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Ernesto Aroche Aguilar

Entre reproches de la oposición, posturas que poco tiene que ver con la congruencia, adiciones a grupos parlamentarios tutti-fruti y reclamos futboleros, la bancada hegemónica en el Congreso utilizó su aplanadora para aprobar con 29 votos a favor una reforma electoral incompleta, y en donde se renuncia a la posibilidad de adelantar las elecciones de 2010 de noviembre a julio.

Y aunque el guió estaba listo y ensayado desde una noche anterior, cuando se aprobó en la comisión de Gobernación el dictamen de la reforma y los diputados de oposición se quejaron por haber sido excluidos al imponerse la iniciativa priísta, en la sesión todavía hubo sorpresas e improvisaciones, como cuando el ex panista hoy abanderado del Partido Nueva Alianza (Panal), Rogerio Pablo Contreras Castillo, dejó sólo a su compañero de bancada, Gustavo Espinosa, para sumarse a las huestes del Frente Amplio Marinista  y aprobar en la reforma mínima que propuso el tricolor.

O como cuando José Manuel Pérez Vega, el diputado Momoxpan, subió a tribuna para confrontar públicamente a su compañero de bancada, Manuel Fernández a que dejara claro su posicionamiento con respecto al tema, al tiempo que lo exhortaba a que por una vez en su carrera legislativa siguiera los postulados de su partido (el PT) y rechazara una cuestionada reforma electoral. Sobra decir que el petista votó a favor del PRI avalando la reforma.

Comenzado por el final

El resultado ya se conocía de antemano, como esas películas que se inicia por el final y la trama se limita a contarte los pasos intermedios para llegar a esa escena en donde los priistas se miran satisfechos y la oposición se lame las heridas.

Los diarios lo contaron a ocho columnas y con titulares como “Elección en julio, de 2003” o “En noviembre todos a votar” o más simple aún, “Elección de 2010 en noviembre”, además rondaba la posibilidad de que los habitantes de Tepatlaxco que piden la destitución de su presidente municipal llegaran como si hubieran sido convocados por Spencer Tunnick para un desnudo masivo.

Y en ese escenario, y con 28 votos amarrados para hacer pasar la aplanadora priista (junto con dos de los tres los integrantes del FAM: Carolina O’Farril, que aunque legisla bajo las siglas del Partido Convergencia se suma a la cargada de los búfalos para aprobar cualquier propuesta tricolor impulsada desde casa Aguayo, y Manuel Fernández, el diputado petista. La perredista Irma Ramos ya había dejado clara su postura de mantenerse al margen al abstenerse de votar el dictamen en la comisión de Gobernación), arrancó la sesión.

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Pd.- De los nudistas nada se supo en el palacio legislativo, la policía evitó incluso que bajaran del camión en que llegaron a la ciudad de Puebla, y fueron recibidos horas después y bien vestiditos en el Congreso.

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Las primeras horas se fueron inusualmente veloces, los primeros 14 de los 15 puntos de la agenda se fueron como agua, cerca de la 1.30 de la tarde comenzó la batalla verbal luego de que en la mesa directiva a cargo del también presidente de la Gran Comisión, Othón Bailleres Carriles, se leyera de cabo a rabo el dictamen de marras.

Siete oradores prepararon sus armas, ocho fueron las voces que se oyeron. Siete subieron a tribuna, uno de ellos repitió dos veces, otra más alzó su voz desde su curul argumentando dificultades físicas para subir al estrado.

Desde su curul Carolina O’Farril, la diputada naranja que llegó en muletas, reclamó que se excluyeran las candidaturas ciudadanas del proyecto marinista, digo, priísta, y se rasgó las vestiduras y calificó de excluyente y regresiva a la propuesta al no otorgar rango constitucional a ese tema, pero no tuvo pudor alguno en entregar su voto a favor de las modificaciones tricolores, con la petición de que se incluya un inciso con su petición.

Detrás de ella llegó Momoxpan, quien congruente con su discurso dejó en claro su rechazo no sólo a las modificaciones, sino además criticó al proceso de discusión previo que implicó tres reuniones previas, varias horas de debate para al final pasar como dictamen la propuesta integra priísta, al calificarlo de “farsa” y “cínico”.

“Qué sentido tiene que convoquen a reuniones si al final imponen su mayoría (…) repudiamos el cinismo, el gandallísmo y las mentiras con que trabajan los diputados del PRI”, espetó Momoxpan a los legisladores sentados a la derecha del estado pero de filiación revolucionaria institucional.

Al polémico petista le siguió el panista Eduardo Rivera Pérez, líder de la bancada azul, quien solo repitió la línea argumental de la noche anterior, aunque se permitió un par de jabs directos –sin demasiada fuerza hay que decirlo–, como cuando acuso a los priista de privilegiar los intereses partidistas y los intereses de “Casa Aguayo”, o cuando en el tema de las fechas retó, de manera por demás estéril, a la mayoría tricolor a retirar el dictamen, para comprobar quien tenía razón en el tema.

