Ernesto Aroche AguilarLa falta de un marco regulatorio claro y que las propias entidades encargadas de limitar los campos de acción para la empresa Spira han permitido que esa tarjeta de crédito se haya colocado en las manos de 147 mil usuarios en todo el país, a pesar de ser una de los productos crediticios más caros del mercado, reconocieron la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef). 

Existe una laguna legal reconocida por la propia empresa en su cláusula vigésimasegunda del contrato de adhesión, que le ha permitido operar en la entrega indiscriminada de tarjetas que se anuncia como plástico de servicios, como lo hace American Express, pero que en realidad se presenta como tarjeta de crédito que permite el retiro de efectivo y que cuenta con una línea de crédito. 

La diferencia, explica Emilio Barranco Barrientos, jefe del departamento de Verificación y Vigilancia de la Profeco delegación Puebla, es que Américan Express sí está regulada por el organismo de protección del consumidor, mientras que en el caso de Spira nadie sabe a ciencia cierta quién es el responsable de mediar y proteger al tarjetahabiente de los altísimos intereses que llega a generar su uso.  

Se trata, asegura el delegado estatal de la Profeco en Puebla, Bernardo Hinojosa Polo, de una de las tarjetas más caras del mercado, “pero cara en serio”. 

“Tenemos casos en que se endeudan con 3 mil pesos –el crédito de inicio que ofrece la empresa– y no pagan a tiempo, por desorganizados o por lo que quieras, y luego tienen deudas por 15 mil pesos, seis o siete meses después. La tarjeta Spira es una forma de ahorcarse de a gratis”, afirma, tajante, el funcionario. 

Aunque para el delegado de la Condusef, José Luis Ávila Sánchez, se trata de un negocio que se rige por las leyes mercantiles. Lo que nos queda, afirma, es alertar a la ciudadanía en el uso de esa tarjeta. “No puedo señalar que esté mal o esté bien; lo que si puedo decir es que el usuario que la compre lo hace bajo su propio riesgo”. 

Acoso telefónico

El problema, asegura en entrevista Barranco Barrientos “empezó hace más o menos medio año, cuando empezaron las promociones de Spira, pero además con un acoso por vía telefónica, en donde a veces usaban los padrones de empresas de telefonía celular como Telcel, Iusacel, y el mismo Nextel, que presume ser de los padrones más privados; hablaban hasta tres veces al día”. 

Estas tarjetas se promocionan en centros comerciales y en ferias en donde mediante módulos te venden la tarjeta, con la facilidad de que no tiene que comprobar ingresos, “ni cuanto estás ganando, no piden ni historial crediticio ni nada”. 

Y ése fue el caso de Juan Hernández, quién, abordado en un centro comercial y envuelto por la labia de la encargada del módulo, decidió ser parte de la comunidad Spira. 

El plástico le fue entregado unos días después de que firmara el contrato sin leerlo, señala, pues “la letra chiquita es chiquita de verdad, pero además ni me dieron copia ni nada, como es el mismo papel en donde pones tus datos ellos se quedan con él”. 

“Me dieron 8 mil pesos de crédito, y ni siquiera llamaron para comprobar si trabajaba donde dije que lo hacia; bueno no hablaron en ese momento, pero luego no dejaron de hacerlo, cuando comenzó mi deuda, y por todos lados me llamaban, a mi casa, al trabajo, a todos lados. 

Las palabras de Juan son confirmadas por Barranco Barrientos, quien afirma que el rango de crédito va de los 8 a 15 mil pesos. “Y las quejas son por cargos extras, no sólo en el país, sino aun de otros países, como EU; tenemos un caso de siete cargos en gasolineras en Texas. En otros casos, cargos extras o cargos por uso de la tarjeta bastante altos, o compras que los usuarios no reconocen”.  

El problema, reconoce el funcionario de la Profeco, es que a pesar de que parece una institución financiera “por el tipo de palabras que usa y las actividades que realiza” en un principio se declararon incompetentes para conocer de los asuntos. Y esa misma actitud asumió la Condusef o la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNVB).  

Y eso lo asume también la empresa en su cláusula vigesimosegunda del contrato de adhesión: “Spira no está supervisada ni regulada por las autoridades financieras mexicanas, incluyendo entre las mismas a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, al Banco de México, a la CNVB y a la Condusef. De igual forma, Spira realiza sus actividades y operaciones de forma independiente de cualquier institución de crédito, y no cuenta con el respaldo de grupo financiero alguno integrante del Sistema Financiero Mexicano, en términos de las disposiciones aplicables. El cliente toma conocimiento y acepta expresamente las consecuencias de lo anterior”.  

En la Profeco, informa Barranco Barrientos, se están recibiendo las quejas y “estamos poniéndonos en contacto con la gente de la empresa para que se les brinde una solución inmediata para los consumidores. Lo que estamos pidiendo como Profeco es que se analice cuál es el marco legal que sustenta a Spira”. 

–¿Y quién emite el dictamen? – se le preguntó. 

–La autoridad competente o facultada para emitir un dictamen sería la Condusef; por supuesto en la Profeco también podemos analizar de donde proviene la actividad que están realizando y entonceo determinar su competencia. Profeco hasta el momento no ha emitido un postura oficial, por las mismas actividades de crédito que maneja estamos esperando que una autoridad competente en materia de instituciones de crédito emita un dictamen, en este momento nuestro paralelo para vigilar el comportamiento de estas instituciones serían la Condusef y la CNVB. 

Y mientras eso sucede, Juan sigue abonando mensualmente para finiquitar su deuda, que comenzó en 4 mil pesos y se multiplicó a 11 mil pesos en unos cuantos meses.

Publicado en La Jornada de Oriente, el 28 de agosto de 2006

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