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  • En la muerte sí hay diferencias: se reportan más decesos de hombres de que de mujeres

Ernesto Aroche Aguilar

Del año 2000 a la fecha, “la catrina” cambió sus mecanismos de trabajo, por lo menos a nivel estatal, dejando de lado las enfermedades cardiovasculares para “recetar” a los poblanos la “dulce” muerte. El incremento en el número de decesos provocados por la diabetes mellitus alcanza ya el 56 por ciento, el más alto entre las causas de mortalidad en el estado, según datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).

Entre 2000 y 2006, en Puebla el número de fallecimientos provocados por la enfermedad degenerativa caracterizada por el aumento del azúcar en la sangre pasó de 2 mil 661 a 4 mil 173. Aunque de acuerdo con datos del Sistema de Vigilancia Epidemiológica de las Adicciones (Sisvea), organismo que encabeza la Secretaría de Salud, apunta al alcohol como el principal responsable de los fallecimientos en el estado.

 El reporte de 2006, sostiene que corresponde al estado el 48 por ciento de las 11 mil defunciones reportadas por los servicios médicos forenses de 20 entidades federativas ya inscritas en el Sisvea en donde el alcohol y las drogas estuvieron relacionados, esto significa más de 5 mil 300 muertes.

 De hecho, el documento señala que Puebla es la segunda entidad entre las 20 que reportan “con el mayor porcentaje de defunciones relacionadas con alguna droga”, sólo detrás de Veracruz.

 Aunque las enfermedades cardiacas aún se ubican oficialmente como la segunda causa de fallecimiento entre los poblanos, y representan el 12 por ciento de los 28 mil 165 decesos que registró el INEGI en sus “Estadísticas vitales 2006”, son en realidad las muertes provocadas por accidentes automovilísticos una de las causas que más ha repuntado en los últimos cinco años, al alcanzar un crecimiento del 33 por ciento, sólo por debajo de la diabetes.

La muerte sí hace distingos 

Negando la voz popular, las parcas de la tradición griega que tienen a su cargo el hilado de las líneas de la vida —Cloto es la encargada de hilar, Láquesis lo mide y Átropos lo corta— sí hacen distinción a la hora de la muerte. De acuerdo con el INEGI, en 2006 el 54 por ciento de los 28 mil 165 decesos que se registraron en la entidad correspondió a fallecimientos masculinos.

Los hombres y las mujeres hasta en la muerte mantienen sus diferencias; así, mientras las causas de fallecimientos entre los poblanos están marcadas por aquellas situaciones en donde el alcohol juega un papel importante —enfermedades del hígado y accidentes automovilísticos, e incluso el síndrome de dependencia del alcohol— , entre las poblanas responden básicamente a enfermedades relacionadas con problemas cardiovasculares y la aparición de tumores malignos en el cuello del útero, las mamas y  el estómago. En lo que los dos géneros mantienen niveles muy parecidos entre las causas de mortalidad es en la diabetes. Así, mientras que para los varones la primera causa de muerte son las enfermedades del hígado, que en 2006 provocaron 2 mil 39 fallecimientos; para las poblanas fue la diabetes, registrando en ese año 2 mil 225 decesos, lejos de las mil 948 muertes que provocó entre los varones. 

Y si para ellos los accidentes representaron el 8.8 por ciento de las 15 mil 210 defunciones, de los cuales en uno de cada dos tuvo estuvo implicado un vehículo automotor, ubicándose como la cuarta causa de muerte; para ellas apenas hubo accidentes fatales, pues sólo se registró un 3.6 por ciento de decesos por esta causa de las 12 mil 954 muertes reportadas en ese año, colocándose como la séptima causa de los fallecimientos.

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