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Ernesto Aroche Aguilar

Fotos: e-consulta

 Lo que parecía un trámite para el Partido Acción Nacional (PAN) hoy apunta a una dura debacle en la Puebla de Zaragoza, rebautizada como De los Ángeles por uno de los hijos pródigos de la derecha y hoy proscripto del Yunque, Luis Eduardo del Sagrado Corazón de Jesús Paredes Moctezuma, quien gobernó la capital poblana hace poco más de tres años.

La ciudad que repudió con manifestaciones públicas y masivas al “góber precioso” por el caso Cacho hoy está a punto de elegir a la candidata marinista.

El estado de las aguas azules producto de la maquila, los deslaves en las sierras y la migración, predominantemente Mixteca, parece que volverá a teñirse tricolor aunque la marea sea blanca, como Blanca es el fenómeno priísta que busca la joya de la corona “preciosa”, apoyado por un “Sostén” y una campaña electoral que no ha escatimado gastos.

Son 217 los municipios en disputa; 26 las diputaciones de mayoría relativa y 15 de representación proporcional las que habrán de renovarse el próximo domingo 11 de noviembre. Son siete las fuerzas políticas, una sola de presencia local, cuatro de ellas conjuntadas en dos coaliciones, y todos los reflectores están puestos sólo en dos candidatos: Blanca Alcalá Ruiz, impulsada por la alianza formada por el PRI y el PVEM y Antonio Sánchez Díaz de Rivera, el aspirante albiazul.

 

El gran elector

Entre 15 y 20 puntos de ventaja que tenían los blanquiazules al inicio del proceso electoral se perdieron gracias a los escándalos por la fortuna de los Fox, por el costo político del gasolinazo y por la suma de errores del propio aspirante.

Pero los hilos que movió hábilmente el gobernador Mario Plutarco Marín Torres en mucho ayudaron. No sólo supo esperar pacientemente la definición del panismo local, que prefirió apostar por Antonio Sánchez antes que por la titular del DIF nacional durante el sexenio foxista, Ana Teresa Aranda, a pesar de que estaba mejor posicionada en las encuestas.

Además fragmentó el voto opositor al impulsar, a través de funcionarios de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP), al candidato de la Alianza por el Bien de Puebla —que integran PRD y PT—, Samuel Malpica Uribe.

El suspirante perredista se ha dedicado a atacar exclusivamente a la derecha encarnada en el PAN a través de sus espots televisivos, dejando de lado cualquier señalamiento al gobierno priísta, aunque el mismo Malpica fue parte de las organizaciones sociales que convocaron a las marchas de repudio al “góber precioso”.

Detrás de Roberto Ruiz Esparza, otro de los convidados al banquete electoral, también huele a marinismo. El exfutbolista, que estuvo muy cerca de la postulación tricolor, saltó a los titulares nacionales gracias al audio escándalo dado a conocer por el diario Récord, que presuntamente prueban la compra del regreso del Puebla de La Franja a la primera división, aunque al final fue cobijado por el partido de la maestra Gordillo.

Sobre el único instituto político de carácter estatal en la contienda, Esperanza Ciudadana (PEC), pende la sombra del gobierno del estado. Acción Nacional y el Partido del Sol Azteca impugnaron su registro argumentado irregularidades en su constitución, pero además denunciaron que se trata de un proyecto promovido por el ex secretario de Gobernación, hoy candidato plurinominal y delfín del gobernador, Javier López Zavala.

Pero, más allá de la operación política implementada por el gobierno del estado que ha cuidado más o menos las formas, “parecería que hasta el momento el saldo es blanco, que al día de hoy hubo intentos de ensuciar el proceso, es claro, pero no se llegó al lodo. Lo más fuerte hasta el momento sería los intentos de los partidos por vulnerar la credibilidad del IEE para poder llevar al terreno jurídico la elección”, explica José Ojeda, politólogo de la Universidad Iberoamericana.

Y alerta: “ello no significa que en lo que está por venir puedan preverse ciertos actos de polarización de la sociedad, se han dado ya algunos brotes de violencia en el interior del estado, y en la pelea por el Congreso es donde podremos ver algunas sorpresas”.

 

Blanca y su Sostén

 “La están sacrificando”, fue la percepción general cuando se decidió, desde la cúpula priista y con la venia del “señor gobernador”, que fuera la subsecretaria de Desarrollo Social en el estado, Blanca Alcalá Ruiz, la candidata priísta a la alcaldía poblana.

En el camino se quedaron ex futbolistas, empresarios textileros, funcionarios municipales, ex senadores y hasta el titular de la Secretaría de Gobernación, sobre quien todos los reflectores apuntaban.

