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Ernesto Aroche Aguilar | Revista VOR

El 27 de marzo de 2008 Mario Marín Torres, mandatario poblano, Héctor Ortiz Ortiz, gobernador de Tlaxcala, y José Luis Luege Tamargo, director general de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), firmaban un convenio de coordinación para el saneamiento de los ríos Zahuapan, Atoyac y Alseseca y el rescate de la presa Manuel Ávila Camacho, lo que permitiría atender después de muchos años de abandono el vaso de agua de Valsequillo.

De acuerdo con ese convenio se conjuntaría una bolsa de 2 mil 700 millones pesos, aportados por la federación, los dos estados e incluso los municipios de la ribera de los ríos para limpiar los afluentes; el proyecto fue dividido en 3 etapas para la construcción de colectores marginales, mejorar el alcantarillado y la construcción de plantas de tratamiento que comenzaran a filtrar el cauce hidráulico.

Se esperaba que en tan sólo cuatro años el cuerpo de agua aledaño a la capital poblana dejara su actual tono verdoso y la acumulación de lirio para albergar ahí vida acuática, transformándose en un centro turístico y residencial, con espacios deportivos ad hoc y zonas comerciales, pero nada ha pasado hasta el momento pues el proyecto de saneamiento lleva un retraso de casi un año, como reconoció a principios de febrero pasado Blas Villegas Lara, titular de la Comisión Estatal de Agua, y Saneamiento (CEAS).

Días después Juan Elvira Quesada, titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) federal también aceptaba que las obras necesarias no habían avanzado, que ni Puebla ni Tlaxcala habían cumplido totalmente con la construcción de la totalidad de las plantas tratadoras ni con el ordenamiento urbano necesario para reducir las descargas residuales en los afluentes.

“Tampoco Puebla ha podido cumplir en su totalidad. Con Tlaxcala firmamos un convenio el año pasado y éste queremos que sea más intenso, para que el tratamiento sea a lo largo de la cuenca (…) Ahora estamos trabajando en un proyecto de ordenamiento, para definir la capacidad que tiene el ecosistema para aceptar nuevas viviendas. Creemos que la limpieza tomará un poco de tiempo, derivado de experiencias anteriores. Vamos a decir que de aquí al 2012, si todo sale bien estaríamos viendo el agua limpia, pero son necesarios una serie de proyectos de ordenamiento ecológico y ordenamiento territorial para no permitir hacinamientos y volver a echar a perder la inversión,” apuntó.

  • 17 centros urbanos con población mayor a 50 mil habitantes producen cerca del 40% del total de aguas residuales y, sólo 7 de ellas cuentan con planta de tratamiento.
  • Las principales fuentes de contaminación son: descargas de aguas residuales de origen municipal, descargas de aguas residuales de origen industrial y residuos sólidos (Basura).
  • Existe gran cantidad de Plantas de Tratamiento fuera de operación por falta de capacitación, escasez de recursos y malos diseños.
  • Los programas de saneamiento integral de los ríos Atoyac-Zahuapan inscritos en el Programa Nacional de Infraestructura, son fundamentales para incrementar la cobertura de saneamiento en la Cuenca y por estado.
  • Será indispensable que los Estados y Municipios, destinen mayores recursos para atender el problema de saneamiento en la cuenca.
  • Es indispensable la adhesión de los municipios de la cuenca al nuevo Programa de Acciones de Saneamiento (2008-2012), con objeto de que los pagos de descargas de aguas residuales aplicados en el periodo, les sean devueltos al 100%, con la finalidad de aplicarse a las obras programadas a ejecutar (drenaje y saneamiento). Fuente: Consejo de la Cuenca del Rio Balsas

La presa Manuel Ávila Camacho comenzó a construirse en 1941, pero no fue hasta cinco años después cuando la entonces Comisión Nacional de Irrigación inauguró el embalse que contaba con una con una capacidad original de 404.5 millones de metros cúbicos, diseñado para irrigación de los campos agrícolas de la región de Tecamachalco, Tlacotepec y Tehuacán, aprovechando los escurrimientos de los ríos Alseseca y Atoyac.

Desde antes de la construcción de la presa los 22 municipios poblanos y los 48 tlaxcaltecas levantados a la vera de los afluentes descargaban sus aguas residuales en los ríos, situación que no cambió una vez que se tuvo terminada la obra.

Pero fue hasta mediados de los setentas cuando la acumulación de contaminantes lo mismo doméstico que agrícola permitieron que el lago fuera invadido por lirio acuático que se extendió rápidamente poniendo en peligro el equilibrio ecológico.

