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Ernesto Aroche Aguilar

 Dónde se conocieron es una cosa que la memoria no registra, o que se guarda como una historia de familia, o que tal vez nadie ha indagado lo suficiente, pero lo cierto es que, y esa es historia harto conocida, Luis Hinojosa González y Luis Calderón Vega eran amigos, muy amigos, tan amigos que el primero presentó al segundo a la que algún tiempo después habría de ser su esposa: María del Carmen quien también ostentaba los apellidos Hinojosa González.

El primero, poblano de nacimiento, formó familia al lado de Guadalupe Rivero Romay sumando once de progenie; el segundo, de origen michoacano, hizo lo propio con la hermana de Luis Hinojosa contabilizando cinco hijos; de las dos familias habrían de salir sendos presidentes, uno de ellos –Gabriel– gobernaría la ciudad de Puebla durante tres años, el otro –Felipe– la nación entera; los dos bajo las siglas del mismo partido: Acción Nacional.

 No podría ser de otra manera. Hinojosa y Calderón, los padres, no sólo fueron connotados panistas, fueron incluso miembros fundadores del instituto político que desde el año 2000 gobierna este país, los dos del grupo “doctrinario” que buscó establecer los lineamientos ideológicos sobre donde habría de dirigirse Acción Nacional, los dos claro de derecha y con un pensamiento conservador; pero habría de ser el segundo más que el primero quien estuviera más cerca de Manuel Gómez Morín, el gran santón del panismo, también habría de ser el hijo del segundo quien más lejos llegara en la carrera política.

 No fueron educados para ser presidentes, explica en una larga charla con 360 Grados quien le arrancara la primera alcaldía al PRI en Puebla, eso fue consecuencia del trabajo que hicieron los padres, la brecha que abrieron en su insistir “por la democracia” y la costumbre de ser los eternos. Luis Calderón fue siete veces abanderado por el PAN, seis de las siete veces perdió. Luis Hinojosa fue en palabras de su hijo Gabriel “fue candidato a todo, a gobernador, a diputado; lo que sí consiguió fue ser regidor con Murad”.

 

 Una anécdota bien podría ejemplificar la vida al interior de las dos familias, la cuenta el reportero Alberto Nájar en el diario La Jornada: “Morelia, 1962. Campaña a la gubernatura de Jorge Eugenio Ortiz Gallegos. En el templete del mitin una mujer embarazada sostienen en brazos a un niño pequeño, atenta a las palabras del candidato mientras su marido, aspirante a diputado, reparte volantes entre los asistentes al evento. La mujer se llamaba María del Carmen Hinojosa, y el niño en su vientre fue bautizado, meses después, como Felipe de Jesús (el más pequeño de los cinco)”.

 Diseñados o no para ser dirigentes partidistas, activistas o presidentes, lo cierto es que entre Gabriel y Felipe hay mucho más que relación familiar a pesar de la diferencia de edades: los dos lograron obtener lo que los padres no pudieron a pesar del escenario adverso, nadie creía en ambos cuando se perfilaban sus candidaturas, aunque al primero le haya llegada más bien de rebote y al segundo le haya costado una vida de activismo político.

 Pero también hay varias diferencias, no sólo en edades, Gabriel tiene ahora 59 años y, Felipe apenas 46. Felipe mueve los hilos al interior de su partido, su gente controla la dirección, Gabriel renunció al PAN hace cuatro años convencido de que la estructura partidista como agente de cambio está agotada y ahora encabeza un movimiento de gobierno ciudadano con el que volvió a participar como candidato en la pasada renovación de la alcaldía, aspiraba a repetir en el cargo. No es el único en la familia, el papá de Felipe también renunció al PAN en 1981, cuando por fin habría logrado ser elegido como diputado federal, acusando que la dirección del partido había abandonado los principios doctrinarios que dieron origen a ese instituto, transformándose en un partido empresarial.

 Para Gabriel la respuesta a su salida es sólo una: “los partidos no son religiones, son instrumentos, hay quien confunde un partido con una fé y se fanatizan y dicen, “yo toda la vida seré priista”, ¿Qué te pasa?, un partido es una simple herramienta de la sociedad, un partido lo puedes cambiar cuando quieras”.

 Previo a renunciar fui con los más altos mandos del PAN a nivel nacional y les dije: el problema del partido es que están empezando a ganar elecciones, pero no están controlando la calidad de todos los gobernantes. Había gente maravillosa en esos momentos gobernando municipios por el PAN, pero ya se veía también gente que no estaba a la altura.

