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Ernesto Aroche Aguilar

Cualquier que mire tan sólo de pasada al diputado Pérez Vega, tan identificado con la lucha ejidal, y por la cual asumió el sobrenombre de Momoxpan, difícilmente podría creer que estudió administración de empresas en la UDLA, que presume el manejo de dos lenguas al cien por ciento —el español, como lengua madre, y el inglés— y una tercera en un 50 por ciento —el francés que estudió por dos años en la Alianza Francesa— y que tenga una licencia de capitán piloto aviador y varios miles de horas de vuelo.

 Pero es el mismo, con unas decenas de años encima, que corría por las calles de la ciudad de Puebla con los autos de la familia, dueña de empresas textileras La Regatta, en el “circuito de los fuertes” a mediados de los 60; el mismo que junto con Gabriel Hinojosa, ex presidente de la capital poblana, levantó al autodromo de Amozoc y corrió el rally Londres-México 1970.

 —¿Cómo se da ese viraje, Pepe, de hijo de familia bien, de junior a alguien comprometido con la lucha social?

 —Siempre desde muy niño, aunque mi papá era uno de los industriales más ricos del estado de Puebla, simpaticé con los trabajadores. Cuando iba a la fabrica me ponía a platicar con ellos, siempre tuve esa tendencia lo opuesto a cualquier chavo junior que los ve como sirvientes. Desde que tuve uso de razón fue así, yo creo que desde ahí ya estaba la semilla.

 —¿Y eso no te generaba conflictos con tu familia?

 Con mi mama —contesta al tiempo que cierra los ojos aún tumefactos por la golpiza que le propinaron los policías de Tlacotepec y sonríe, como quien recuerda una travesura, sus ojos tambien lo hacen. —Si ese tipo de cosas me generaban problemas, pero también la forma en cómo me vestía.

 —¿Cómo te vestías, pepe?

 —Pues siempre andaba sucio, porque me ponía a arreglar mi bicicleta o la moto, los go karts que tenía. Nunca fui una persona “bien arreglada”, eso nunca lo fui

 —¿y tus hermanos pepe, ellos como eran?

 No así, todos propios y eso. Todo lo que yo no era.

 —¿Y ya no te dicen nada de cómo te vistes? No te dice tu mamá: oye ponte un traje por lo menos cuando subas a la tribuna

 Ya no, ya no se mete. Como ya tengo la investidura, debe decir “por algo llegó ahí”. Mi mamá es de las pocas gentes que juega bridge, jugaba con la señora Jenkins, con la señora Maurer, la mamá de Emilio (Maurer), esas son las amigas de mi mamá. Cuando había juego, jugaban en casa de mi mamá y yo así todo mugroso y como que se enojaban.

 Mucha gente cree que esto es una farsa, pero no yo siempre he sido así, siempre me he llevado bien con toda la gente, tengo muchos amigos que son mecánicos automotrices, tengo amigos de todos los niveles sociales, pobres, de clase media, ricos y unos muy ricos.

 ***

Heredero de empresas textiles la familia Pérez Vega también arrastra la sombra del abuelo, Manuel Pérez Pena (o Penh) un español que pasó por Cuba y peleó en la guerra de independencia antes de llegar a tierras mexicanas, en donde se colocó como brazo derecho —y armado al parecer— de Williams O. Jenkins cuando éste último se adueñó del ingenio de Atencingo y las tierras ejidales para la siembra de caña.

 La investigadora Teresa Bonilla en su libro, El secuestro del Poder, el caso William O. Jenkins sostiene que era el abuelo de Pepe Momoxpan quien hacía el trabajo sucio a la familia, “el llegaba a las parcelas o lugares de los campesinos y les decía: ‘Te doy tanto por tu terreno o se lo doy a tu viuda’, y a veces ni eso, ni a la viuda”.

 El diputado ríe, como ríe siempre que lo hace, con todo el rostro cuando se le pregunta por el abuelo y contesta, “hay quien me dice que estoy pagando las gandalleces de mi abuelo con todo mi trabajo de activista social”, luego suelta la carcajada.

 ***

 “Al principio me gustó mucho el conocimiento, fui un mal estudiante en la primaria, me mandaron un año a los Estados Unidos, estudie allá en una escuela militarizada y me vuelvo ya un buen estudiante en la secundaria, la prepa y la universidad. En la carrera de aviación pues mejor, termino con 96 puntos porque me gusta mucho.

 —¿Cómo se dio ese cambio, porque regresas siendo un mejor estudiante?

 —En esa época hice una reflexión, siempre mi vida ha estado marcada por periodos de reflexión, que han sido los que me han ido cambiando. Fue un viaje muy significativo. En ese periodo me di cuenta que convenía estudiar, entonces regreso y ya me vuelvo un estudiante no super bueno, pero si un estudiante de 8.5 de promedio y nunca reprobé ninguna materia.

 —¿Cómo fue a tu edad, 10, 11 años haberte ido sólo?

