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    •  Hasta el momento sólo han atendido a poco más del 10 por ciento de la población de las comunidades más pobres

Ernesto Aroche Aguilar

A pesar de que el programa federal Caravanas de la Salud arrancó en Hueytlalpan, uno de los municipios de más alta marginación en el estado de Puebla, tuvieron que pasar más de cuatro meses para que los servicios regresaran a la entidad. Datos de la Secretaría de Salud, obtenidos gracias a la Ley Federal de Transparencia, revelan que fue hasta mediados del mes de mayo cuando se reportaron las primeras acciones del programa.

Incluso el primer reporte público, al que puede accederse mediante la página del Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI), fechado el 17 de mayo, señala que hasta esa fecha las unidades móviles del programa federal no habían regresado ni a Hueytlalpán, ni a ninguna de las otras siete comunidades de muy alta marginación incorporadas al programa: Eloxochitlán, Xochitlán, Chiconcuautla, Huehuetla, San Felipe Tepatlán, Camocuautla y Coyomeapan.

Atendiendo, hasta ese momento, a poco más de 17 mil habitantes de Chiapas, Guerrero y Oaxaca del millón de pobladores que habitan los 100 municipios más pobres del país –según datos de la Secretaría de Desarrollo Social.

Aunque, según un segundo reporte, fechado el 11 de junio de 2007, para el 25 de mayo finalmente habrían regresado a Puebla las unidades móviles de la Secretaría de Salud, federal y estatal a ofrecer, finalmente, la atención requerida en esas zonas.

De acuerdo con el oficio, dado a conocer por la dependencia gracias a una nueva solicitud de información, para esa fecha se fueron atendidas a mil 129 personas con “acciones de promoción y prevención de la salud”; también se ofreció atención con acciones del Catalogo Universal de Servicios de Salud (Cause) –que integra un paquete de 249 opciones de servicios médicos que van de la detención a la hospitalización y cirugía– a mil 831 pobladores.

En ese mismo reporte se desglosan los datos en un segundo corte informativo, con fecha 8 de junio, para ese momento si bien los servicios prestados aumentaron al beneficiar a poco más de 12 mil 800 poblanos –divididos entre 10 mil 550 acciones de prevención y 2 mil 387 atenciones con el Causes, esto sólo representa el 16 por ciento de la población de esos ocho municipios.

Cuestionado sobre los detalles del trabajo realizado a través del programa el vocero del Sistema Estatal de Salud de Puebla, Fortino Morales, deslindó a la dependencia sugiriendo acudir a la Secretaría de Salud federal, con el argumento de que se trata de un programa federal.

Ahí, la respuesta fue la misma, el director de Información de la dependencia federal, Jorge Herrera, “como la información operativa y técnica se concentra en los estados los responsables de ofrecer el detalle de la información son las propias entidades”.

La “construcción de un nuevo país” se ha retrasado

Así, mientras los dos órdenes de gobierno se responsabilizan por la información, los más de 70 mil habitantes que concentran los ocho municipios más pobres con menores niveles de desarrollo humano en el estado siguen esperando que alguien les cumpla las eternas promesas de los funcionarios en turno.
El inicio de “la construcción de nuevo país” en Hueytlalpan, como sostuvo Calderón el 9 de enero durante el arranque a llegado a cuenta gotas, cuando ha llegado. Aunque la pobreza según el panista “es el problema más grave en nuestro país de carácter social y es el principal desafío del desarrollo” y por tanto una de sus prioridades, hasta el momento sigue como una de las tantas promesas incumplidas por la administración calderonista de cara a su primer informe de gobierno.
La situación no difiere mucho cuando se observa el trabajo del gobierno estatal, de acuerdo con el Segundo Informe de Gobierno, durante 2006 en las comunidades de muy alta marginación sólo se construyó un Centro de Salud, ubicado en Eloxichitlán; y aunque se presume, en ese glosa de números, de más de 4 millones de consultas nunca se especifica en que regiones se otorgaron.

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