 Después de insistir en que el PAN tenía que apropiarse del compromiso de generar buenos gobiernos más que buenos candidatos, y de que me di cuenta que eso no estaba prosperando en el PAN es como decido impulsarlo desde la ciudadanía. Quiero dejar constancia de que corrí todas las cortesías, que lo intentamos desde adentro, que se detecto el problema desde adentro. No fue producto de un impulso o un resentimiento, fue un darse cuenta de que internamente no era posible o razonable pensar que se generara la solución”.

 — Cuando se da su salida, por la tradición familiar, por ser hijo de un connotado panista, cuando ya estaba entonces la maquinaria para empezar a empujar la candidatura de su primo Felipe, ¿no hay, en ese momento, un señalamiento familiar?, no hay un “oye, Gabriel ¿por qué nos estás abandonando en este momento?”.

 –No. Bueno, en realidad debo decir que mi papá y mi mamá fueron candidatos mártires de la época doctrinal del PAN, donde sabían que iban a perder de todas todas, mi papá fue candidato a todo, a gobernador, a diputado; lo que sí consiguió fue ser regidor con Murad. Cuando yo gano la alcaldía de Puebla, Felipe Calderón no era el presidente nacional del PAN, era el secretario de Carlos Castillo Peraza, mi candidatura en realidad la apoya Castillo Peraza y después de que ganó coincide que Felipe se vuelve el jefe nacional y ya desde la presidencia del PAN, Felipe se comportó de una manera sumamente vertical, apoya, como debe de ser, a su ayuntamiento en Puebla. Cosa que no se puede decir del PAN municipal a diferencia del estatal, que tenía al frente a Ana Tere.

 

La familia

 La relación entre los Hinojosa y los Calderón era estrecha, muy estrecha. Ellos recibían a los michoacanos en Puebla y a su vez los poblanos visitaban Morelia con cierta frecuencia, pero el nexo siempre fueron los dos luises.

 En 1993 cuando Felipe Calderón se casó con la joven abogada Margarita Zavala los recién casados se trasladaron a Puebla para que el tío conociera a la nueva integrante de la familia, la anécdota la cuenta Gabriel para dejar en claro lo importante que era la figura entre los Calderón Hinojosa.

 “A mi papá en la familia de Felipe Calderón lo querían muchísimo, cuando Felipe se casa viene a Puebla a presentar a su esposa a mi papá. Es decir, había ese sentimiento que Luis Calderón Vega y los Calderón eran especiales para los Hinojosa Rivero y viceversa porque sabíamos de la cercanía de nuestros papás”.

 Entre Gabriel y Felipe la relación a pesar del parentesco se hizo cercana hasta 1995, cuando el dueño de Abaco Computación comenzó su campaña para la alcaldía de Puebla, antes de eso era un poco complicado que los primos tuviera una mayor cercanía, no sólo 13 años de distancia lo separan, además Hinojosa se inició en el partido hasta que la dirigencia local le ofreció la candidatura, es decir en ese mismo año; Calderón en cambio se había afiliado oficialmente el PAN en 1980.

 Nací en una familia profundamente preocupada por el tema político —explica Gabriel—, lo heredo, lo hago propio y jamás le he dado la espalda al trabajo del cambio social, a través de la política y los gobiernos. Lo que si sucedes es que me inscribo al partido cuando sorpresivamente me ofrecen la candidatura, que yo nunca busqué, y en congruencia me integro al partido. Mi salida del partido viene cuando percibo que lo que verdaderamente hace falta en México, más que ganar elecciones, es que alguien genere planes y opciones de gobierno que superen lo que está emanando de los partidos.

 “El PAN me llama a mí y se abre a sabiendas de que era ciudadano, aunque como digo mi papá fue de los fundadores del PAN. Yo era un ciudadano ya inquieto, ya con propuestas, entonces el PAN me invita viendo que traigo una imagen ciudadana, que soy hijo de un notable panista, y seguramente digo yo, convencidos de que iban a perder la elección. No creo que me hubieran ofrecido la candidatura si hubieran pensado que se podía derrotar a Manuel Bartlett en el 97. Creo que veían en mi un buen candidato, que iba a hacer un trabajo que les iba a ayudar, pero de haberse pensado que iba a ganar los caciques internos del PAN hubieran brincado; pero no, se hicieron a un lado y sorpresivamente se gana y es como llego a ser presidente.

