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    • Los verdaderos culpables en el caso de los defraudados por José Ocampo no han sido detenidos
    • No se trata de un problema de fraude, sostiene el litigante, “lo que vemos es un incumplimiento de contrato” 

Ernesto Aroche Aguilar

Con el argumento de que sólo fueron empleados y no parte del consejo directivo de la Cooperativa de Vivienda Popular Juntos Organizados Venceremos, organizada por José Ocampo Verdugo (JOV) desde su celda, donde purga una condena de 17 años, Christian Olaf Vázquez Pallares y José Mitre Martínez, los dos únicos detenidos hasta el momento en el caso, buscan el amparo al auto de formal prisión, según informó el abogado José Luis Flores Domínguez.

El litigante que representa a Vázquez Pallares sostuvo además que no se trata de un problema penal sino de un caso que tendría que resolverse por la vía civil, pues en donde los demandantes observan fraude, él sólo encuentra un incumplimiento de contrato por parte de la cooperativa.

“Christian Olaf es inocente, él solamente fue un peón en la red que tejieron JOV y algunas otras personas más; finalmente, lo que hizo fue cumplir con su trabajo, que era atender a los posibles ahorradores, pagar intereses y ver del buen funcionamiento de la cooperativa en Puebla”, asegura el penalista en la charla que ofreció a esta casa editorial.

 —¿Sólo fungía como gerente de sucursal? Le pregunto esto porque ahorradores defraudados en Veracruz lo señalan también como coordinador para esa región

—Él (Christián) entró a trabajar de oficinista y fue subiendo de puesto, pero nunca fue coordinador, sólo llegó a ser director, bueno, gerente de una empresa, pero no coordinador regional. El poder notarial que tiene (del cual tiene copia este diario) es para pleitos y cobranzas y actos de administración. Son actos de administración, como se señala en el mandato, nunca tuvo el dominio o la disposición de efectivo en la sucursal. Prueba de ello son las declaraciones de los ahorradores que refieren que hicieron depósitos en las cuentas de la cooperativa abiertas en los bancos HSCB, Banorte, Inbursa, etcétera, pero él nunca recibió el dinero.

“A Christian le fondeaban (sic) dinero desde México y lo que hacía era distribuir el pago de los intereses. Allá se concentraba todo; los cooperativistas o socios depositaban su dinero en una cuenta concentradora y México distribuía el dinero a los inversionistas”.

Flores Domínguez asegura que ya se presentaron las pruebas correspondientes, tanto en el juzgado séptimo, donde se analiza el caso, como en el juzgado federal en donde se promovió el amparo, “se ofrecieron como parte de las pruebas las actas constitutivas de la sociedad, en donde se demuestra que tanto Christián, como Mitre, el otro detenido, no tienen injerencia en la sociedad, no están dentro del consejo de administración, simplemente son empleados, y lo que le correspondía era vigilar los intereses de su empleador. Que en el fondo sí salieron perjudicados los demandantes, obviamente; que los afectados y los que obtuvieron las ganancias fueron otros, claro, pero no fueron ni Christian ni Mitre”.

“La cabeza de todo esto ya está en la cárcel, pero también hay otro grupo de gente que lo apoyó que era, los que realmente tenían el poder. Habrá que investigar, por ejemplo, quiénes manejaban la cuenta concentradora en Inbursa, ahí hay mucha tela que cortar”.

Explica además que en el caso no hay fraude, pues para ello se deben conjuntar algunos elementos, “aprovecharse del error y del engaño para obtener un lucro; cuando cualquiera de los elementos no se cumple se convierte en un delito atípico. Y acá no se está cumpliendo con ello, si tomas en cuenta que todos los socios estuvieron cobrando sus inversiones, y te lo demuestro con los pagares (que muestra al reportero), se celebró un contrato con la cooperativa y estuvieron recibiendo los intereses por un año, ocho meses. No podríamos hablar de engaño, ¿dónde está si recibieron el dinero?, sí existe un delito ahí, pero lo que vemos es un incumplimiento de contrato”.

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