Ernesto Aroche Aguilar

Con la intención de impedir la presentación de un trabajador a una audiencia laboral en su contra, la empresa refresquera de origen peruano Big Cola logró una orden para que dicho empleado se presentara ante el agente del Ministerio Público de Huejotzingo, para responder por una denuncia por fraude genérico con valor de 55 mil pesos.

El trabajador, según informó personal de la Procuraduría Federal del Trabajo (Profedet) delegación Puebla, trató de ser detenido en las oficinas de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje por policías judiciales del distrito señalado, aunque gracias a la defensa de los funcionarios de la dependencia federal, José Luis Medina Mosto logró acudir a la audiencia.

Entrevistado, Médina Mosto calificó de maniobra burda la acusación por fraude genérico en la que se le está implicando, que fue radicada en la agencia del MP en enero de 2007. Por su parte, María Candida Flores Juárez, agente de turno y quien recibió al empleado de la refresquera, negó que se busque interferir en el proceso laboral, “pues se trata de casos que no están relacionados”.

El proceso, en el que están en juego al menos 3 millones de dólares, monto de la indemnización, se inició cuando Medina Mosto presentó una demanda laboral en la Profedet denunciando un despido injustificado y amenazas de muerte presuntamente a cargo de la directiva de la refresquera.

En respuesta, Alfredo Paredes, director corporativo de Grupo Ajemex, trasnacional peruana propiedad de los hermanos Añaños Jerí y que maneja la citada marca, rechazó que hubiera una relación laboral con el demandante, y lo señaló como responsable de la sustracción de mercancía por un monto superior a un millón 800 mil pesos, asegurando además que todo se trataba de una táctica del empleado para desviar la atención.

Al indagar con el juez a cargo de la investigación, Heliodoro Juárez Hernández, la acusación no fue sostenida, pues en las declaraciones de los implicados a Médina se le reconocía como jefe directo, pero nunca se le implicaba como cómplice en el presunto fraude.

De hecho, ese proceso legal –expediente 131/2006– fue favorable a los dos acusados, apoyados por la Procuraduría del Ciudadano (PC) al obtener su libertad.

  

Ya lo esperaban

Los agentes judiciales esperaban el arribo de Medina Mosto desde las 8 de la mañana para presentarlo en Huejotzingo, en donde, a decir de la agente del MP, sólo sería notificado de la investigación por un nuevo caso de fraude, denunciado en enero de 2007.

Coincidentemente Medina Mosto estaba citado también a la misma hora en las oficinas de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCA) para una audiencia concerniente a la demanda laboral que él puso.

El retraso del subgerente de Recursos Humanos de Grupo Ajemex, Rey David Salinas, que impidió su identificación temprana y la intermediación del titular de la Profedet, Fernando Castro Azuara; el asesor laboral, Humberto Castellanos y demás personal de la dependencia, permitió que el trabajador cumpliera con la audiencia. Terminada la diligencia, muy cerca de las 4 de la tarde, Medina fue trasladado a Huejotzingo.

A decir de Médina Mosto, se trató de una argucia para impedir que declarara en la JFCA, pues previo a la audiencia fue presionado por los abogados laborales de Ajemex para que desistiera de la demanda a cambio de la denuncia penal que presuntamente pesaba sobre él.

“Yo me negué, les dije que llegaría hasta las últimas consecuencias. Y tan fue un truco, que una vez que se me explicó en Huejotzingo que se trataba de una demanda por un fraude de 55 mil pesos, el abogado penal de los Añaños Jerí, Ramón Barraza Bojalil, me explicó que no tenían nada en contra mío, que sólo buscaban que les aportara pruebas para acusar a Karim Chahud Arias, actual gerente general del grupo, pues los fraudes en la compañía continúan”, señaló el afectado.

Por lo pronto, el día de hoy continuará la audiencia en la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, pues no se desahogo por completo el cuestionario que presentaron los abogados laborales de Grupo Ajemex.

Publicado en La Jornada de Oriente el 4 de mayo de 2007

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