• Pasado el acto protocolario desparecieron

Ernesto Aroche Aguilar

Hueytlalpan, Pue.- Sólo tres horas estuvo en el municipio de Hueytlalpan las “Caravanas para la salud”; cumplido el acto protocolario que encabezaron el presidente de la República, Felipe Calderón y el mandatario estatal, Mario Marín, las seis unidades móviles, cinco de ellas pertenecientes a los sistemas de salud de otros estados, salieron del ayuntamiento considerado como uno de los 100 municipios en todo el país con los mayores índices de marginación.

Así, con la incertidumbre sobre cuándo será el regreso de las unidades móviles de salud, y con discursos políticos sobre el trabajo en conjunto entre el gobierno del estado y la Federación para atacar la pobreza y la marginación, y el anuncio oficial de que la segunda aportará 40 millones de pesos para terminar la segunda parte de la carretera interserrana que comunica a aquel ayuntamiento, se dio el primero encuentro oficial entre Calderón Hinojosa y Marín Torres.

Un encuentro que tuvo como marco una población prácticamente sitiada por el Ejército. Militares resguardaban la zona apostados en las laderas de los cerros entre los que se ubica Hueytlalpan, militares en las calles del municipio, militares aun en el podium, un miembro del Estado Mayor Presidencial ocupaba un asiento en el escenario, militar la ordenanza que continuamente acercaba papeles y otros oficios al presidente.

  

“La pobreza, una deuda que hay que pagar”

“Hoy y aquí comienza la construcción de un país menos desigual“, aseguró el presidente de la República, Felipe Calderon, al dar el banderazo de salida al programa de atención medica remota –“Caravanas para la salud”– y al programa “100 por 100”, con el cual se atenderán las necesidades primordiales de los habitantes de los cien municipios con los niveles de marginación más altos.

El programa, que fuera puesto en marcha en días pasados, en Tlacochistlahuaca, Guerrero, con el que “se busca desarrollar a los municipios más pobres y más marginados de México, un programa para promover su desarrollo social, económico, tanto de sus familias como del municipio en general”.

Y como parte de eso, aseguró el michoacano, haciendo eco a las palabras de la titular de la Secretaría de Desarrollo Social, Beatriz Zavala, se apoyarían la construcción de pisos firmes en las casas que aún tuvieran pisos de tierra y se entregarían apoyos para el desarrollo de proyectos productivos en la región.

La pobreza, sostuvo el mandatario, “es el problema más grave en nuestro país de carácter social y es el principal desafío del desarrollo” por ello, aseguró que una de las prioridades de su gobierno será combatirla sin tregua, “además de la lucha por la seguridad pública y, desde luego, por la generación de empleos”.

Así, en ese orden, aunque en las acciones los operativos en contra del narcotráfico han ocupado no sólo más tiempo y recursos, mientras que el trabajo social se ha mantenido con un bajo perfil, por lo menos hasta la semana pasada, y del empleo poco o nada se sabe hasta el momento.

Durante su discurso Calderón reconoció que la sociedad tiene “una enorme deuda social, una deuda que hay que pagar puntualmente con los que menos tienen, comprendo la frustración, el coraje que le da a un padre o a una madre de familia que no puede llevar el alimento a su casa. La desesperación y la tristeza de ver sufrir en la enfermedad o morir a un hijo por no tener servicios de salud o el apoyo de un médico, el no contar con un trabajo, el ver que el dinero no alcanza”.

En respuesta a esto reclamó acuerdos “y que hagamos cosas que le puedan servir a la gente; y eso tiene que sumar a los gobiernos, al federal, a los estatales, a los municipales, a los partidos, a las organizaciones y, por supuesto, a la gente de cada comunidad”, aunque reconoció que eso llevará tiempo “que no va a ser rápido, que va a tomar tiempo, pero que sí reclama que nos pongamos de acuerdo”.

Y a los acuerdos y el trabajo en conjunto respondió Marín al refrendar en su discurso su compromiso de trabajar de manera coordinada con el presidente de la República, el mismo que en febrero del año pasado, cuando aún giraba el país buscando el apoyo popular de cara a las elecciones presidenciales le sacó la tarjeta roja y exigió en el Congreso local un juicio político contra el priista.

“Con trabajo conjunto se superarán algunas de las carencias que tienen los pueblos y estamos seguros que con las “Caravanas de la Salud” se garantiza un acceso a los servicios médicos a las personas que viven alejadas de un Centro de Salud. Expreso mi respaldo a la política social impulsada por el presidente Felipe Calderón“, apuntó el gobernador ante cientos de asistentes en su breve intervención.