Tras de él subió la perredista Irma Ramos que una larga y sosa perorata su mayor reproche fue que no le hubieran dado tiempo a meter su propuesta de reforma pues la marearon con el discurso de que tenían hasta agosto de este año para iniciar con los trabajos legislativos en la materia.

Después habría de llegar uno de los discursos más lucidos, el del perredista Melitón Lozano.

En su discurso reconoció primero que todo el debate se inició solo en función de adecuar el marco local a la disposición federal, sin analizar un ápice las necesidades poblanas. Como casi todos los opositores no evitó reprochar el baile de fechas con que se manejo la fracción priista, que primero insistió que en agosto pero terminó reculando al promover el documento una semana antes de la fecha fatal del 13 de febrero.

“Más allá de los tiempos y los plazos fatales, la reforma electoral en Puebla debió responder a una visión de reforma de estado. A modificar la forma de relación entre la sociedad y el estado, el régimen político y el sistema electoral están íntimamente relacionados, y debemos entenderlo como el conjunto de instituciones que regula la lucha por el poder y el ejercicio del mismo, que garantiza su permanencia”.

Y se lanzó a fondo: “Es la voluntad política del pueblo quien erige al régimen político, pero también es cierto que la estructura del régimen condiciona la formación de la voluntad política de los ciudadanos, y aún vivimos en Puebla reminiscencias fuertemente enraizadas de un régimen autoritario que responde a los fines del poder ejecutivo”.

Hasta ese momento el contendiente de peso mayoritario, el PRI pues, todavía calentaba banca, escuchando sin chistar, esperando que el conocimiento legislativo de su diputada con más tablas técnicas ofreciera resistencia parapetada en artículos y citas de códigos, asegurando de paso que se asumieron como propias las coincidencias aunque en la redacción se hubiera privilegiado la dicción priista antes que cualquier otra.

Llegaron las sorpresas

Lo que nadie no se esperaban llegó una vez que parecía agotado el debate, primero la panista Leonor Popocatl evidenció las pifias en el trabajo legislativo del priismo y el departamento jurídico del Congreso, que permitió se aprobara un dictamen “pelón”, sin considerandos –argumentos—y que luego mágicamente modificó para cumplir con el protocolo.

“Ayer se aprobó un decreto y hoy se somete a consideración un documento distinto”, les espetó desde la tribuna la panistas

Más tarde pidió la desaparición del órgano legal legislativo al señalar que han dejado de ser útiles pues en este caso actuaron prácticamente de “escribanos” al transcribir la iniciativa como dictamen de ley.

Después Pepe Momoxpan subió pidiendo a su compañero asumiera públicamente su postura ante el tema, evidenciado de paso que desde el inicio de la legislatura se ha sumado a la cargada priista. Al tiempo que dejó señaló las incongruencias de la diputada narajana, a quien “le vinieron a pedir desde México que votara en contra y lo hará a favor”.

Pero el movimiento más sorpresivo lo guardaba bajo la manga el diputado del Panal Rogerio Pablo Contreras Castillo, quien ante la atónita mirada de su compañero de partido, Gustavo Espinosa daba su voto a favor de la propuesta priísta, a pesar de que su líder parlamentario había dejado en claro que la postura del panal era por rechazar la reforma impuesta.

Así, con 29 votos a favor, una abstención y 11 votos en contra el PRI volvió a salirse con la suya.

Se pone la del Puebla

La sesión terminó luego de que el diputado Luis Alberto Arriaga Lila rompiera una lanza a favor del Puebla pidiendo a los dirigentes del balompié nacional y a los silbantes actuaran con imparcialidad dejando de perjudicar al equipo de futbol local (ver página 22).

“Cada quien tendrá que asumir su responsabilidad”: Gustavo Espinosa

Atónito Gustavo Espinosa Vázquez, legislador de Nueva Alianza, miraba a su correligionario, Rogerio Pablo Contreras Castillo, votar a favor del PRI. De inmediato sacó su teléfono y comenzó con las llamadas a la dirección nacional del partido.

¿Se les salió del huacal?, le preguntaron los reporteros. El diputado solo sonreía incrédulo, pero de la incredulidad pasó al “encabronamiento”, aunque siempre ecuánime al responder a las grabadoras.

“Es una decisión personal, cada quien tiene que asumir su responsabilidad y el momento histórico, yo siempre he actuado en un marco de lealtad y dignidad. Cada quien tiene que asumir el papel que quiere jugar acá en el Congreso, yo no puedo decir nada más que habíamos construido juntos una iniciativa y consideré que en un acto de congruencia se estaba defendiendo y apoyando en el pleno, pero es una decisión personal. Yo me quedo con un mal sabor de boca”.

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