Ernesto Aroche Aguilar

A pesar del discurso oficial y de las cifras alegres del gobierno del estado, Puebla se ubica dentro de las cuatro entidades con el más alto grado de rezago social y mayores niveles de miseria. De hecho, seis de cada 10 poblanos viven debajo de la línea de pobreza según el informe presentado en días pasados por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

El análisis realizado por el organismo, donde se reconoce que la reducción de la estrechez económica en el país ha caminado muy lentamente, ubica un municipio poblano dentro de los cinco en que se vive con mayores niveles de carencia en todo el país: Chichiquila.

El nivel de pauperismo que se vive en Puebla es tal que tres de cada 10 habitantes viven prácticamente en la indigencia, ya que no cuentan con la capacidad económica para poder obtener una canasta básica alimentaria; “aun si se hiciera uso de todo el ingreso disponible en el hogar en comprar sólo los bienes de dicha canasta”; es decir, que se ubican en el rango más de alto de pobreza, el de pobreza alimentaria.

La cosa no termina ahí, entre los 85 municipios que presentan indicadores de pobreza alimentaria mayor al 60 por ciento de su población –el doble de la media estatal y casi cuatro veces la nacional–, y de muy alto rezago social, el estado contribuye con cuatro poblaciones: San Sebastián Tlacotepec, Coyomeapan, Eloxochitlán –hoy teñido de luto– y Zoquitlán, comunidades conformadas principalmente por etnias de origen náhuatl y mazateco asentadas en la Sierra Negra, en la zona limítrofe con los estados de Oaxaca y Veracruz.

Una pobreza que no limita la solidaridad y humanidad de la población de aquellas comunidades no siempre compartida por los funcionarios estatales, pues fueron los vecinos de Zacacopan –población perteneciente a Eloxochitlán– y no las autoridades, quienes se encargaron de ofrecer alimentación a los rescatistas y voluntarios que se sumaron a la recuperación de los cuerpos después del derrumbe que sepultó a un autobús de pasajeros en aquella zona.

3 millones de pobres

La pobreza y el rezago social es una historia que se conoce en todas las regiones de la geografía poblana, lo mismo en la Sierra Nororiental que la Sierra Negra, lo mismo en sur que en el norte, pues el primer informe del Convenal –organismo descentralizado de la administración pública–, que presenta estimaciones estatales y municipales, no deja lugar a dudas: en el estado viven 3 millones de 174 mil poblanos, quienes por sus condiciones económicas se ubican debajo de la línea de pobreza.

Un estimado que ubica a Puebla como la cuarta entidad con mayor número de necesitados, sólo detrás del estado de México, en donde viven 6 millones 896 mil pobres; Veracruz, con 4 millones 216 mil de paupérrimos, y Chiapas, en donde a 3 millones 248 mil habitantes sus ingresos no les alcanza “para adquirir la canasta alimentaria, así como realizar los gastos necesarios en salud, vestido, vivienda, transporte y educación, aunque la totalidad del ingreso del hogar fuera utilizado exclusivamente para la adquisición de estos bienes y servicios”.

El estudio titulado “Los mapas de la pobreza en México” establece una dimensión de pobreza por ingresos, estimado a partir de la información de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) de 2005 y de los resultados definitivos del II Conteo de Población y Vivienda, 2005; caracterizando a los hogares y personas en situación de pobreza en tres niveles: alimentaria, de capacidades y de patrimonio.

En la primera categoría, la más preocupante, pues implica el nivel superlativo de carencia, con un millón 436 mil habitantes –26.7 por ciento de la población total–, el estado se coloca como la sexta entidad con mayor nivel de indigencia (entendida ésta como la falta de capacidad para cubrir las necesidades alimentarias básicas), detrás de Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Tabasco y Veracruz (ver tabla con porcentajes).

Por el contrario, los estados con menor incidencia de pobreza alimentaria en el país son Baja California, con 1.3 por ciento; Nuevo León, con 3.6 por ciento; Baja California Sur, con 4.7; Distrito Federal, con 5.4 por ciento, y los estados de Coahuila y Chihuahua, con 8.6 por ciento.

En cuanto al segundo nivel de pobreza, es decir la pobreza de capacidad, definida por el Coneval como la incapacidad económica para “adquirir el valor de la canasta alimentaria y efectuar los gastos necesarios en salud y educación, aún dedicando el ingreso total de los hogares nada más que para estos fines”, la situación es prácticamente la misma.

Dicha lista es encabezada por Chiapas, le siguen Guerrero, Oaxaca, Tabasco, Veracruz y Puebla, con el 35.3 por ciento de la población, lo que significa un millón 899 mil pobladores incapaces de poder solventar el conjunto de necesidades alimentarias, de salud y educación.

Cuarto lugar en rezago social

Según el documento, presentado el pasado martes, “vista desde las dimensiones contenidas en el Índice de Rezago Social –integrado por indicadores de ingreso, de educación, salud, seguridad social, alimentación, características y servicios disponibles en la vivienda y el grado de cohesión social–, los estados con mayor grado de rezago social son Chiapas, Guerrero, Oaxaca y Puebla; en tanto que las entidades federativas con menor grado de rezago social son Nuevo León, el Distrito Federal, Coahuila, Aguascalientes y Sonora”.

Y no sólo eso, Chichiquila, población ubicada en las inmediaciones del volcán Citlaltepet, colindante con Veracruz, se integró al grupo de los cinco municipios con mayor porcentaje de pobreza patrimonial, eufemismo con que las instituciones oficiales agrupan la incapacidad económica de los habitantes de atender el conjunto de necesidades alimentarias, de salud, educativas, de vestido, vivienda y transporte.

Dicha lista está compuesta por San Lorenzo Texmelúcan, Oaxaca, que es el que tiene el mayor porcentaje de población en condición de pobreza de patrimonio: 96.8. San Juan Cancuc, Chiapas, tiene 96.6; los municipios chiapanecos Chanal y Santiago El Pinar con 96.5, y Chichiquila, Puebla, 96.3, calificados además como los municipios un grado de rezago social muy alto.

Por el contrario, las poblaciones con menores niveles de pobreza son los municipios chihuahuenses Gómez Farías, Ignacio Zaragoza, Bachíniva, Namiquipa y Casas Grandes, que presentan los menores niveles de rezago social del país.

Los datos del Coneval apuntalan los informes y datos dados a conocer en el más reciente informe del Programa para el Desarrollo de la Organización de las Naciones Unidas (PNUD), en donde se establece que entre el año 2004 y 2006 Puebla descendió un lugar en el índice de desarrollo humano, quedando en el sitio 26 del país, lo que convierte a la entidad en la séptima entidad más subdesarrollada de México.

El documento presentado por el Coneval, que puede ser consultado libremente en su página web (http://www.coneval.gob.mx) permite “ubicar geográficamente a los habitantes de nuestro país con mayores carencias, siendo éste un elemento sustantivo en la planeación y la evaluación de la política social”.

“El propósito del Coneval al presentar estos mapas es contribuir, en la medida de sus atribuciones, con información sobre las condiciones de pobreza de la población en sus diferentes dimensiones y aportar así elementos relevantes para la planeación y evaluación del desarrollo municipal, estatal y nacional, así como para la toma de decisiones en materia de política económica y social”.

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