En respuesta se pusieron en marcha algunas iniciativas que naufragaron rápidamente, primero se introdujo al lago una pareja de manatíes para controlar la reproducción del lirio, pero de nada sirvió, los mamíferos acuáticos murieron de neumonía según un documento de la Semarnat –aunque hay versiones que apuntan a que los animales fueron asesinados por los habitantes de la zona al confundirlos con monstruos marinos—.

Se intentó también utilizar la planta como forraje para ganado, pero la iniciativa también fracasó arrastrando a la quiebra a la empresa que se arriesgo. Se buscó después aplicar un control biológico con insectos, según se narra en un estudio realizado por investigadores de la faculta de biología de la BUAP, pero no funcionó debido a la rápida tasa de reproducción del lirio.

Después vino la contaminación con metales pesados, de acuerdo con un estudio realizado a principios de este siglo por el biólogo e investigador de la BUAP, José Antonio Valdés García, el agua de la presa contiene plomo, cromo, mercurio, cadmio, hierro, arsénico y cobre, además de detergentes y fenoles y materia en descomposición.

Las sustancias químicas llegaron junto con la instalación de las empresas textiles en los corredores industriales de Tlaxcala y Puebla, pues estas descargan sus aguas residuales directamente en el dren de Valsequillo y siguen ahí acumulándose hasta el momento, provocando mutaciones y envenenamiento en la población vecina al lugar, como se puso de relieve hace tan solo dos años cuando el diario Reforma hizo visibles a los niños de seis dedos con labio leporino, paladar hendido y retraso mental de San José Tejaluca, población asentada a tan sólo 500 metros del lago.

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El rescate de Valsequillo asumido por el gobierno federal como uno más de los grandes proyectos incluidos en el Plan Nacional de Infraestructura incluye un ordenamiento urbano del territorio, con una regulación en el uso de la tierra, asegura en entrevista con VOR Carlos Albicker Albicker, delegado en Puebla de la Semarnat.

“El presidente de la República ha pedido que Valsequillo sea un modelo ejemplar donde puedan coincidir la visión de desarrollo urbano con la visión de ordenamiento ecológico del territorio. En nuestro país a veces se desarrolla desde una visión urbana, y no nos preocupamos de que este en equilibrio, con un buen balance con la parte ambiental y por eso la consecuencia de estas políticas es que Puebla como ciudad tenga una quinta parte del mínimo de área verde por habitante. Eso es lo que se pretende, que se pueda rescatar para bien el lago, que sea un detonante de desarrollo turístico y para la gente que vive en la zona en todos los sentidos”.

Por eso se contempla desde la Semarnat que en la ribera del lago se considere una zona habitacional de densidad controlada, otra más que podría ser declarada Área Nacional Protegida y algunas partes para amortiguamiento, al menos eso se puede observa en un mapa dentro de las oficinas de la dependencias.

Lo que no está claro es si dentro del desarrollo que considera la Semarnat sigue vivo el Proyecto Aura, considerado hasta hace un par de años uno de los planes más ambiciosos de la gestión marinista, pues incluía no solo el saneamiento sino además la construcción de un malecón, un club de vela, zonas residenciales, centros de convenciones, hoteles, restaurantes, un foro al aire libre y espacios propicios para el desarrollo de actividades náuticas.

El tema saltó a los medios locales y gracias a filtraciones se supo que el proyecto realizado desde la administración de Melquiades Morales Flores, pretendía generar ganancias, sólo por bienes y raíces, hasta por 15 mil 700 millones de pesos para todos los inversionistas que lleguen a la zona.

Unas maquetas publicadas en el foro skyscrapercity y retomadas directamente de la página web de la empresa constructora ZVA Group apuntan que el proyecto podría no estar arrumbado, pues en la página se puede leer que la compañía originaria de Nueva York aún espera que se definan las fechas de inicio para la construcción, pero mantiene como cliente al “Gobierno del Estado de Puebla” con un área de construcción de 21 hectáreas dentro de un área de desarrollo de 48 mil 500 hectáreas.

Según ZVA Group la planeación comenzó en febrero del 2006 —justo cuando se filtraban también las grabaciones de la conversación entre el gobernador Marín y el textilero Kamel Nacif a propósito de la encarcelación de la periodista Lydia Cacho— y considera un “complejo inmobiliario que incluye club de vela, marinas, zona residencial y comercial, lujosos hoteles y malecones”.

Aunado a eso el gobierno del estado obtuvo un financiamiento de 800 mil dólares de la Agencia para el Desarrollo de Estados Unidos (USAID, por sus siglas en inglés) para realizar un “estudio de factibilidad para el proyecto de saneamiento”, proyecto que le fue encargado a la empresa Black and Veatch.