 

Calderón y los Hinojosa

 “Calderón es mucho más joven que yo, en realidad él era pequeño. En realidad los que eran grandes amigos eran mi papá y el papá de Felipe Calderón. Luis Calderón Vega era un gran doctrinal, fue cronista del PAN por mucho tiempo, un intelectual, doctrinario de corazón, escribe muchos libros para el PAN y desde luego estas dos personas que se volvieron muy amigos, tan amigos que Calderón Vega acaba casándose con la hermana de mi papá, porque ahí lo ha de haber llevado a visitar la familiar y de ahí nace ese matrimonio. Los dos Calderón Vega e Hinojosa González, compartían fe doctrinal, la lucha democrática, ese purismo porque si de algo estaban seguros en ese momento es que no iban a ganar, sabían que había que dar la batalla, que México en algún momento sería democrático y ellos pagaron los precios de ser oposición, cuando ser oposición era algo que todos ridiculizaban. Eran promotores de la democracia junto con otro puñado en el país.

 “Por eso sabemos que Felipe Calderón, se cría, nace y desarrolla en una familia de profundos valores democráticos, de una verticalidad muy clara y desde luego tiene un carácter muy fuerte y muy sólido, de ahí viene la relación, en realidad eran nuestros padres los que eran muy cercanos, muy amigos y luchadores de una misma época”.

 –Con esa cercanía de los padres Felipe seguramente venía a visitarlos, y ustedes iban a verlos Michoacán

 –Sí, si, pues éramos primos apreciados y amigos todos. Con su hermana Luisa María –quién es senadora–, Juan Luis –logró ser diputado local en Morelia– y los demás pues si había una relación, las familias se visitaban, a veces venían ellos acá, otras nosotros íbamos para allá, era una relación común en una familia grande. Había ese cariño y cercanía familiar pero no te puedo decir que Felipe era mi super cuate, porque cuando yo tenía 20 años y andaba ocupado en otras cosas y Felipe tenía 7 u 8 años.

 –Es decir que se llevan más de 10 años

 –Claro, yo tengo ahorita 59 años y el presidente Calderón tiene 46, es decir, la relación política y personal entre Gabriel Hinojosa y Felipe Calderón se da cuando yo entro en campaña y gano la alcaldía en Puebla y él está como presidente nacional, es cuando nos conocemos, nos apoyamos y él sobre todo me apoyó a mí, y es cuando nos redescubrimos, como niños pues no.

 –¿El presidente Calderón pasaba largas temporadas en Puebla, en las vacaciones y que se estuvieran todo el verano?

 –Ellos venían de vez en cuando y nosotros íbamos a Morelia. La mamá y el papá de Felipe si venían a visitarnos, y a veces traían a toda la chamacada, que en el caso de ellos no son tanto, son cinco de familia. Si había algunas veces que venían, pero tampoco eran tantas.

 –¿Si había esta diferencia de edades con quién jugaba Calderón de sus hermanos?

 –Nosotros somos 11 hermanos, yo soy el cuarto y había toda una escalera hacía abajo, en el tema de edades seguramente jugaba con mi hermano Felipe o Tere o Luzma, que son más de su edad.

 –¿Se le veía algún tipo de madera, sin olvidar la diferencia de edades, para pensar que en un momento llegaría ser lo que es?

 –Si fue un joven con mucho carácter, eso se le notaba en su actitud, en su liderazgo en el futbol, en todo. Yo aquí más que la reflexión de decir ahí había alguien que en potencia se iba a dar, la reflexión que si me atrevo a compartir es: esas acciones de nuestros padres, que pensaron, lucharon, se sacrificaron, aguantaron leña tuvieron profundas repercusiones en el país, es decir, Felipe Calderón y yo llegamos a donde llegamos no sólo por nosotros, llegamos por la brecha que abrieron nuestros padres. Hay toda una causalidad, no llega uno solo, alguien ya hizo camino al andar y eso es lo que tiene consecuencias para la democracia en el país y consecuencias inesperadas para Luis Calderón Vega. Seguramente nunca se imaginó que los niños que estaba educando en esos valores iban a florecer de esa manera, como para llegar a presidente de la República. Creo que en gran medida a quien hay que reconocerle el cambio de México, sin menospreciar el PRD que tiene también sus líderes, a Luis H. Álvares, se habla ahora de Cloutier, se habla mucho de Gómez Morín, son hombres a los que se debe el cambio positivo del México actual, que no es perfecto pero sin ellos estaríamos perdidos.

