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Ernesto Aroche Aguilar

En Puebla al menos una vez al mes una mujer pierde su empleo de manera injustificada por estar embarazada, pues desde el mes de enero a la fecha se han reportado en los dos órganos de defensa social y laboral, federal y estatal 14 casos de este tipo, duplicando las cifras que se reportaron durante todo 2006.

Tan sólo en la Procuraduría Federal para la Defensa del Trabajo (Profedet) se recibieron 11 casos, los otros tres llegaron a manos de la Procuraduría del Ciudadano (PC), resolviéndose en su mayoría a favor de las demandantes.

Las cifras, de acuerdo con el titular de la Profedet en Puebla, Fernando Castro Azuara, duplican el número de casos que se reportaron durante 2006; “el año pasado sólo tuvimos seis asuntos por discriminación por género, mientras que este año sumamos 11, 12 si adjuntamos un caso de discriminación por orientación sexual que también llevamos en la Procuraduría, con ello podemos hablar de un incremento del 100 por ciento en este tipo de problema”.

“Aunque el número podría no parecer alto, aún cuando se puede señalar que tuvimos un despido de este tipo por mes, pero cualquier acto de discriminación por raza, color de piel, preferencia religioso, orientación sexual o género, para nosotros es motivo de alarma”

Para la Procuraduría del Ciudadano (PC) si bien el número se limitó a tres demandas, una de ellas aún en proceso, en dos de los casos se documentó que las trabajadoras jamás habían sido dadas de alta en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), y que parte del motivo del despido era por la exigencia de ser inscritas en el instituto para poder enfrentar los gastos que ocasiona el parto.

De acuerdo con la dependencia estatal, en los dos primeros casos reportados en los primeros meses del año, se lograron acuerdos con la parte patronal, lo que resolvió los conflictos, en el último de los casos que involucra a una empresa dedicada a la venta de medicina naturista todavía se espera la resolución del conflicto.

Aumenta la denuncia 

Cuestionado sobre las razones o motivos que expliquen el incremento de las demandas que llegaron a la Profedet, Castro Azuara señala que “me parece que son dos factores, no tanto que aumenten los hechos de discriminación, éstos se dan de manera cotidiana en nuestra sociedad, desafortunadamente; lo que se ha fortalecido es la cultura de la denuncia y la confianza que la institución ha generado en el trato en particular de estos asuntos”.

Los cambios en la legislación que se realizaron en Puebla funcionaron también para que la gente denunciara más o para que ustedes tuvieran más herramientas.

–Mira, en el caso de las reformas al código de defensa social para tipificar como delito el acoso sexual y el hostigamiento algo nos ha ayudado. A nivel país hace un año se promulgó la ley contra la discriminación que reforma el párrafo cuarto del artículo primero constitucional. Esa ley es fundamental porque tiene un capítulo que se refiere a las discriminación en el recinto de trabajo, contiene también un capítulo de discriminación por género, otro por preferencia sexual. Esa ley ha tenido un peso muy fuerte.

“En el otro caso, el del acoso sexual, lo que nos permite es tener más elementos, ahora podemos establecer con el patrón o sus representantes (subalternos) que además de violar la ley federal del trabajo, e incluso la constitución, se está incurriendo en un delito y nuestra obligación es orientar a la compañera o compañero que sea victima de estas conductas para que presente una denuncia penal por los hechos. Esto se ha hecho, y la más de las veces han preferido la conciliación. Sí, nosotros podemos decir que las reformas nos han dado más herramientas, pero consideramos que lo que ha tenido más peso es la ley contra la discriminación”.

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