El estudio, según información que fue publicada en La Jornada de Oriente, “ofrece un extenso panorama sobre la situación que enfrenta la presa: Se trata del lago más grande del centro del país, pero no cuenta con un proyecto urbano turístico que permita el desarrollo sustentable y que genere el financiamiento para su conservación ambiental, además de que la continua expansión de la ciudad de Puebla ha provocado que, desde 2003, haya asentamientos irregulares”.

La nota firmada por el reportero Ignacio Juárez señalaba que “según el estudio, no hacer nada en la zona genera pérdidas anuales por 36 millones, tanto por el costo de contención del lirio acuático como por el daño a la salud de los vecinos del lugar. Pero, impulsar un saneamiento intermedio del lago, es decir, sin un plan de desarrollo, se requería -de acuerdo al costo estimado inicialmente- mil 699 millones destinado sólo para el tratamiento de la cuenca.

“De ahí que la opción más viable -establecen los especialistas en el proyecto- representaba impulsar un desarrollo integral: el saneamiento y un desarrollo inmobiliario y turístico. La zona más susceptible para impulsar el proyecto, en una primera etapa, es la surponiente, que abarca las juntas auxiliares de San Andrés Azumiatla y Santa María Guadalupe Tecola, pues allí es un área “sin conflictos agrarios”, “vistas atractivas” y tiene una cercanía a vialidades ya existentes”.

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A principios de febrero el director general del CEAS, Blas Villegas Lara, responsabilizaba directamente a la delegación en Puebla de la Conagua por los retrasos en la puesta en marcha del saneamiento del vaso de agua, aunque después suavizó sus señalamientos al indicar que también hay mucho desconocimiento de los presidentes municipales responsables de las reglas de operación para la instalación de las plantas de tratamiento lo que provoca que las obras no puedan realizarse en tiempo y forma.

El funcionario estatal aseguraba entonces al diario Milenio que el atraso implicaba a 9 plantas tratadoras que deberían estar en funciones entre agosto y septiembre, “apenas está iniciando el proceso, no hay avances considerables porque hay que ubicar los sitios adecuados, por los permisos para los pasos y los accesos y la instalación de la plantas, y por la inconformidad social”.

Pero además, de acuerdo con un análisis realizado por el Consejo de la Cuenca del Río Balsas existe en toda la ribera “una gran cantidad de plantas de tratamiento fuera de operación por falta de capacitación, escasez de recursos y malos diseños”.

Así, la intensión calderonista de atender finalmente luego de años de abandono sigue todavía sin visos de arrancar del todo, incluso el delegado en Puebla de la Semarnat extiende a casi 10 años el periodo necesario para que ese vaso de agua vuelva a respirar sanamente, aun cuando las expectativas oficiales quieran ver en el 2012 un panorama diferente al que observan todos los días los vecinos de la zona mientras por sus venas el corazón sigue bombeando plomo.

Sugerencias para el saneamiento

  • Actualmente se sabe que los niveles de contaminación dentro de Valsequillo son tan graves que variaciones simples del pH (grado de acidez o alcalinidad del agua) puede terminar en una contingencia ambiental y de salud sin precedentes en la historia de México.
  • El agua no puede ser utilizada para irrigación de cultivos ni los peces para consumo.
  • La solución que se propone debe ser integral, incluyendo reforestación con plantas nativas en toda la ribera del lago, debido a que el suelo no permite el crecimiento de otras plantas, el tratamiento real y eficaz de las aguas que llegan a Valsequillo para lo cual se requiere la implementación de plantas que eliminen tanto contaminantes domésticos como industriales,
  • La aplicación de la ley para las empresas contaminantes.
  • La implementación dentro del lago de técnicas de restauración ecológica que permitan alargar el periodo de vida de Valsequillo (disminuyendo la tasa de azolve).
  • La muerte y sedimentación del lirio además de la erosión de laderas son una de las principales causas de azolve.
  • Desazolve (retiro de sedimentos tóxicos) de zonas criticas como las áreas de entrada de los ríos Atoyac y Alseseca.
  • Ninguno de los programas anteriores ha atacado la causa del problema (la contaminación), solo se han enfocado a eliminar un síntoma (la presenciadle lirio acuático), por esa razón, al perder de vista el ecosistema en conjunto y carecer de un manejo integral, los programas han fracasado de forma reiterada llevando al sistema a un punto elevado de estrés ambiental

Conclusiones del estudio “Análisis de las políticas de rehabilitación de presas:

El caso de la “presa de Valsequillo” en el estado de Puebla”

Embalse en picada

La capacidad actual de la presa es de 228 millones de metros cúbicos, la mitad de la capacidad con la que arrancó, producto de azolve que padece por las descargas contaminadas ha causado problemas en el desarrollo de la agricultura y la economía de Puebla y en Tlaxcala.

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