“Era el mejor posicionado en las encuestas y necesitábamos ganar la presidencia municipal”, comenta un integrante del equipo de la candidata priísta, “pero sabíamos que el PAN le tenía preparado todo un paquete, con videos y demás, además estaba muy golpeado mediáticamente”.

Y Blanca jaló. Apoyada ampliamente por las chicas de Sostén, la empresa de marketing y asesoría política creada por María de las Heras y Rosario Robles entre otras, que contribuyeron al triunfo de Ivonne Ortega en Yucatán y al del gobernador “guapo” Enrique Peña Nieto, en el estado de México.

Suyos son las redes de mujeres que operan en todas las colonias de la ciudad, y que funcionan muy a la manera de las redes civiles de López Obrador, suyo es también el fashion emergency que transformó a la ex secretaria de Finanzas durante el sexenio anterior en una guapa y liberada mujer que mira desde las alturas y sonríe mientras su cabello transmite cierta movilidad.

 Las chicas Sostén también rescataron del olvido a las campañas de perifoneo y pusieron a las modernas unidades de sonido a recorren la ciudad con un par de jingles pegajosos; sugirieron las implementación de campaña sin candidato, es decir, recorridos de esos vehículos acompañados por equipos de promotores del voto que entregan playeras, sandalias e incluso juguetes para niños en las diferentes colonias de la Angelópolis.

Un gasto que no debe sobrepasar los 9 millones 315 mil pesos que estableció como tope de gastos el IEE, pero que a decir de los panistas lo superó desde hace mucho tiempo.

Pero no todo es blanco en la campaña de la priísta, lo que sus contrincantes no han podido reprocharle a ella lo han hecho con el grupo de regidores que la acompañan. Si con Alcalá las cosas apuntan a ofrecer una cara fresca, en su equipo de regidores lo que se observa es el PRI de siempre, el del voto corporativo, el que aprovecha las estructuras para su beneficio.

Ahí es muy claro que la negociación y la unidad del partido en torno a la blanca suspirante se basó en la suma de grupos en donde todos obtuvieron un parte del pastel. Lo mismo hay líderes sindicales corporativos que gente cercana al delfín marinista, lo mismo operadores políticos del aún presidente municipal que gente de Antorcha Campesina.

 

Transparencia vs. pendejencia

“Una cosa es la transparencia y otra la pendejencia”, afirmó a micrófono abierto, pero sin darse cuenta de ello, el panista Antonio Sánchez Díaz de Rivera en una entrevista radiofónica con el decano del periodismo poblano, Enrique Montero Ponce, casualmente padre del actual secretario de Gobernación del estado.

“Toñada” tras “toñada”, como calificó el propio candidato a las pifias y errores que han caracterizado su campaña política, el ex subsecretario en la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) durante el sexenio foxista dilapidó la ventaja con que inició la campaña.

 Fue elegido en un proceso interno que desgastó a su propio partido, dejando en el camino a la directora del DIF nacional durante la anterior administración panista, Ana Teresa Aranda de Orea; después Toño Sanchez inexplicablemente desapareció de la escena dejando los reflectores a su principal contrincante, y ahí empezó su caída en las encuestas.

Luego comenzaron las “toñadas”: primero sostuvo que él estaba para mayores alturas y reconoció su interés en la gubernatura.

Con la licencia de la Cámara de Diputados aún caliente –cargo que ocupó sólo nueve meses– reconoció que la suya podría ser una presidencia municipal de dos años, pues lo suyo lo suyo era la gubernatura.

Al final reculó al prometer que siempre no, que estaría los tres años de mandato constitucional despachando frente al zócalo capitalino, pero el daño ya estaba hecho.

Después calificó de yegua a la única mujer en contienda, lo que sirvió para que sus contrincantes le endilgaran el calificativo de misógino, adjetivo que su partido intentó revirar mediante una serie de espots radiofónicos en donde se aseguraba que el primer gran misógino del estado era en realidad el gobernador Marín.

Los espots, al menos en la angelópolis, no fueron radiados. Las empresas radiofónicas recibieron la “sugerencia” gubernamental de no transmitirlos a riesgo de perder los contratos anuales con la administración marinista.

 A las “toñadas” se sumó la “pendejancia”, y de nada le sirvió el espectáculo masivo que organizó en el centro de la ciudad, para lo cual se contrató a estrellas como Niurka, Kalimba y la Sonora Dinamita, cuyo costo fue calculado por un portal de noticias local en un millón de pesos y fue pagado, a decir de los panistas, con donaciones voluntarias excediendo el monto establecido para estas por el Instituto Estatal Electoral (IEE).

