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Ernesto Aroche Aguilar

Fade in. Exterior.

Una noche cualquiera, apenas iluminada por los pálidos reflejos lunares, observa cómo objeto volador no identificado (OVNI) cruza la atmósfera terrestre. Su destino, el enorme volcán que comparten los estados de Morelos, Puebla y el Estado de México, el viejo coloso que los lugareños llaman cariñosamente Don Goyo; la fecha se pierde en la memoria, pero corre el año de 1991.

Nada que no sean las nubes y los campos de maíz de la zona atestiguan el arribo del platillo volador, nadie que no sea el viento frío que viste al viejo volcán mira cómo del objeto metálico desciende un ser antropomórficamente cercano al hombre, pero que como el replicante de Blade Runner, ha visto cosas que ojos humanos no verán jamás.

Interior

Una tarde cualquiera que recién deja caer sus brazos somnolientos sobre los habitantes de la Angelópolis es testigo de un encuentro entre el ser llegado de las estrellas y un humano común y corriente. La cita es en un café de franquicia, igual de impersonal que tantos otros negocios del tipo.

En la mesa visible desde la calle a través de un ventanal, el sol lame perezosamente los rescoldos de azúcar que dejó el cliente anterior.

Lo miro llegar, a 17 años de su arribo aún luce su vistoso y brilloso traje, su casco y sus botas que recuerdan a Megaman, ese personaje de video juegos; aunque en su conjunto bien podría pasar por Power Ranger.

Mi sorpresa al verlo es casi igual a la indiferencia de los parroquianos que lo miran llegar con el mismo interés con el que se despacha a los pedigüeños que frente a una olorosa taza de café —que cuesta 15 veces o más de lo que se pagó al recolector en una finca cafetera— extienden la mano pidiendo caridad.

-¿Quién eres? —te pregunto de bote pronto.

—Soy el Capitán Custó un juglar intergaláctico, —respondes, o eso creo escuchar, pues no has abierto la boca aún pero la respuesta resuena insistente en mi cráneo.

***

Pido un café al encargado de turno y nos lleva dos, tú apenas lo tocarás durante toda la plática, yo tendré que volver a pedir otro. Al salir me llevaré un ligero temblor en las manos producto de la cafeína y tu historia, tú seguramente te llevarás la complicidad de la revista 360 y algunas cosas más.

-¿Y qué historias nos cuenta el juglar intergaláctico? —vuelvo a la carga.

-He viajado de planeta en planeta, he conocido muchas civilizaciones y he encontrado que hay un factor común en ellas: todas han descuidado la ecología de sus planetas en algún momento por el avance tecnológico. Aprendí tanto eso como las lecciones de vida que han dejado esas experiencias. Desde que dejé mi planeta Vicor, ubicado en la galaxia Binar, un sistema que gira en torno a dos soles me he dedicado a viajar, y en ese peregrinar voy contando las experiencias de unos y otros, retomo lo que veo en algunos planetas y lo expongo en otros, y ese camino voy aprendiendo todas las demás cosas que tienen que ver con la convivencia, que puede ser la ecología, la paz, etcétera.

“Y te parecerá raro pero ustedes tienen muchos de los elementos para que el ser humano sea en verdad eso: un ser humano y no un ser mundano, mundano tomándolo como lo material, el ego y todas esas cosas; pensando en el ser humano como aquel que está verdaderamente en equilibrio.

“Eso lo entendí cuando llegué, de inmediato me fije en ustedes los humanos, porque son raza humana diferente de muchas otras que he conocido, hay mucha esperanza y posibilidades en ustedes, pero también me queda claro que se han enfrascado en una serie de cosas superfluas”.

Para Custó la humanidad de alguna manera es una raza de esperanza y la Tierra es el planeta del que hablan las profecías, según él en nosotros hay “la esperanza de la perdurabilidad”. Pero también puntualiza que nosotros no tenemos idea real de nuestras capacidades de amar, no conocemos realmente nuestra fuerza, nuestra esperanza, nuestra espiritualidad por estar enfrascado en eso que llamamos “modernidad”.

Por eso llegó y por eso está aquí, para compartirnos el mensaje que encontró en las estrellas pero también para ayudarnos a escuchar el mensaje que nosotros generamos, cosa que no le ha resultado tan fácil como pensaba.

“Cuando llegué pensé que todo sería mucho más fácil, que -como se especulaba- luego de presentarme en calidad de ciudadano de otros mundos la gente quedaría en shock y mi mensaje se replicaría por todos lados, pero grande fue mi sorpresa al descubrir que no era así”.

Y en esto no es nuevo, según confiesa el extraterrestre: “Lo primero que hice fue participar en el canal 3, convencí a Enrique Limón para obtener un espacio en donde hacia experimentos de ciencia y daba consejos y ayuda para las tareas. Los que entendían eran los niños, los adultos me veían como un sujeto disfrazado. Alguna vez participé en el programa “Quién tiene estrella” de TV Azteca, y sucedió que los jueces me juzgaron técnicamente y demás pero no entendieron el fondo del mensaje.”

De México para el mundo

Después de 17 años de estancia en el mundo, de observar, analizar y escuchar, Custó decidió además hacer de México su base de operaciones, pues mucha de su energía la extrae todavía del volcán.

Entre 1991 y 1992 se desató el furor por una oleada ovni en la región de Atlixco, más específicamente en la carretera entre Metepec y San Baltazar Atlimeyaya, con esa oleada de platillos volantes llegó el capitán Custó.

-¿Llegaste directo a México, o cual fue tu primero punto de aterrizaje?

-Sí, llegué a tu país, atraído por el volcán, en ese momento el Popo despedía mucha energía.

