Ernesto Aroche Aguilar  

Lo que originalmente sería la segunda parte de Laberinto, como una edición conmemorativa a la película de culto producida por la fabrica Herson -la misma de los Muppets-, terminó convertida en la materialización de los sueños, propios y extraños de Neil Gaiman y Dave Mckean.

La reinvención en clave animada de un mundo fantástico contenido en un saco de arena: Mirror Mask. Hablar de Gaiman y McKean es hablar de “Sadman”, es decir de una de serie paradigmática en el mundo de los comics, al ser ésta una de las primeras series regulares –aunque finita– que no trataban las aventuras de superheroes pero si de seres fantásticos.  “Sadman” es a los noventas lo que el “Batman” de Frank Miller o “Watchmen” de Alan Moore fueron a los ochenta: obras adelantadas a su época, títulos que diez años después seguirán siendo mejores que el noventa por ciento de los cómics que se publiquen en ese momento.  

Neil Gaiman es el responsable y padre de “Sadman”, que se ubicara como la serie consentida de Vertigo, la filial “adulta” de la DC comics, durante la primera mitad de los 90. La serie, que nace con un número finito de historias, cuenta las aventuras y desventuras de Morfeo el hombre de la arena de los sueños, el rey de la noche.  

Morfeo –que en la tradición griega era hijo de la noche y del sueño–, pertenece a los Eternos, una familia que existe desde el principio de los tiempos y que seguirá existiendo mientras haya un hombre en pie en la tierra. La familia está compuesta por Destino, Muerte, Delirio, Desesperación, Deseo, Destrucción y nuestro heroe Sueño, al que seguiremos durante 75 números, desde su reclusión por error durante 70 años a manos de un brujo que intentaba atrapar a su hermana: muerte; y hasta el fin de su días, al menos en la forma en que lo conocemos: un ser alto y enjuto, de blanca piel, largos cabellos y negros ojos.  

Seguramente la serie no hubiera conseguido el éxito que obtuvo si no hubiera contado con el arte abigarrado, bizarro y barroco de Dave Mckean en las portadas. Dave McKean definido por algunos como el padre de la “photoshop generation”. 

Gaiman y McKean se conocieron al principio de sus carreras, mientras esperaban juntos en las oficinas de una sociedad de ventas por telefono que, por extragnos azares, estaba dispuesta a financiar una antología de comics de jovenes emergentes. Neil tenía entonces veintisiete años y trabajaba como periodista, Dave contaba con veintitres años y estaba en el último año de la Universidad, el Berkshire College of Art. Ahí comenzó una amistad y una fructifera carrera para ambos.

Comenzaron colaborando en algunos números de “Outrageous Tales from the Old Testament”, aunque su primera y defintiva colaboración se dio con “Violent Case” en 1987, una novela gráfica que obtuvo un fuerte reconocimiento de la crítica y ganó el premio Eagle, el premio más importante de Gran Bretaña en en ramo. 

McKean por su parte y en solitario produjo “Cage” (Jaulas), un comic complejo y ambicioso, narrado todo en dos colores, y donde el uso del color es usado para dar intensidad a los momentos especiales. Mediante el comic McKean se permite reflexionar sobre las concepciones de arte, vida, creatividad y secretos.

Pero el trabajo de Mckean no se a limitado sólo al campo del comic, pues ha realizado trabajos publicitarios en video lo mismo que portadas para discos de artistas como Tori Amos o Front 242 

En el espejo

Si Laberinto costó cerca de 40 millones y resultó un descalabro económico para la Jim Henson Company en los 80, la “secuela” no podría costar más de la decima parte, es decir 4 millones de dólares y así fue propuesta a Gaiman, quién aceptó el encargo de escribir el guión de la película con una sóla condición, tendría que ser su compañero de aventuras, McKean, el encargado de dirigirla. El trato se cerró.  

Si El Mago de Oz hubiera sido filmado en el siglo XXI se llamaría Mirror Mask, fue la expresión recurrente entre los asistentes a la premier del filme que se realizó el año pasado en el Sundance Festival.

Y no les falta razón. Mirror Mask es la incursión en el mundo onírico ya paladeado en sus otros trabajos. Gatos con cara de hombre, hombres que caminan con máscaras por la vida, peces que nadan en el aire, libros como mariposas que huyen de quién intenta tomarlos, pero también es la historia de Helena Campbell (Stephanie Leonidas) una adolescente hija de un matrimonio de circenses y de cómo es transportada a un mundo de sueños donde el bien y el mal libran una batalla. 

Helena está aburrida de su vida llena de excentricidades y quiere la normalidad de una vida tranquila, pero no lo conseguirá. Después de la enésima pelea con la madre está enferma y es transportada al hospital donde tendrá que ser operada.

La noche previa a la operación Helena tiene un sueño donde el circo y su madre enferma se encuentran. Al despertar se descubre en su habitación y el departamento vacío. La adolescente toma una lampara decide salir del departamento para tratar de entender lo que está pasando.

Una vez fuera observa un trio de personajes circenses, uno toca un violín mientras los otros dos se lanzan pelotas de luz. La joven no lo sabe pero como Alicia o Dorothy está por entrar en otra dimensión, o tal vez lo está ya sin darse cuenta.

Y con ella entramos de lleno en el reino onírico imaginado por Gaiman y McKean. Escenario virtuales, pantalla azul manejada y escenografiada de manera exquisita por McKean y su equipo de animadores nos ponen de frente a una de las tantas portadas del “Sadman”.

Es McKean el que da la luz a Helena, aunque haya sido Gaiman el que le pone las palabras, pero en conjuto han creado ese reino de arena, de la arena de los suegnos. Helena está ahí y se descubre a la mitad de una lucha entre el bien y el mal, entre la luz y la oscuridad que está por devorar al reino, como en La Historia Interminable. Es Helena la encargada de hallar la “Mascara de Espejo” que romperá el encantamiento que tiene durmiendo a la reyna de la luz y que peligrosamente le recuerda a la joven a su madre que duerme del otro lado del espejo, en un hospital esperando la intervensión quirurgica La oscuridad está por todos lados y tiene sus ejercitos, pero además Helena descubre que está dentro de una carrera contra el tiempo, pues en su habitación alguien más, o tal vez ella misma, comienza a destruir los dibujos que decoran el cuarto y que se parecen peligrosamente al reino donde se encuentra.  

links

Sitio oficial de mckean 

 sitio oficial de Gaiman

el blog de Gaiman

el sitio oficial de la película

el trailer

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