Ernesto Aroche

Puebla, Pue. Más del 50 por ciento del chile que se consume en temporada de chiles en nogada en Puebla es de origen asiático o foráneo, aseguran restauranteros y productores del campo.

Como muchos otros productos agrícolas, el chile ha sufrido el embate del bajo costo de la producción en otros países, en especial en aquellas naciones que se ubican del otro lado del atlántico.

Puebla, ciudad de barrocas maneras que no puede negar ni en su comida, celebra las fiestas de la Independencia con un platillo que combina el dulce de la nuez y la granada con el sabor de la carne de res y cerdo y el picor de un buen chile poblano. Ése que, al menos desde hace dos años, como afirma categórica Guadalupe Lozano Garfías, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac), ha perdido su identidad nacional.

“Desde el año pasado nos llegaron siete tipos diferentes de chiles, que los están consumiendo tanto los restaurantes como las amas de casa, pero no tenemos cómo identificar cuéndo se trata de un chile local o de un chile extranjero. A lo mejor por el sabor, porque un chile que se está produciendo en China es casi un pimiento morrón, pero no tenemos todavía la información y el conocimiento para poder compararlo y detectar cuál es o cuál no es nacional”.

Pero la queja no parte de los restauranteros, que bien o mal se adaptan a la economía del mercado y buscan el producto que resulte más barato, y ahí parece ser que la producción local lleva las de perder; no, fueron los agremiados de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas en Puebla quienes en voz de su líder, Magdaleno Cruz, denunciaron no sólo la competencia desleal, sino la pirateria.

Son aproximadamente 7 mil las toneladas de chile chino y coreano las que han ingresado al país, afirmó a la agencia AFP Magdaleno Cruz: “Los campesinos ya no soportamos esta situación, ya que este cultivo pirata está entrando de contrabando al país, y las autoridades no hacen nada para evitarlo”.

Y si bien los productores de la región de San Martín Texmelucan, específicamente del pueblo de San Rafael Tlanalapan, no señalan directamente a sus pares en oriente, también reconocen que la región ha perdido su antiguo poderío en la producción del fruto. Su presidente municipal, Alejandro Calixto Pérez, afirma con tristeza que mientras hace 10 años eran aproximadamente mil los trabajadores dedicados a su cultivo, hoy apenas se contabilizan a 120 personas involucradas en ese proceso.

La única respuesta a la invasión del picante de otras latitudes, concuerdan Garfias Lozano y Felipe López Tello, director del Instituto Suizo de Gastronomía y Hotelería (ISU), que no por ostentar el nombre del país europeo deja fuera de su área de influencia la comida mexicana, es la compra del producto en los mercados tradicionales.

Y mientras los productores y los consumidores industriales –es decir los restaurantes– concuerdan en el ingreso masivo del chile poblano, que ni de lejos podría ostentar esa poblanidad, la parte oficial niega esa realidad.

Tanto el delegado federal de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) en Puebla, Enrique Guevara Montiel, como el titular de la Secretaría de Desarrollo Rural (SDR), Alberto Jiménez Merino, consultados sobre el particular, afirmaron que el chile que se consume en Puebla en este temporada es de producción local básicamente.

Un poblano que ya no lo es

Y aunque Jiménez Merino reconoció que al menos cuatro de cada 10 chiles poblanos que se comercializan en el país están siendo producidos en otros lados, entre ellos los países asiáticos, negó que en el estado este fenómeno se produzca. –¿Es cierto entonces que los chiles poblanos que estamos comiendo en este temporada son chinos? –se le cuestionó al titular de la SDR.

–Lo que se consume en Puebla puedo asegurar que es de Puebla, lo que se consume en otras partes del país, un porcentaje muy importante viene de otros países.

Aunque para los restauranteros la realidad es otra, como afirma Guadalupe Lozano: “Sabemos que el caso del chile chino no es un caso aislado, es un mercado que se viene comiendo a todo el mundo; nosotros tenemos que ocuparnos y encontrar estrategias para no dejarnos desbordar por esto”.

–¿Estamos comiendo chiles en nogada con producto chino?

–Sí. Y me atrevo a decir que nos está ganando porque es mucho más barato. Antes no encontrabas chile, no sólo para el chile en nogada, sino para rajas poblanas o chiles capones u otros guisos, fuera de temporada y mucho más económico. Yo digo que nos está rebasando en más del 50 por ciento. Esa proporción de chiles en nogada en esta temporada son chinos.

En ese sentido, los productores y algunos especialistas y gastrónomos culpan a los grandes almacenes y cadenas departamentales que venden frutas, verduras y legumbres, pues son ellos, insiste Alejando Calixto, quienes aprovechando los tratados comerciales introducen a México el producto.

Pero la competencia a los productores locales no viene solamente de allende los mares, el poblano también se produce en San Luis Potosí, y de ahí llega a la mesa de los comensales, en donde sale más barato producirlo por la tecnología invertida en los cultivos, como denuncia el munícipe de San Rafael Tlanalapa.

Lo que nos queda como consumidores para obtener un producto de buen sabor y mantener la economía local es, como sugiere el director del ISU, acudir directamente a los mercados tradicionales en donde lo que se comercia es chile de producción local.

Publicado en La Jornada de Oriente el 4 de septiembre de 2006, tres días después en La Jornada nacional pero sin crédito

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