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  • “El silencio no ayuda a nadie y nos convierte en una sociedad cómplice”

  •  Necesario establecer una alianza con la sociedad, apunta el autor del libro “La otra guerra secreta, los archivos prohibidos de la prensa y el poder”

Ernesto Aroche Aguilar

“…para acentuar que el PRI disponga de un instrumento organizado técnicamente que desarrolle en su favor una propaganda institucional y no incidental, se consigna esta idea: ‘por la acción de la propaganda política podemos concebir un mundo dominado por una tiranía invisible que adopta la forma de un gobierno democrático'” 

Citando esas líneas de un largo y anónimo documento encontrado en el Archivo General de la Nación, que establece las líneas de acción y operación para el manejo de los medios de comunicación al menos durante los sexenios de Díaz Ordaz, Echeverría Álvarez y López Portillo, arranca y se estructura el libro “La otra guerra secreta, los archivos prohibidos de la prensa y el poder”, que fue presentado por su autor, Jacinto Rodríguez Munguía, la noche del martes en la librería Profética y la mañana del miércoles en la Universidad Iberoamericana.

Una tiranía invisible que no se ha diluido del todo aún en los círculos nacionales y se mantiene como mecanismo de control en los cotos de poder emergentes, luego de la erosión que sufrió el presidencialismo, especialmente en los cacicazgos políticos estatales y regionales en la zona centro y sur del país, y por el narco en la zona norte del país, reconoce el también colaborador de la revista eme-equis en la entrevista ofrecida a esta casa editorial. 

“No hay que estar confiados. Lo que peor que podemos hacer como trabajadores de los medios de comunicación es confiarnos en que el paso cronológico de la vida implica cambios de facto en las actitudes humanas. Creo que no se ha terminado con la tiranía invisible, y menos desde un poder que no ha procesado su historia reciente, menos desde unos medios que no se atreven a mirarse a si mismos en espejos como el libro, ni reconocer ni aceptar que hicieron y que no hicieron. 

“En tanto, esa tiranía invisible va a seguir dejando secuelas y efectos muy concretos. No podemos sentirnos en libertad sobre lo que estamos haciendo como trabajadores de los medios. Esa tiranía no es parte de nosotros, no es parte de nuestra responsabilidad pero nos implica y lo hace en la medida en que seguimos siendo resultado de mucha censura todavía, de no poder ejercer el periodismo como creemos que debería ser, eso es parte de esa tiranía que aún estamos padeciendo. 

[Paréntesis I]

“Las dictaduras reprimen por la fuerza las ideas y las expresiones populares. En un gobierno democrático, este control debe alcanzar calidad de arte, toda vez que intente manejar ciudadanos libres, capaces de resistirse a la acción de las autoridades y capaces también de llevar el contagio de su resistencia a los demás”. Fragmentos del documento señalado

La tiranía en los estados

“(En los estados) la seguimos viendo como algo grotesco, ‘ah! Que grotescas las actitudes del gobernador’, pero va más allá de eso, es una forma de hacer, toda una cultura de ejercicio del poder. Y ahí aún cuesta mucho más trabajo socavar, porque la relación que estableció el poder con los grandes medios se mantiene en los poderes locales, sobre todo del centro para abajo, Puebla, Veracruz, Oaxaca… son modelos muy parecidos, es el PRI el que sigue en el poder, no han entendido y no quieren entender que México ya cambió”.  

“Hay una necedad a mantenerse con los mismos modelos, en el norte el narco y del centro para abajo son los poderes políticos los que siguen presionando, ejerciendo un control, corrompiendo a la prensa. Tenemos que hacer mucho de nuestro lado, pero desmontar esos mecanismos de poder que duran 70 años no va a ser fácil. ¡Fueron 70 años! Ha sido el único poder en el mundo que ha durado tanto tiempo en la era moderna latinoamericana.

“El trabajo es bien arduo y diría que los cambios tecnológicos, la globalización, las nuevas generaciones no son elemento suficiente para dar acta de defunción al modelo, es una tarea todavía aún muy larga.

[Paréntesis II]

“El control de la opinión pública en un régimen totalitario es elemental –La propaganda política de una democracia no puede y no debe imitar la del estado dictatorial, pero sí aprenderle muchas cosas: fe en sus recursos; persistencia en la acción; rapidez para proceder en los conflictos; interés por todos los problemas políticos, sean éstos reducidos o gigantescos, y otorgar a todos el mismo trato urgente— y a cambio en una democracia, como quedó dicho, se complica y en ocasiones resulta imposible”. Ibidem.

No se vale decir no me enteré

Es difícil pedirle a la sociedad algo porque de pronto es como muy etéreo el concepto de sociedad, pero si es necesario que todos los grupos sociales, empezando por nosotros que trabajamos en los medios, asumamos esa responsabilidad. Ya no se vale, y creo que hay que decirlo fuerte, no se puede ya utilizar como excusa el decir, ‘yo no supe’. No se vale decir ‘no me enteré, es que quién sabe que pasó’. No, eso también nos implica”.  

“El desconocimiento, el no informarse, el no atreverse a decir las cosas también nos hace cómplices. El silencio no ayuda a nadie, el silencio nos convierte en una sociedad con sus propias pesadillas y sus propios miedos, nos vuelve una sociedad miedosa.  

“(El cambio) hay que empezarlo con nosotros, hay que estar actualizándonos como reporteros para poder ofrecer mejores productos, esa es una parte y la otra tenemos que tener claro que esto es un oficio, es un trabajo y no un mecanismo de poder. Si empezamos a darles esa imagen, a hacerlos coparticipes de esa imagen de trabajo como cualquier otro empleo vamos a hacerlos nuestros aliados.  

“Hagamos de ellos, de la sociedad nuestros aliados y no sólo los consumidores, que ha sido hasta ahora la tónica, ‘tú consumes lo que produzco sin importarte lo que te de’. Ya no, hagamos nuestro aliado en la legitimidad, ‘legitímame desde tu lectura, desde tu cuestionamiento, desde tu crítica, desde tu revisión de lo que estoy haciendo y yo te legitimo como sociedad’.

“(antes) el poder nos legitimaba y nosotros legitimábamos al poder y era muy cómodo. Ya no, cambiemos, demos la vuelta, miremos a otra parte, miremos a los que sí tenemos que legitimar y con eso los estamos implicando, el saber los implica. Vamos construyendo esa alianza, desde una mejor calidad periodística, con una mayor rigurosidad y una mejor redacción, y ahí tenemos mucha chamba por hacer.

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