El último corte de las encuestas a poco más de una semana de que se lleven a cabo los comicios señala una caída estrepitosa del panismo poblano. “La moneda aún está en el aire, los votos están en las calles, no en las encuestas y lo que sentimos acá es que aún estamos en la pelea”, asegura uno de los integrantes del equipo de campaña del panista.

 

Vivir en la medianía

“Esta noche se demostró que soy un líder, lo que pueda venir después y lo que puedan decir ya no me importa, les gané allá adentro”, aseguraba eufórico Samuel Malpica, candidato de la Coalición por el Bien de Puebla, al salir del debate que protagonizaron seis de los siete aspirantes.

 Minutos antes, en lo que fuera su última intervención en el encuentro televisado, el ex rector de la UAP había pontificado sobre la vida “austera” de la que se habla “en un libro” al que se negó a llamar por su nombre —la Biblia—, presumiendo que él, a pesar de sus 20 mil pesos de salario como investigador universitario, vive “en la medianía” habitando una vecindad del centro de la capital poblana.

La vivienda del candidato, quien llegó a la postulación perredista tras una intensa guerra intestina que expuso a la luz pública la “unidad” de lo que queda de la izquierda poblana, le cuesta 2 mil 500 pesos. El espacio está acondicionado con muebles nuevos y cuenta con el servicio de televisión satelital Sky, “porque ahí pasan muy buenos documentales, como los que necesito para mi trabajo”, nada parecido a las condiciones en que vivió durante su estancia en el Centro de Rehabilitación Social del estado, a donde llegó acusado de fraude, peculado y abuso de confianza, al descubrirse supuestas anomalías por 15 mil millones de viejos pesos en el manejo del presupuesto de la universidad que dirigió hace ya 18 años.

El hoy abanderado perredista fue destituido del cargo el 30 de octubre de 1989 señalado por malversación de fondos, las investigaciones revelaron que durante su gestión se compraron a la empresa fantasma Distribuidora Comercial Unión, propiedad de René Bejarano, insumos varios, muchos de los cuales se facturaron con documentos que no estaban debidamente requisitados.

Llegó al penal estatal tres años después, en 1992, a decir de algunos por golpear a su mujer, a decir de otros por las pifias cometidas en su administración.

Fue liberado y exonerado un año después pues no se pudieron probar los cargos en su contra. El ex rector asegura que el encarcelamiento se debió a una venganza del entonces gobernador de Puebla, Mariano Piña Olaya.

Al día siguiente del encuentro con los otros suspirantes a la silla presidencial de la angelópolis el consenso de diarios y analistas fue que Samuel Malpica había sido el peor de los candidatos, su discurso basado en proponer que las campañas políticas fueran pagadas del bolsillo de los candidatos no convenció a nadie. Tampoco sus afirmaciones de que utilizaría los 200 mil pesos que le entregó el PRD para financiar la campaña para dar educación a niños de la calle.

 

Segunda vuelta

 Gabriel Hinojosa Rivero sonríe desde la fotografía que publica la revista de socialité ambiance, lleva una playera blanca tipo polo que hace juego con su pantalón kaki claro, está sentado frente a una mesa de jardín de fierro forjado y lleva en su muñeca un reloj de pulsera que pone la nota disonante en su posición de hombre de negocios.

Primo del presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, miembro de la clase empresarial ligada al PAN y primer alcalde albiazul de la ciudad (1996-1999) que se presume como cuna y semillero de la ultra derecha en México, hoy Hinojosa Rivero busca el voto bajo las siglas del instituto político que a ratos se presume de izquierda y califica de ciudadano al gobierno de segunda generación que propone.

El Partido del Trabajo (PT) lo aceptó como su abanderado, a donde llegó luego de que la dirigencia nacional del Partido Alternativa Socialdemócrata (PAS) le negó el uso de las siglas, a pesar de que Patricia Mercado le había prometido meses antes la candidatura y de que la dirigencia local del PAS lo veía como el aspirante idóneo; antes de eso el empresario buscó llevar su proyecto de gobierno ciudadano a Convergencia y a Esperanza Ciudadana.

En la capital poblana, la alternancia llevó a Hinojosa a dejar en manos de Mario Marín, el famoso “góber precioso”, la presidencia municipal, quien a su vez tuvo que entregar el gobierno a otro panista, Luis Paredes Moctezuma, el antecesor del priista y ex rector, Enrique Doger Guerrero, quien aún espera saber quién ocupará la silla que dejará vacante.