 –¿En esta brecha que van abriendo sus padres para que Calderon llegara a la presidencia, usted se ubica también?

 –Si, pero no es dado por un plan deliberado. Es dado por un ejemplo y valores heredados y una congruencia que nosotros mamamos, como muchas familias donde los padres reflejan grandes valores los hijos nacen con esa ética y ese conjunto de valores. Nuestros padres nunca nos diseñaron para haber sido presidente de la República o de Puebla, lucharon por la democracia y en eso ganaron prestigió que nos abre el camino a nosotros, nos pone una alfombra roja y un reconocimiento. Como te platiqué yo nunca busqué la alcaldía, llegaron a ofrecerla. Las condiciones y la lucha de mi padre le dicen a ese grupo “este cuate nos sirve para eso”, pero entonces para ser justos había que decir que las grandes luchas las dieron nuestros padres y los que les antecedieron, y que no debemos de opacar porque hoy Felipe Calderón con su merito propio es presidente, porque si no, no estamos valorando la trascendencia de las luchas correctas con ese idealismo que tuvieron nuestros padres y muchos otros en México, es decir Felipe y esa presidencia es resultado directo de una vocación y de un idealismo, actitud doctrinal y compromiso de vida de su padre.

 –Llegan de alguna manera los dos, toda proporción guardada, contra viento y marea. A usted cuando le ofrecen la candidatura no se esperaba el cambio, cuando Felipe Calderon se asume como precandidato no se veía el panorama para que llegara, todo el mundo le apostaba a Creel…

 –Ahora hay mucho cinismo y se cree que las cosas se definen de arriba, pero no es así. Esas cosas las decide la sociedad. Es como el movimiento del 68, otra vez ubico en ese sentido, a veces de héroes a veces de mártires involuntarios, son acciones que tiene profundas repercusiones en el cambio de la sociedad, eran idealistas esos muchachos, esos que fueron a marchar, esos que dijeron desafiamos al gobierno. De lado de la democracia en el PRD y en el PAN hubo de esos, y finalmente es como consecuencia de ellos que el país cambió, de los que se atrevieron a pensar diferente, de los que todo mundo se volteaba a mirar para decir, eres un patético ridículo, cómo te opones al gobierno del PRI, de Marín o de Bartlett, pues esos gobiernos van a cambiar, no sabemos cuando.

 “Ahora, quién decide cuando, ¿son los actores o es la sociedad? Yo creo que fue la sociedad, es desde ahí de donde se presiona para democratizar al país, es la sociedad la que lleva a Gabriel Hinojosa a la alternancia, es la sociedad la que lleva a Calderón y lo reconoce como una esperanza, los cambios se van dando cuando a la sociedad le da por moverse. Y yo creo que la sociedad ya se está moviendo y lo que necesita es que le construyamos opciones para que las tome. La sociedad no puede tener propuestas, las adopta de alguien, la sociedad tiene ganas de cambiar, pero alguien tiene que proponer para donde, y ese es el trabajo de los partidos, de los líderes y de los estadistas”.

 

Una sana distancia

 Lo que hay ahora entre los primos es una sana distancia. Hinojosa sí apoyó la candidatura de Calderón, le organizó una plataforma ciudadana en Puebla y Veracruz, — Ciudadanos con Calderón— para apoyar la campaña en cuanto fue oficial que Felipe sería el ungido dentro del PAN para buscar la presidencia de la República, después de eso Gabriel regresó a su movimiento de Gobierno de Segunda Generación, impulsando desde ahí su segunda candidatura a la alcaldía poblana pero bajo las siglas del Partido del Trabajo.

 El cortón con los panistas en aquel 13 de mayo cuando hizo pública su salida había sido definitivo.

 Después de eso la sana distancia: “La familia Hinojosa es muy grande, los hermanos de mi papá eran 15, el propio presidente y nosotros estamos de acuerdo, prácticamente no hay ni un Hinojosa en el gobierno federal. El presidente Calderón tiene algunos políticos notables alrededor suyo, su hermana Luisa María, mi propia hermana, en la familia había algo de políticos pero en la familia acordamos que no estamos ahí metidos, ni estamos operando ni nada. Apoyo moral y lo que se pueda en ese sentido bien, pero la familia no está inmiscuida en el trabajo de gobernar de Felipe Calderón”.

 

Publicado en la revista 360°

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