Ernesto Aroche Aguilar

La empresa Ajemex SA de CV, compañía refresquera de origen peruano, fue acusada por un trabajador suyo de utilizar amenazas de muerte y hostigamiento para obligarlo a que retire una demanda laboral por el incumplimiento en el pago de su liquidación. Por su parte, la compañía aseguró que en realidad se trata de un ardid legal, pues el sujeto se encuentra bajo investigación por un supuesto fraude cometido en contra de los creadores de Big Cola.

El caso tiene no solamente dos versiones, sino, además, expedientes por todos lados y antecedentes de la empresa de la familia Añaños Jerí en la comisión de presuntos fraudes en su propio país de origen –el caso se puede leer en la página de internet de Indymedia–, como el incumplimiento de contratos en Venezuela (expediente 48.303 del Tribunal Supremo de Justicia de la República de Venezuela).

Según las declaraciones de José Luis Medina Mosto, el caso se inició el 15 de abril de este año, cuando, sin explicación, fue cesado de sus funciones como subgerente del centro de distribución de Puebla. Una vez que pudo ponerse en contacto con Carlos Añaños Jerí, uno de los cinco hermanos que controlan a la compañía, éste le ofreció una fuerte indemnización.

El motivo del despido, según explicaciones de Carlos Añaños a Medina Mosto, fue el alto salario que percibía, y como lo habían elegido para encabezar el proyecto cervecero de la empresa y éste se había retrasado, lo mejor era mandarlo a descansar y recontratarlo una vez que arrancara.

“Como la indemnización fue muy apetitosa, accedí, sobre todo por la amistad que nos unía, y porque la familia es gente muy poderosa en lo económico”.

José Luis Medina aseguró tener una relación laboral de cinco años con Aje Group, el grupo que integra las filiales en toda América Latina, en los cuales se desempeñó como subgerente general de la empresa AjeV –la filial del grupo en Venezuela–, antes de llegar a México para trabajar directamente con la empresa Ajemex. “No obstante, seguí supervisando las operaciones en Venezuela”.

El problema se inició cuando el sujeto, también peruano, vio pasar los días sin recibir el pago acordado y decidió demandar a la empresa ante la Procuraduría Federal para la Defensa del Trabajador (Profedet) para evitar que prescribiera su derecho a reclamar el pago de la liquidación.

Medina Mosto también denunció que la empresa utiliza compañías de outsourcing para la subcontratación de personal, y que lo hace para evitar el pago de prestaciones y para evadir sus obligaciones fiscales en ese sentido, pero que él trabajó directamente con los hermanos Añaños Jerí, y que por ello su dependencia laboral es directamente con Ajemex.

La demanda –con número de expediente 536/06– fue presentada en la Profedet el 12 de mayo, y la empresa fue notificada en julio. “Hasta antes de la notificación, yo seguía en diálogo con Carlos, que ya vivía en Madrid”.

Las cosas cambiaron una vez que la empresa fue requerida a presentarse en las instalaciones de la Profedet; entonces, el tono de la relación cambió, comencé a recibir llamadas amenazantes exigiéndome que desistiera de mi denuncia.

La gota que derramó el vaso, señaló, se registró el pasado miércoles, cuando le exigían “que dejara de molestar a los señores Añaños Jerí y a la empresa Ajemex; que me cuidara; que me vienen siguiendo mis pasos desde hace 45 días y que no esté vendiendo información privilegiada a la competencia, y me amenazaron de muerte, asegurando que conocen mis movimientos y los de mi esposa, y que lo que más me conviene es salir del país.”

Ante esta situación, el trabajador aseguró que ya se levantó una demanda penal, aunque no dio a conocer el número de averiguación previa.

Por su parte, Alfredo Paredes, director corporativo de Aje Group, negó los hechos; de hecho, rechazó todas las acusaciones, y expuso un caso muy diferente: en la versión de la empresa, Medina Mora trabajaba mediante una compañía de outsourcing como proveedor de plásticos.

Y fue despedido hace más o menos un año tres meses, cuando en una investigación por fraude genérico denunciado ante el Ministerio Público de Huejotzingo, iniciada cinco meses antes, su nombre salió a relucir como uno de los cerebros del ilícito.

De hecho, sostuvo el directivo de la empresa peruana, con la detención de dos personas relacionadas con el fraude, la procuraduría le sigue ya los pasos, pues la investigación –expediente 2217/6 del Sexto Penal de Distrito– se sigue en la procuraduría.

Negó también que se le haya puesto vigilancia y que se sigan sus pasos, y mucho menos con autos de la compañía, como denunció Medina Mora.

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