Asistentes que poco vitorearon al mandatario y que en cambio corearon el nombre de Calderón en reiteradas ocasiones, asistentes que recibieron bolsas con tamales y botellas de Big Cola, para mitigar el hambre, la desmañanada y la espera para un acto que no duró más de 90 minutos, desde la llegada del helicóptero que trasportara al mandatario nacional y sus acompañantes: los secretarios de Desarrollo Social, Beatriz Zavala y el de Salud, José Ángel Córdova, elementos del Ejército que custodian la seguridad del michoacano y una nube de reporteros nacionales, al filo de las 9 de la mañana; hasta su partida cuando el reloj marcaba las 10 con 30 minutos.

  

Siempre detrás de Felipe Calderón

Atrás de Felipe Calderón, siempre atrás de él. Así fue el primer encuentro entre el panista que le sacó la tarjeta roja y Mario Marín. Un constante intento del mandatario estatal por hacerse presente. Y para eso no bastaron mantas con el nombre más grande que del “presidente del empleo”, ni las porras organizadas por un pequeño grupo de simpatizantes, ni el discurso sentido del combate a la pobreza, Marín Torres terminó desdibujado y deslucido, sepultado por los gritos constantes y los vítoreos albiazules.

Pocos fueron además los momentos en que los dos mandatarios cruzaron palabra a pesar de estar sentados uno al lado del otro, Calderón escuchaba, tomaba apuntes, revisaba sus notas y los documentos que el ordenanza de tanto en tanto le entregaba.

Marín sonreía, miraba para todos lados, ocasionalmente intentaba conversar con su vecino en diálogos que no llegaban muy lejos. Calificando además la visita como “una muestra a la nación de su preocupación, de su interés por los que menos tienen”. Puntualizando su complacencia por la visita.

Durante su discurso el mandatario estatal insistió en su “amplio respaldo a la política social” del gobierno federal, afirmando que su intención será sumar voluntades con la administración del panista.

Pero la respuesta no llegó en el mismo tono durante las palabras que Calderón ofreció a los habitantes de Hueytlalpan y sus alrededores. En cambio, reconoció la presencia de los legisladores federales del estado de quienes dijo “hicieron algo que los mexicanos celebramos y queríamos desde hace tiempo: ponerse de acuerdo y lograr un presupuesto que nos va a permitir a todos los gobiernos: a los municipales, al estatal y al gobierno federal, sacar adelante los programas“.

“Por eso yo le hago un reconocimiento a todos los legisladores de México, a los que están aquí, desde luego; al diputado Jorge Estefan, presidente de la Comisión de Hacienda; Antonio Sánchez Díaz de Rivera; a Humberto Aguilar, senador; María Esther Jiménez está también por acá; Mario Mendoza; a Wenceslao Herrera; a José Luis Contreras; a Dolores Parra; a los diputados locales que también hay aquí y que les remito mi saludo”.

  

Sólo tres horas de atención médica

Y el programa de alcance nacional que arrancó ayer quedó en mera escenografía. Sólo fueron tres horas después de la salida de Felipe Calderón el tiempo que se ofreció la atención médica en las seis unidades móviles que se trajeron para el acto, casi todas ellas de otros estados de la República, como Guerrero, Oaxaca, Guanajuato y San Luis Potosí.

Una atención médica que se prometió periódica por parte del presidente, pero de la que nunca se específico la regularidad. Ni Calderón en su largo discurso, ni el secretario de Salud en su intervención en la tribuna, ni el encargado del programa a nivel federal: Eduardo Pesqueira, director general de planeación y desarrollo en salud en la Secretaría de Salud federal durante la breve entrevista que concedió a La Jornada de Oriente, dejaron claro cuando regresarán los servicios de salud a aquella comunidad serrana.

Servicios que al menos durante el tiempo que se ofrecieron a los habitantes de la zona se abarrotaron, con largas filas de mujeres esperando el momento para el chequeo médico.

“Para poder hacer la programación pertinente. En cada una de las redes de servicio, que involucra a los pequeños hospitales integrales, las casas de salud, se va a establecer una programación en los 205 municipios que hasta hoy integran el programa de “Caravanas para la salud”, para que de acuerdo a las necesidades demográficas, epidemiológicas y de acceso a la gente se haga la programación”, explicó Eduardo Pesquería al ser cuestionado sobre las “Caravanas para la salud” y su mecanismo de trabajo.

Una programación que podría conocerse hasta mediados de este mes, cuando se realice un taller nacional con los representantes de salud de las 22 entidades involucradas en el programa, informó.

El funcionario adelantó que se buscará regularidad dependiendo de las necesidades y la zonas, aunque señaló desconoce cuantos municipios poblanos están considerados dentro de la red de atención que se implementará. Hay un listado generado, pero deben ser como cinco u ocho municipios.

También informó que “se integrará en una gran red nacional las unidades ya existentes que operan a través de los servicios de salud estatal, en estos momentos son arriba de 2 mil las unidades ya existentes, en una primera etapa se pretende lanzar arriba de 360 unidades nuevas. De momento sólo se tiene una de esas y está equipada para atención dental y ginecoobstetrica y equipada con telemedicina”.

Publicado en La Jornada de Oriente el 10 de enero de 2007

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