Ernesto Aroche Aguilar

Tehuacán.–Trabajo infantil, falta en el pago de tiempo extra, jornadas de más de 10 horas, descuentos de hasta 5 pesos por minuto de retraso, aún justificado, despidos forzados y recortes salariales al arbitrio del patrón, esa es la cotidianidad del trabajo en la maquila en la región de Tehuacánn, reconocido aun por los propios empresarios.

Una realidad que si bien no se vive del todo en los grandes emporios maquiladores o en las empresas de mediano tamaño, es la constante en la maquila de traspatio, en los pequeños talleres, que de familiares sólo tienen el nombre, montados de manera precaria, incluso dentro de casas de intereses social.

Es promovida por el proceso de subcontratación de maquila que emplean compañías como AZT Internacional o Global Jean, en donde, a decir de Martín Barrios Hernández, presidente de la Comisión de Derechos Humanos y Laborales del Valle de Tehuacán, se observa la sombra de Kamel Nacif, el otrora “rey de la mezclilla”.

Esas microempresas superan en número a las 65 compañías reconocidas y registradas por la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) en esa región, y que ocupan a cerca de 26 mil trabajadores, según cifras de la Comisión de Derechos Humanos y Laborales del Valle de Tehuacán.

Deshebrando en el patio de atrás

La improvisada puerta no se diferencia en nada del resto de las casas que se observan en aquella calle de la zona periférica de Tehuacán. A un costado de la pequeña entrada, que se cubre con un armazón de madera y una lámina, se observa una gran pinta del Partido Acción Nacional (PAN) invitando a votar por el autonombrado “presidente del empleo”.

Empleo que parece no faltar en Tehuacán, aunque sea precario. O al menos así lo afirma tajante el presidente de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje (JLCA) número 7 de esa jurisdicción, Alejo Conde Hernández, quien niega tener conocimiento de que se utilice mano de obra infantil, y asegura que se ahí se vive una estabilidad laboral, sin desempleo ni despidos masivos.

Dentro de la pequeña casa sin número, en un pequeño patio de tierra cubierto por un rudimentario techo de cartón, siete mujeres trabajan sin descanso, una de ellas no supera los 16 años de edad.

Son seis las que, con una velocidad adquirida a fuerza de repetir el mecánico proceso, quitan hilos sobrantes –deshebran– de pantalones color caqui y camisas azules que fueron maquiladas en otro taller, tal vez igual que éste, hasta completar al menos 300 piezas, “poco” dice una de ellas, “cuando nos tocan muchas llegamos a limpiar 500 o 600”. La séptima, al fondo del patio, “cierra” cuellos de camisas que serán transportadas a otro lugar.

Ninguna de las siete cuenta con las prestaciones mínimas de ley, ninguna está registrada en el Seguro Social ni podría demandar atención médica en caso de sufrir algún accidente al cortar de manera vertiginosa los hilos con unas pequeñas tijeras que apenas se ven entre sus dedos.

El taller no está registrado ni en Canacintra ni en la JLCA. Si quisieran demandar sus derechos no saben si la dependencia encargada de mediar y arbitrar en caso de problemas laborales podría ofrecerles algún tipo de ayuda.

Aunque el titular del organismo asegura que sí. Que “a estas alturas los trabajadores difícilmente aceptan liquidaciones menores a la ley, son gente con mucha experiencia, que se saben cuales son las instancias en donde pueden resolver sus problemas. Todos llegan a la junta”, dice.

Horarios de más de 10 horas

Y hasta la junta llegaron los obreros y obreras de empresas como “Confecciones López y Asociados”, “Ideas Creativity” y “RB Jeans”, compañías maquiladoras un poco más grandes y con mayor personal que los pequeños talleres de traspatio, para denunciar despidos forzados, recorte salarial, horas extras no pagadas, falta de seguridad social, malos tratos, jornadas de hasta 11 o 12 horas.

Y ahí platicaron con La Jornada de Oriente, a condición de mantener el anonimato y evitar las fotografías, “pues luego los patrones ya no nos quieren dar trabajo”.

“Ha habido muchos abusos, horarios muy largos sin pago de horas extras; nos obligan a trabajar los sábados, con descuentos al salario que nos dejaban apenas la mitad y a veces menos que eso. Dentro (de la empresa, propiedad de José Méndez, asegura Barrios Hernández) había maltrato. Estamos demandado el pago de salarios completos”.

A decir de las poco más de 15 trabajadoras entrevistadas, el empresario y ex vocero de la Cámara del Vestido en Tehuacán pagaba sueldos que varían entre 700 y 750 pesos semanales y se redujeron hasta 200 pesos con horarios de 11 y 12 horas.