Hay quien no duda en señalar que la candidatura del dueño de la empresa Abaco Computación fue impulsada por el gobernador para fracturar el voto de la derecha y los propios panistas reconocen que, en mayor o en menor medida, Hinojosa ha jalado a algunos indecisos pero también a los que se ubican dentro del pensamiento conservador, que en esta ciudad no son pocos.

Aunque José Ojeda, director del departamento de Ciencias Políticas de la Universidad Iberoamericana plantel Golfo Centro, concede ese papel al candidato de Nueva Alianza, quien también ha jalado votos de la derecha.

 

Y sin embargo se mueve

 En el audio se oyen los pasos y los saludos de Roberto Ruiz Esparza cruzando el restaurante, entra a una habitación y acto seguido lo escuchamos orinando, “ni modo, estamos en el baño”. Esa fue la prueba que condenó al ex futbolista.

En la misma grabación (dada a conocer por el periódico deportivo Récord), se escucha al abanderado del instituto político que comanda la profesora Elba Esther Gordillo, confabular junto con Emilio Maurer para lograr que el Puebla de La Franja, la franquicia de futbol local, llegara a la primera división fueron responsabilidad suya.

Ruiz Esparza terminó reconociendo que había sido él quién había grabado la conversación con su amigo, después claro de intentar aplicar la técnica de “es mi voz pero no es mi voz”, que puso de tan de moda en su momento el “góber precioso”.

Como era de esperarse, se ordenó una investigación desde la Federación Mexicana de Futbol que sólo inhabilitó a Maurer. El abanderado de Nueva Alianza que desde hace varios años cambió la cancha de pasto por la arena política aún espera recolectar votos en la elección del próximo 11 de noviembre.

 

¿Federico… quién?

Con 40 mil pesos en la bolsa, Federico Chilián Orduña va por su segunda candidatura, por su segundo intento por encabezar la presidencia municipal acompañado por las siglas de otro partido que no sean los de siempre, en una ciudad que si bien presume un fuerte raigambre de izquierda, hoy parece diluido.

El director del periódico Transición, rotativo que se alimenta de la información generada por otros medios, especialmente los portales noticiosos, le ganó la candidatura a Hinojosa Rivero en una reunión que sostuvieron ambos aspirantes en la dirigencia nacional del Partido Alternativa Socialdemócrata (PAS), lo que le valió la enemistad de la dirigencia local.

El apoyo ofrecido por Alberto Begné, quien aprovechó el interés de Patricia Mercado para impulsar al primo del presidente de la República para abrir otro frente en la pelea interna que libran, ha llegado aunque muy lentamente. Hasta el momento la única aparición televisiva que ha logrado el suspirante fue gracias al debate entre candidatos que fue organizado por el Instituto Estatal Electoral. El suyo ha sido un periplo más bien magro y de contacto con la gente a falta de medios tradicionales.

Pero no todo está perdido, “el descontento de la izquierda tradicional con la imposición de Malpica está llevando a grupos cercanos al PRD a acercarse con nosotros”, asegura Jorge Sosa, uno de los integrantes de la planilla de regidores; el mismo que denunció públicamente su inclusión ilegal en la lista de regidores de Malpica y que provocó una desbandada de última hora en su planilla.

 

El partido fantasma

De Esperanza Ciudadana, el partido que recibió el registro estatal a pesar de las irregularidades reportadas por sus opositores, y su candidato poco se puede decir.

Luis Enrique Fernández, hijo del futbolista del mismo nombre (considerado una de las glorias del Puebla de la Franja), es casi un candidato fantasma. Muy pocos lo conocen, nadie lo ha visto haciendo proselitismo, no estuvo presente en el debate ni en los eventos en donde han coincidido la mayoría de los suspirantes.

La publicidad que se observa en las calles promociona a sus candidatos a diputados, pero de él nada se sabe.

José Ojeda lo explica: “el escenario actual, con la priista encabezando las encuestas nadie se lo esperaba. Al PEC se le cayó la candidatura, porque en ese escenario dejó de serles útil, no así a nivel legisladores, en donde el PRI siempre ha buscado comparsas para amarrar las decisiones en el Congreso”.

 

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Y ése es justo el que todos parece han dejado de lado. Dadas las condiciones y el escenario actual, la confrontación está en el Congreso; los legisladores locales, llegado el momento, aprobarán o rechazarán las iniciativas, podrán o no cuestionar a Marín y sobre todo decidirán el destino político del “góber precioso” si es que la Cámara de Diputados aprueba la solicitud de juicio político.

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