía los Estados Unidos.

A eso había que sumarle que el catolicismo ya no responde a las exigencias de un mundo moderno, “sobre todo las de una experiencia personal y comunitaria vital  y que dé sentido a la vida”, según la óptica de Alberto Athié sacerdote que abandonó los hábitos para reincorporarse a la vida laica producto de la cerrazón de la jerarquía católica a enfrentar el problema que generó Marcial Marciel, el fundador de Los Legionarios de Cristo, citado en el último número de la revista eme-equis.

Católicos en Puebla
Años               1940    1970    2000
Población neta            1 273 047        2 433 997        3 973 386
Porcentaje       98.3     97.0     91.6

El protestantismo avanza

Hilda vivió los primeros 65 años de su vida bajo los preceptos morales y sociales dictados desde la Iglesia Católica, y bajo ellos educó a sus cinco hijos. La cercanía de su familia con la institución era palpable, si bien ninguno de ellos sintió el llamado y la vocación sacerdotal si mantuvieron una cercanía profunda con grupos cercanos, alguno de ellos militó en las filas del Partido Acción Nacional, dos de ellos fueron Boy Scouts y eran asiduos participantes en comunidades religiosas y retiros espirituales.

En su cumpleaños número 66 Hilda decidió regalarse una nueva fé, o más bien una nueva estructura alrededor de sus creencias al aceptar la invitación reiterada y el cobijo de los protestantes.

En su decisión no hubo reproches a su Dios, en todo caso lo hubo a sus representantes en la tierra, quienes fueron incapaces de atender sus nuevas necesidades, pues fue en ese momento cuando Hilda se descubrió sola, los hijos tenía rato que habían dejado la casa, algunos de ellos para cruzar el río Bravo.

Los únicos que llegaron hasta su casa para escucharla fueron los Testigos de Jehova, y a fuerza de conversar terminó por abrazar esa nueva forma de entender la relación con su Dios.

El caso de Hilda no sólo ejemplifica lo ha pasado en el país en las últimas 10 años cuando según el Inegi se registró “un crecimiento más dinámico de la población con alguna religión no católica, pues su tasa es 3.5 por ciento, mientras que entre los católicos alcanza 1.9 y la de la población sin religión sólo 0.6 por ciento de promedio anual”.

Además en sus razones para migrar de Iglesia se reconocen dos situaciones la falta de respuestas por parte de los ministros católicos y la influencia de los hijos que dejaron el país para buscar trabajo en los Estados Unidos y que también abrazaron Iglesias distintas a la cristiana.

En su estudio: “Movilidades geográficas y espirituales: cambio religioso y migración México-Estados Unidos”, la investigadora del Colegio de la Frontera Norte Olga Odger Ortiz lo explica así:

“La experiencia de la migración puede ser un elemento fundamental para comprender los procesos de conversión de los mexicanos que migran al norte e incluso el de algunos de sus familiares que nunca cruzaron la frontera. (…) los procesos de conversión pueden ser leídos como la búsqueda de nuevos sistemas portadores de sentido que respondan a experiencias de vida también inéditas para los individuos”.

De ida y vuelta

Para el Eugenio Lira, vocero de la Arquidiócesis poblana, se trata de una migración de fe de ida y vuelta,  es decir que los que abandonan la grey católica tarde que temprano terminan por decepcionarse de sus nuevas creencias y regresan sobre sus pasos, así lo asegura en una breve entrevista con Puebla On Line:

“Las estadísticas del Inegi han tenido sus variaciones, de un tiempo a la fecha hemos registrado más que un descenso un incremento en el número de fieles, eso lo hemos constatado en los oficios religiosos de Semana Santa, a diferentes festividades importantes, esto en los últimos ocho años”.

¿No perciben ustedes una crisis en la fe por el crecimiento de otras Iglesias?

–Como ya lo indicaba el nuevo Arzobispo, Víctor Sánchez Espinosa, los estudios que ha realizado el Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) es que se da una migración, es decir gentes que salen en la Iglesia Católica pero después retornan, o personas que practicaban alguna otra creencia religiosa y deciden ingresar a la Iglesia Católica, hay bastante migración en este sentido en general en América Latina.

¿El catolicismo sigue siendo una institución robusta?

–En Puebla sí. Yo, por ejemplo, estoy encargado de la devoción a la  Divida Misericordia, y por esta encomienda recorro muchísimos pueblos del estado y veo las manifestaciones de fe de la gente, por ejemplo para recibir la imagen de la Divida Misericordia la reciben con vallas desde la carretera, le echan papelitos desde los balcones de la casa, hacen carros alegóricos muy bonitos. Sí, hay una manifestación de fe muy fuerte, lo importante es que esas manifestaciones se traduzcan en actitudes cotidianas, esa es la clave.

¿Y los problemas que ha enfrentando en los últimos años la Iglesia Católica como las acusaciones de pederastia clerical no han provocado la pérdida de fe en la institución?

–Te voy a contar la experiencia que yo tengo, en donde se dio en mayor grado en este problema, en Los Angeles California, yo voy cada año a hacer congresos, porque me invitan a la Sport Arena de Los Angeles con 23 mil personas, y cuando se estaba dando este problema con mayor fuerza allá tuvimos una mayor participación, incluso se organizó una marcha multitudinaria, y ese año que fui a los congreso registramos un incremento en lugar de un decremento en la participación de la gente. Eso personalmente lo viví, iba incluso con temor de que hubiera poca convocatoria, pero fue al contrario.

Aunque la situación adquiere otra perspectiva es toman en cuenta los datos citados por la revista eme-equis con respecto al ingreso de jóvenes a los seminarios, pues de acuerdo con José Juan Sánchez Jacome, secretario ejecutivo de la Comisión Episcopal para Vocaciones y Ministerios, el número de alumnos de nuevo ingreso no responde al crecimiento poblacional.

“Podríamos decir que no hay propiamente una tendencia a la baja. Sin embargo tenemos que reconocer que no ha habido un crecimiento proporcional con la manera en que ha venido creciendo la población”.

Aunque al final de la entrevista reconoce también que los escándalos sexuales han afectado negativamente a la imagen de la jerarquía católica: “Definitivamente, es una cuestión dolorosa que ha tenido su impacto y ha afectado la imagen del sacerdocio y la iglesia misma”.

La radiografía poblana según el Inegi

Hasta 1950 el catolicismo fue superior a 98 por ciento; en las siguientes décadas disminuye un punto porcentual y de 1970 a la fecha el descenso es de 5 unidades.

En 163 de los 217 municipios el porcentaje de católicos es superior al 90 por ciento, no así en Zongozotla en dónde solo el 38 por ciento se identifican como fieles a la Curia Romana.

Las iglesias protestantes y evangélicas representan una proporción importante en Zongozotla y Tepetzintla.

El municipio de Nealtican es el segundo en el país con el mayor porcentaje de población de la iglesia de Jesucristo de los santos de los últimos días (conocida como mormones).

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