 —Allá estaban mis hermanos en la misma escuela, era un internado militar católico, una combinación pesada. Si ya militar por si solo o católico son malos, ahora imagínalos juntos. Entonces ya no podía estudiar, me daba mucha tristeza y sentía nostalgia por mi vida en Puebla, los amigos, la libertad, yo tenía mi moto. Entonces regreso, ya estudio bien, luego me caso con una muchacha que se llama Yoema Ligarde Mayaudon, en 1969, exactamente cuando acabo de entrar a la UDLA entonces me voy con ella, nos vamos a estudiar a la Universidad de Texas, ahí hay otro periodo de cambio en mi vida.

 Así, cada vez que sucedía algo así, que me iba yo fuera, sobre todo a Estados Unidos, y cambiaba. Estar lejos te permite ver las cosas con más calma, con más claridad. Más cuando te vas por un periodo largo, un año, o cosas así. Empiezas a ver las cosas de una manera diferente. Ahí también, luego tuve una discusión con mi papá y de ahí me fui a trabajar de aviador a Houston, yo me divorcie y me volví a casar con una señora que es la mamá de mis hijos. Con mi papá no me pude entender bien en aspecto de trabajo y nos fuimos a vivir a Texas dos años de aviador. Luego regreso a Puebla, como que son periodos así que han ido cambiando.

 ***

 Y llega, finalmente, el Momoxpan que todos conocemos: “Al regresar compro los terrenos en Momoxpan y me meto ahí, se viene un conflicto fuertísimo con el gobernador Mariano Piña Olaya, y ellos utilizan un problema familiar que tenía con un hermano para volverlo político, me liberan una orden de aprehensión y me tengo que ir otro año a Huston y otros dos años a Calpulalpan Tlaxcala y es ahí donde verdaderamente cala profundamente en mi pensamiento.

 En Calpulalpan viví en una colonia popular con casas que construyó el Fonhapo, lo más popular que hay y ahí vivía yo. Ahí absorbí lo que era el mexicano, porque muchas veces en las clases altas  o medias altas hay mucha distancia entre el actuar y el pensar acá en México. Ahí me puse a leer mucho, pues no tenía mucho que hacer más que seguir esperando que se fuera Piña Olaya, desde ahí le hago la guerrita, desde el exilio —jejeje—,  sigo asesorando a la gente, pues me sobra mucho tiempo. También asesoro movimientos, un grupo de colonos, eso me genera otra orden de aprehensión allá. Todo eso te va como metiéndote más, pero no es de un día para otro, para llegar a lo que soy ahora me tardé 15 años de transformación.

 Es como si tomaras a una persona humilde y las quisieras proyectar a las clases altas, tiene que pasar por un proceso largo. Le digo a mi mamá que me tuve que deseducar y ese proceso me llevó 15 años, como que todavía se molesta un poco cuando se lo digo

 —Tuviste un enfrentamiento con Piña Olaya

 —Si, muy fuerte. Yo soy quien en realidad llevo a la ruina políticamente a Piña Olaya, por que soy quien defiendo a los expropiados y es lo que termina dañando a su imagen pública, y bueno ahí están los resultados.

 —¿Por qué los expropia?

 —Cuando viene él quiere expropiar 5 mil hectáreas, todo un cinturón ejidal que estaba alrededor de la mancha urbana de Puebla, yo me meto a defender sin saber nada de la lucha ejidal, pero aprendo rápidamente, ya sabes que en la vida siempre vas conociendo a gente que te va guiando o asesorando, ahí conocía una persona que se llamó Juan Bonilla Luna, que ya murió, fue diputado federal y sabía bastante de la cuestión agraria, él fue delegado federal de Corett, manejaba la cuestión jurídica de lo agrario, pero además tenía un pleno conocimiento de la problemática de ese tipo, además tenía problemas con Piña Olaya y se unió conmigo; y ya con un buen asesoramiento le entré.

 —¿Y para qué quería Piña Olaya los terrenos?

 —El los revendió y se ganó un dineral. Después vino Bartlett y recogió los terrenos y les devolvió el dinero, pero nada más lo que habían pagado a Finanzas, el otro tanto, que era la mitad de lo que habían pagado… Piña Olaya vendió los terrenos en 50 pesos el metro cuadrado, y por debajo del agua se le tenía que entrar otros 50 pesos que se depositaban en una cuenta en Carolina del Norte, todo eso la gente lo perdió, por eso lo odian. Hay gente que perdió millones y millones ahí, eso originó la quiebra del Banco de Oriente.

 En mi haber ya llevo muchos, por eso me quiere crucificar, nosotros combatimos también a Kamel Nacif en aquella época. Kamel compró 100 hectáreas y se las hipotecó al Banco de Oriente y cuando Bartlett recoge los terrenos el banco ya no tuvo como cobrarle a Kamel, porque los dejó en prenda, el banco entra en insolvencia y quiebra

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 Hoy Pepe se dice listo para ir por la gubernatura, su nuevo reto político: “Sí, estamos trabajando ya en ello. Lanzaremos un par de candidatos a diputados federales. Fue en enero que decidimos que ibamos por ello. Entré a la diputación y ví que para ser un buen trabajo de diputado había que hacer lo mismo que hace un candidato, salir a los municipios, apoyar a la gente, entonces pues aproveché el momento. Estamos tratando de conformar una gran coalición de partidos de izquierda en torno a mi candidatura, para no llegar al inicio del proceso y sacarnos de la manga un candidato, ya lo tenemos y lo conocen como Pepe Momoxpan.

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