-¿Y no tuviste problemas para interactuar con la sociedad?, digo, no eres el extraterrestre que usualmente se ve en las películas, pero de cualquier manera salta a la vista que no eres de este planeta.

-Una de las primeras cosas que noté es que el ser humano es muy, muy desconfiado, pero si actúas con naturalidad, sintiéndote cómodo contigo mismo aún cuando vistas estrafalariamente, como ustedes le dicen, no pasa nada. Casi ni te voltean a ver. Es muy fácil pasar desapercibido, y mucho más todavía en las grandes urbes. Si hay más extraterrestres ni cuenta se dan, porque el ser humano no se molesta en mirar detenidamente lo que pasa a su alrededor, observan pero no reaccionan.

-Capitán, ¿cuál es la táctica que sigues para llevar tu mensaje, has buscando entrevistarte con los dirigentes de este planeta o, por el contrario, buscas que el cambio se dé en la gente de a pie?

-En todos los mundos que he conocido la base siempre han sido los niños, son los únicos que verdaderamente viven libres. Soy un juglar y llevo un mensaje que espero que oigan los adultos pero va dirigido principalmente a los niños. Yo traigo un mensaje envuelto en diversión y entretenimiento, pues es la mejor manera de que la gente lo escuche. Tengo un amplio repertorio de canciones, canto canciones para divertir narrando las cosas chuscas que veo.

“Mira, si consigo sembrar la semilla de mi mensaje en los niños de ahora estaríamos cosechando en algunos años, 20 años si quieres. En ese momento ellos estarían en el poder y las cosas podrían ser diferentes”

“Hay una etapa en que el hombre se vició por cosas que podría incluso llamar antinaturales, y está viviendo ahora una situación compleja, difícil. Los que causan el daño son los que ahora tienen entre 30 y 60 años. Ellos son los que hacen que los más chicos entren en desorden. Alguien por encima de ese rango tiene ya mucha sabiduría, pero no tiene el poder necesario, los menores tampoco, pero lo llegarán a tener. Lo que busco es que en el círculo de edad, los menores y los más viejos se comprendan para que también transmitan su conocimiento y enriquezcan a las nuevas generaciones, con la parte intermedia poco se puede hacer, salvo esperar que no terminen con lo que les queda de mundo.

“Pero no olvides que todos mantenemos por siempre a ese pequeño niño que fuimos, aunque muchas veces está dormido, espantado por esta realidad tan cruda que se vive, también a ése hay que despertarlo”.

-¿Porqué la tierra, porqué nosotros?

-Mira, hay mundos más avanzados espiritualmente y otros menos, pero en ese momento la tierra está viviendo un punto de conflicto. Vamos, como que está llegando a un punto de no retorno en que los humanos tienen que tomar las riendas de su destino para darle la vuelta a esa carrera desbocada que parece que lleva hacia su propia destrucción.

-¿Qué mensaje traes, es un mensaje de paz, de equilibrio con la naturaleza, de qué va?

-Para entender o resolver un problema es necesario tener todos los ángulos. Es lo mismo que pasa con el hombre y su entorno, ese que está destruyendo. Mucho de lo que hay en el planeta depende del ser humano, por eso de lo que se trata es de entender en su totalidad el entorno, entender la ecología, conocer la naturaleza de las plantas y su función como parte de un todo; cómo los animales pueden retomar sus territorios naturales, cómo el hombre tiene que regresar a sus principios sin perder el avance que ya tiene, porque tampoco se puede dejar la tecnología y el conocimiento obtenidos.

“Lo que hay que hacer es repensar es la interacción que se tiene, lo que se tiene es la marca del avance, pero hay que retomar todo para poder vivir en paz, porque pocos saben vivir en paz y en armonía con lo que lo rodea, con la demás gente, con la naturaleza, con los animales, en general como los elementos que componen la vida.

“Lo que más atención me roba ahorita es el ser humano, porque es muy ser complejo, pero tengo claro, como ley universal, que lo más complejo se arregla de la forma más sencilla. Si la gente se ríe está alegre y si está alegre se le quitan mil enfermedades, sin enfermedades la vida se ve de una manera más optimista, y si antes tenían un problema del número 10 este se reduce a 1. Si se es más feliz se es más libre y se vive en armonía”.

***

Y en ese camino está el Capitán Custó, llevando a los niños y a los adultos que no han dejado morir del todo esa infancia capaz de creer en todo, un mensaje de equilibrio natural.

Lo último que me dice, que se va con el último sorbo de una café que hace mucho tiempo que dejó de estar caliente es: “escribo de todo lo que veo, soy un contador de historias”.

Fade out

===((((RECUADRO)))================

Algunas de las canciones del juglar intergaláctico

· “Las mañanas”, que es una versión más moderna de “las mañanitas”, porque me gusta mucho el rock pop y el rock and rol, son ritmos que aceptan muy bien los grandes y los pequeños.

· Tengo otra canción que se llama “Los Monstruos de hoy”, que habla de cómo se veían los monstruos y cómo se ven ahora, pero también habla de que los miedos existen sólo en la gente, y que no deberían estar en sus mentes porque los niños sólo conocen el miedo a través de los adultos y los condenamos a vivir nuestros propios temores.

· Hay canciones como “Compartiendo un helado”, es una canción de amor que nació de una vez que vi cómo un padre compartía un helado con su hija.

· Tengo una canción muy chusca que se llama “El perro y tu mamá” que es la historia de un joven que se va de migrante presionado por los papás de su novia, que querían que tuviera dinero para estar a la altura de su hija, cuando a ellos dos lo único que los movía era el amor.

· Tengo “La marcha de las vocales 2”, una canción que sirve para que los muy pequeños se acuerden más fácilmente de las letras.

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