“Cuanto estábamos en la segunda planta (que se ubica en la 16 poniente 116 de esa ciudad) a veces salíamos hasta las 3 de la madrugada. (El patrón) nos decía que si nos salíamos de trabajar sólo él podría conseguir trabajo porque él sí era profesionista, nos llamaba indios”, apunta por su lado otra de las molestas obreras, a su lado una adolescente que asegura tener 16 años justos, asiente.

Para el presidente de la junta se trata de un problema menor pues “en la región se da un fenómeno rotativo, los trabajadores salen de una empresa entran a otra o están laborando en una y al mismo tiempo lo hacen en otra; eso puede indicar de manera errónea que se pierde trabajo, cuando seguro el trabajador ya está contratado en otra parte. Acá no hay desempleo, tal vez el común, pero como se dice, no. Hay estabilidad; en Tehuacán hay absoluta estabilidad laboral”.

Sin despidos en la zona

Para la Canacintra, organismo que concentra a los principales maquiladores de la región, pues la delegación de la Cámara Nacional de la Industria del Vestido, “tiene más de 4 meses que no atiende”, no hay problemas de despidos masivos, como denunciara en días pasados el defensor de los derechos laborales y humanos.

Javier Lopez, director del organismo en Tehuacán descartó que se estén registrando grandes bajas en el Seguro Social bajo el argumento de que la Canacintra local es uno de los primeros organismos a los que se informa en tanto gremio de patrones.

Justificó además, que la presencia en los próximos días de los delegados de la Secretaría del Trabajo y de la Secretaría de Economía quienes se apersonarán para ofrecer asesoría sobre los nuevos mecanismos de exportación demuestra que el trabajo no está desapareciendo en la zona.

“Si ellos ven que está mal la situación económica, es a los que menos les conviene venir, porque en lugar de nos ofrezcan apoyos habría reclamos”.

Aunque reconoció el uso de la mano de obra infantil como una realidad en la región: “La ley nos permite tener a menores de 16 años trabajando, obviamente no con cargas de trabajo igual a los de los adultos. En lo personal te puedo decir que sí hemos vistos a menores arriba de 14 años en las maquiladoras, pero llegan en la tarde; así que en lugar de estar de ociosos en casa el empresario los tiene abotonando o quitando los hilitos, y ya hay varios chavitos que saben hacer ese proceso y les dan para los refrescos o para los útiles”.

Las empresas que están en regla en Canacintra no llegan a hacer esto, afirma, “pero hay mucha maquila de traspatio, y ahí si no sabemos cómo trabajando, pero en las maquiladoras grandes les dan guardería y servicio; además, las normas y reglamentos estadounidenses son más fuertes que los mexicanos, por eso si tú no cumples con una norma, te cancelan la producción. Al empresario no le conviene jugar con eso”.

A la sombra de Kamel

Según Barrios son las empresas grandes las que motivan el crecimiento de la maquila de traspatio, como pasa con Grupo Textil AZT Internacional, en donde todavía es posible observar los rastros del otrora “rey de la mezclilla”, el polémico empresario implicado en la presunta conversación con el gobernador Mario Marín que detonara, el escándalo Cacho–Marín.

La empresa, “media hermana” de Grupo Tarrant, es subcontratista, asegura Barrios Hernández “y hacen Suburbia, Walmart, Fubu, American Eagle, Mossimo. Tienen una planta en donde se respetan los derechos laborales mínimos, aunque el año pasado sufrieron recortes salariales importantes y ahora sólo contratan por tiempo determinado, y desde 2005 redujo su plantilla laboral a la mitad”.

La reducción, de acuerdo con el defensor laboral, se produjo al comenzar a contratar submaquila. “A ellos les sale más costeable una red de talleres pequeños en la región que mantener una plantilla laboral grande. Ahí es donde suponemos que tiene que ver Kamel Nacif”.

Ellos van a ver a maquiladoras como las de Lucio Gil, Calidad en confecciones, Confecciones Vermet o a otras maquilas de tamaño mediano que se encuentran en la periferia, empresas que no tienen más de 150 trabajadores y que a su vez a veces el trabajo a domicilio”, en donde la supervisión es nula y el uso de mano de obra infantil es la cotidianidad, como se pudo constatar lo mismo en fotografías y video mostrados por la Comisión de Derechos Humanos y Laborales del Valle de Tehuacán que en ese pequeño taller de traspatio en aquella calle de la periferia tehuacana.
 
 
Publicado en La Jornada de Oriente el 17 de abril de 2007

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