Ernesto Aroche Aguilar

“No hay mujer fea si se le observa por donde mea”. La frase, leída casi por accidente en algun baño público, caló hondo en Fernando Mendoza Fuentes. Tanto que la llevó de afición a obsesión y de ahí a leit motiv de su vida, al menos los casi cuatro años que duró su historia como voyeurneto, uno de los cuales lo hizo bajo el dominio de internet con el mismo nombre en donde comercializaba videos inspirados en esa frase.

Voyeurneto abandonó los bajos fondos y el subterráneo mundo upskirt –grabación y fotografías de mujeres en donde se puede observar la ropa interior– cuando la policía judicial del estado de Puebla lo capturó, acusado por instalar de manera ilegal cámaras de video en los baños de universidades privadas, en probadores de tiendas departamentales y vestidores de clubes deportivos en la capital angelopolítana.

Descubierto por accidente, pues la policía seguía los pasos de ladrones de autos que operabana través de intenet, voyeurneto se paseaba por foros, e-groups y demás espacios de interacción pública con bastante soltura. De hecho fue ahí en donde consiguió información y consejos y tips para comenzar la cacería de féminas que más tarde convertiría en imágenes.

Operaba mediante un negocio de venta de celulares desde donde enviaba los discos compactos y dvds con videos filmados en baños y vestidores públicos con la complicidad de las mujeres encargadas de la vigilancia, a quienes pagaba 200 pesos por incursión en esos sitios.

Mendoza Fuentes utilizó primero la página web mercadolibre.com, en donde como vendedor obtuvo un historial positivo los 4 meses que utilizó ese foro para las transacciones, se dio de alta el 28 de julio y dejó la página el 4 de septiembre del mismo año cuando decidió iniciar por su cuenta propia su propio espacio de comercialización, sin limitantes de ningún tipo.

Aunque para ello tuvo que esperar algunos meses, mientras perfeccionó métodos, compró equipo de computo para la edición y la captura de las imágenes, se preparó para lo que veía ya como su mina de oro, había transformado sus filias sexuales y personales en un lucrativo negocio.

Fue el 17 de abril del 2006 cuando Fernando Mendoza dio de alta su dominio, pero lo hizo con a nombre de Christopher Cuamitzintl y reportó una dirección y teléfono del Distrito Federal. El sitio web no alcanzó a cumplir el año de vida. Voyeurneto fue detenido el 28 de febrero.

El sujeto entablaba contacto con sus clientes a través del correo electrónico. Los compradores estaban obligados a depositar el costo en una cuenta bancaria en Serfin –también utilizaba el servicio Pay-Pal y giros postales–, después mandaban por internet la ficha de depósito escaneada junto con los datos personales del comprador para acordar el punto de recolección del material. Si el consumidor se ubicaba en otra ciudad o estado la mercancía se enviaba a través de las empresas Multipack o Estafeta.

Fue ubicado por casualidad cuando elementos de la Procuraduría General de Justicia del Estado navegaban buscando información sobre bandas de ladrones de vehículos, durante la búsqueda hallaron una liga que lo llevó a una página con fotos de una menor captada en el zócalo de Puebla, las fotos permitían observar la ropa interior de la adolescente. También era posible observar imágenes de mujeres al momento de cambiarse de ropa.

Los agentes contactaron al sujeto y acordaron un sitio para concretar la transacción, todo el mismo día. La tarde de ese día voyeurneto no se encontró, como esperaba, con dos clientes más sino a los agentes que lo detuvieron al momento de la entrega del material. Hoy voyeurneto sigue a la espera de la sentencia definitiva.

(con información de Ignacio Juárez)

Publicado en el blog Bizzaro que colecciona notas y artículos sobre casos policiacos

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